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Mendoza y las caras políticas con sudor de trabajo electoral

La pandemia de COVID-19 no solo nos arrinconó a todos y nos cambió la vida para siempre, sino que también lo sometió a todo dirigente político a mostrar esas cartas que por lo general no dejaba traslucir en el viejo esquema de hacer política.

Increíblemente, la lupa de la virtualidad deja al descubierto quién es quién en la política. Los que trabajan, los que especulan, los que hacen la plancha, los que aprovechan las circunstancias para su propio beneficio y los que las aprovechan para alcanzar objetivos políticos que los muestren como buenos gestores y administradores.

La modalidad política no esperada y mucho menos planificada, se instaló sí o sí. Nadie se salva y todos quedan al descubierto de lo que hacen y no hacen, porque la necesaria conectividad hace que la gente tenga acceso directo al mundo de la política.

Mendoza, hoy por hoy, tiene en su vidriera digital mucha actividad política al descubierto.

También las fisuras que sufren sus poderes por el choque de intereses políticos que, como el caso de la Justicia, se notan con mucha virulencia y alejados de las expectativas e intereses del común de la gente.

Tema que alcanzó suma gravedad, por lo que dejó lesiones que no se pueden ocultar y que han empalidecido la institucionalidad mendocina, en otros tiempos muy ponderada por toda la Nación.

La salida de uno de los importantes socios de la coalición oficialista en la provincia dejó pelos y señales de por qué se fue, cómo se fue y todo lo que observó al irse.

El Partido Demócrata señaló autoritarismo de los radicales, a la vez de ser convivientes con el esquema político que gobierna la Nación, para instalar en Mendoza el populismo y de querer reformular caprichosamente la Constitución provincial.

Este último, un tema muy preciado en la visión institucional de los gansos. Por eso, y por lo que implica el PD en las filas del oficialismo, fue oportuna la exposición pública del diputado nacional Omar De Marchi, para hacer reflexionar a las partes e intentar que la ruptura no se concrete definitivamente.

Un gesto que valoriza aún más la figura de un hombre que es clave para que el esquema oficial no pierda terreno de credibilidad en la gente.

Por los hechos, es el único al que le importó que los gansos no hagan rancho aparte, porque sabe muy bien lo que ese partido provincial con su dirigencia suma en calidad política. Punto que la soberbia de otros sectores no solo no ven, sino que desprecian.

Mientras, Cambia Mendoza trata de ver cómo sale de las turbulencias internas y externas, desde la vereda del frente la vidriera digital no deja de mostrar permanente cúmulo de acciones del principal referente que tiene el justicialismo provincial, Anabel Fernández Sagasti.

La legisladora, desde su banca en el Senado de la Nación fue protagonista de leyes que benefician la salud de la gente, como la obligatoriedad de mostrar visible contenido en alimentos envasados y bebidas sin alcohol.

Leyes que alcanzan el beneficio jubilatorio de miles de obreros y contratistas de viñas, o que ponen límites a los abusos de industrias sobre compra, precios y forma de pago de lo que producen miles de pequeños y medianos productores.

Una dirigente que no escatima en involucrarse en toda gestión que beneficie a la población mendocina, sea del departamento que sea.

Como las obras de infraestructura en gas y agua potable para los departamentos del sur, centro y este provincial.

O el millonario monto que se canaliza en un ambicioso plan de obras que mejoraría la calidad de vida de los 20.000 habitantes del barrio La Favorita, de la capital.

Fernández Sagasti cada paso estratégico lo da al lado de los intendentes, sea el radical Ulpiano Suarez o la justicialista Flor Destéfanis.

Sin más protagonismo que de por sí da la señal de gestionar ante la Nación lo que cada jefe comunal planificó para sus vecinos.

Algo, que le está reportando importante beneficio de imagen ante la gente y de mucho respeto de la dirigencia política.

Así está Mendoza y así se muestran digitalmente los caminos que ha comenzado a transitar su dirigencia política.

Con desencuentros, con acertados hechos, con lesiones y avasallamiento a instituciones y poderes del Estado. Con contradicciones y con buenos gestos, oportunos acompañamientos e inapropiadas señales.

Todos, haciendo sudar su camiseta electoral con hedores que la gente percibe desde muy lejos, como para saber quién es quién y cómo jugarán en los meses que vienen.