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Ulpiano, el joven intendente que pisa el camino al 2023

En el plano político y de consideración de la gente, Suarez ha comenzado a tener un fuerte impacto y ya lo ubicaron en la ancha avenida a la gobernación

Por Redacción

Proponiéndoselo o no, Ulpiano Suarez transita su gestión con desbordes de políticas de Estado que le dan a entender al vecino capitalino que el hombre está comenzando a cumplir acabadamente con esa palabra empeñada en campaña.

Cuando no era cabalmente conocido y solo la manija de la gestión de su primo, el actual gobernador Rodolfo Suarez, por entonces jefe comunal de Capital y la administración radical provincial de Cambia Mendoza, lo empujaban hacia el histórico bastión ucerreísta capitalino.

Ulpiano, oriundo de San Carlos, había tenido una moderada pero eficiente tarea gubernamental cuando asumió el compromiso de ser miembro paritario del primer gobierno del Frente Cambia Mendoza.

Una tarea para nada fácil, pero que supo manejar en el medio de tempestades como el ítem aula y frenar el ímpetu que, en otros años y en otras administraciones, tuvo la dirigencia gremial estatal.

Tras ese cometido –que a todos les quemaba y nadie quería asumir–, el joven dirigente aceptó el objetivo de administrar el departamento Capital.

Muchos por debajo (correligionarios, esencialmente) no apostaban a una buena intendencia y solo le daban plafón para algo discreto en el convencimiento que ese departamento tiene piloto automático desde hace mucho tiempo.

Al momento de asumir la intendencia, en la tórrida tarde noche del 10 de diciembre de 2019, Ulpiano puso proa en su discurso hacia lugares específicos que consideró necesitaban de una contundente gestión.

Donde hizo hincapié en el medio ambiente del piedemonte, muy comprometido con la súper población de barrios humildes y al mismo tiempo apuntó al mejoramiento de la calidad de vida de la gente allí ubicada.

En el primer semestre del difícil 2020, anunciaba una inversión oficial de $500 millones para el conglomerado de barrios de la zona de La Favorita, con importantes obras de infraestructura que alcanzarían a más de 20.000 habitantes.

Todo un tema que el intendente supo conjugar con diferentes organismos nacionales mediante el decidido apoyo que recibió de la senadora de la Nación Anabel Fernández Sagasti, con quien quizá se tenga que ver en la puja que podría implicar el amplio camino hacia el sillón de San Martín.

La pandemia de COVID-19 tomó a la administración capitalina –como a toda la provincia, el país y el mundo– con la angustia de estar ante lo desconocido y no saber cómo enfrentar en su mortal embestida.

Otra prueba de fuego que no estaba en los planes de gestión y mucho menos en la experiencia de gobierno de Ulpiano.

Pero allí también el sancarlino demostró que tiene dedos de guitarrista, haciendo lo que se debía hacer y enfrentando el cúmulo de dificultades que conllevó los primeros tiempos de la rigurosa cuarentena y dando respuestas a la fuerte golpiza que terminó propinando la pandemia a la economía.

A propósito, recién hace poco la ciudadanía se enteró que la administración de Ulpiano había tomado un cúmulo de medidas para responder con un fuerte espaldarazo al sistema comercial capitalino, para que el mismo se pueda levantar y tenga una bocanada de oxígeno con drásticas bajas de tasas municipales, para que no se cierren inversiones y no haya pérdidas de trabajo.

Una acción que el intendente había tomado sin decir mucho, y que si los vecinos tomaron conocimiento de esto fue por una fuerte respuesta que Ulpiano le dio al titular de la UCIM, Daniel Ariosto, que exigía de la Capital una respuesta similar a la que había dado en estos días el intendente de San Carlos, Rolando Scanio.

En el plano político y de consideración de la gente, Suarez ha comenzado a tener un fuerte impacto. Porcentajes de imagen del joven jefe comunal ante la gente, no solo del departamento capitalino, sino del resto de la provincia, ya lo colocaron en la ancha avenida hacia el 2023.

Muchos observadores dicen que todavía hay reparos por la figura de Ulpiano, fuera y dentro de su partido. Sobre esto último, quienes miran con lupa política, consideran que da con el perfil para la Gobernación, que su figura crece, que tendría el respaldo del gobernador Rodolfo Suarez y que los aliados o partidos integrantes del Frente Cambia Mendoza eventualmente lo apoyarían.

Pero el camino de la política –que tiene pros, contras, muchas sorpresas y un sin número de difíciles laberintos– le deparan tramos en los que se deberá preparar, demostrando una vez más, en las tantas pruebas que tendrá que sortear, que tiene muñeca para resolver.

Sobre todo a la hora de ponerse cara a cara con otro joven intendente que tiene el empuje cornejista para alcanzar la gobernación, Tadeo García Zalazar, quien también está demostrando manos de administrador.

Sin lugar a dudas de los duros momentos que han puesto a la provincia la pandemia y la crisis económica saldrá la figura política moldeada para gobernar Mendoza en los próximos años.

No con la picardía de aquellas avivadas características de las mañosas costumbres de los políticos, sino con la sabiduría, el empuje y las convicciones que está demostrando Ulpiano, el joven intendente que pisa el camino del 2023.