|09/11/20 07:35 AM

Los ocultos personajes sepultados en el 'Cementerio Inglés' de Mendoza

En un sector de la necrópolis de la Capital se encuentran sepultadas varias personalidades de la historia mendocina

En un sector del cementerio de la Ciudad de Mendoza, pasa desapercibido un lugar llamado Cementerio Inglés. En este espacio hemos descubierto a importantes personajes que fueron muy influyentes en la historia nacional y local durante el siglo XX.

Caminando por su interior se puede observar apellidos de gran peso que se fueron desvaneciendo con el correr del tiempo y hoy han sido totalmente olvidados en la memoria de los mendocinos.

 

Cuando fuimos grandes amigos

La comunidad británica en Mendoza se estableció con gran importancia a partir de fines del siglo XIX, luego que la Argentina iniciara su apertura a la inmigración y que este flujo migratorio llegara con gran fuerza a estas tierras.

A diferencia de los italianos y españoles que vinieron para ejercer diferentes trabajos en la provincia, predominando la industria de la vitivinicultura, los británicos, en cambio, llegaron a estas latitudes en su mayoría contratados por compañías del ferrocarril o bancos extranjeros que se asentaron en esta ciudad, como también varios empresarios de ese origen que instalaron aquí sus comercios.

Margaret Collord, una de las docentes inglesas.

Esa comunidad tuvo una gran influencia en la sociedad mendocina y varios de sus integrantes se casaron con hijos de esta tierra.

Además, fue la colectividad anglosajona la que desde principios del siglo XX fundó diferentes instituciones deportivas y culturales, como el Union Club, el Golf Club Andino, la Sociedad Británica filial Mendoza y el Instituto de Cultura Anglo-Argentino.

 

De religión disidente

Desde los tiempos de la conquista española, el culto católico apostólico romano predominó en la mayoría de los habitantes de Mendoza, pero con la llegada de éstos inmigrantes desde 1880 aproximadamente, se estableció el culto protestante, a través de la Iglesia Anglicana, Metodista y Presbiteriana. Esta comunidad debía enterrar a sus fallecidos en un sector del cementerio llamado “de los disidentes” por no pertenecer al catolicismo.

En principio, tuvo su sección como lugar para los “extranjeros” en el denominado cuadro ‘P’. Allí fueron depositados muertos de varias nacionalidades, en especial alemanes, otra importante colectividad, pero con el correr del tiempo, y al asentarse definitivamente, los británicos construyeron su propio espacio dentro del Cementerio Municipal de la ciudad de Mendoza, que, a diferencia de otros, siempre fue laico.

 

Con la ayuda de un poeta

Después de crearse la Sociedad Británica, sus miembros solicitaron al Concejo Deliberante de la Capital, la donación de un terreno para establecer su necrópolis. Este proyecto fue presentado por el concejal y poeta Ricardo Tudela (1893-1984), y consistía en la cesión de un terreno de 500 metros cuadrados.

Por su parte, la institución se encargaría del cierre del perímetro y el cobro un canon por cada una de las sepulturas ejecutadas por la colectividad. Entre otros fundamentos del concejal Tudela, se planteó la construcción de su respectiva sección en el cementerio por el hecho de que su religión —protestante— no les permitía inhumar los cadáveres en nichos o en mausoleos, sino en la tierra, donde los restos debían permanecer como mínimo diez años. Todo esto sin que afectaran los intereses económicos del municipio.

Con posterioridad a la aprobación municipal, la Sociedad Británica de Mendoza estableció el British Burial Ground de Mendoza a partir de 1930. Muchos de los restos ubicados en el cuadro “P” del cementerio, fueron exhumados y se los colocó en un osario subterráneo, con una placa recordatoria.

 

Sobre héroes y tumbas

Son varias las personalidades importantes que fueron enterradas en este predio. Entre ellas se destacan Mary Olive Morse y Margaret Louise Collord, dos recordadas docentes estadounidenses que fueron traídas a Mendoza por Domingo Sarmiento. Ambas se desempeñaron en el Colegio Normal de la ciudad, y tanto Morse como Collord fallecieron en 1945.

Otro de los personajes sepultados en este lugar es el aviador Eduardo Miguel Hearne, quien fuera uno de los precursores de la aviación argentina y en 1921 realizó con éxito el primer vuelo en aeroplano desde Buenos Aires a Río de Janeiro. Hearne falleció en 1962 en la provincia de San Luis.

Otra educadora, Mary Morse, llegó a Mendoza de la mano de Sarmiento.

También yace aquí Arturo Penny, quien se transformó en el primer scout de Latinoamérica y se destacó como profesor de inglés en Mendoza. Su hija, Beatriz Penny, también enterrada cerca de su padre, fue una de las primeras arquitectas recibidas en la Universidad de Buenos Aires y con una gran trayectoria en el mundo edilicio. Además se encuentra aquí su esposo, el arquitecto Samuel Sánchez de Bustamante, de renombrada actuación como profesional y docente.

Otro destacado personaje fue el deportista y filántropo Hugh Rankin, uno de los pioneros del fútbol argentino, quien perteneció al Alumni, equipo creado por el escocés Alexander Watson Hutton.

Además de estos notables, en un sector del cementerio se encuentra una placa que recuerda a los sepultados en el osario. En ella se menciona el curioso nombre de William Jessop, padre de Violet Jessop, quien fuera camarera y una de las sobrevivientes del recordado transatlántico Titanic, que se hundió en 1912.

Entre otros nombres figuran el de Sydney W. Rittman, un empleado del Banco de Londres que en 1928 fue asesinado sin razón en la Ciudad por partidarios del radicalismo local. A raíz de este crimen, las relaciones entre británicos y argentinos estuvieron a punto de romperse.

En esta placa también está impreso el nombre de Charles Arthur Ackerley, uno de los primeros empresarios de la explotación del petróleo en la provincia.

Varios comerciantes reconocidos también están enterrados en esta necrópolis, como John Alexander Walker, quien fue el primer vendedor de automóviles Ford en la provincia, y junto a él varios miembros de su familia.

Es bueno recordar también que en ese recinto descansan los restos de Frank Alexander Moffat, un reconocido ingeniero a nivel internacional, quien creó junto a su compatriota Reginald Proctor Darbwan, la afamada empresa Moffat & Darbwan.

Otras de las tumbas que se encuentran en el predio son las de George William Norton, fundador de la reconocida bodega Norton, y Robert Leys, destacado político y funcionario público de la provincia de San Juan, quien falleció en 1944.

También está aquí el contador británico Frederick J. Grimsditch, quien presidió varias instituciones de la colectividad británica en Mendoza. Recorriendo este lugar, descubrimos los secretos de grandes protagonistas que hicieron historia.