|12/04/21 09:04 AM

El día en que la humanidad entró en órbita

El 12 de abril de 1961, en medio de la Guerra Fría entre Rusia y Estados Unidos, el astronauta soviético Yuri Gagarin se convirtió en el primer hombre en surcar el espacio exterior

Hace exactamente 60 años, la humanidad quedó sorprendida al enterarse que por primera vez un hombre mediante una nave había sido puesto en el espacio.

La noticia fue dada por los medios de comunicación en donde informaban que la entonces Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.R.S.) - actualmente una parte de la Federación Rusa- había lanzado al cosmonauta Yuri Gagarin en su nave denominada "Vostok 1" con la misión de realizar un giro alrededor de la tierra.

 

Guerra fría con espacio caliente

A principios de los años '60, las cosas no andaban muy bien en el mundo.

Las dos potencias de aquel momento, la Unión Soviética y Estados Unidos, no solo se disputaban el control del mundo a través de su ideología entre el capitalismo y el comunismo, sino que también libraban una batalla en el terreno espacial.

Fue en ese campo en donde a principios de los años 60 los soviéticos llevaban una gran ventaja. Recordemos que en 1957 los “rusos" – como se les decía- pusieron en órbita el primer satélite.

Hacia 1958, los estadounidenses no se quedaron atrás y colocaron el primer artefacto espacial, llamado Explorer, en el espacio y esto llevó al nacimiento de la Administración Nacional de Aviación y del Espacio (NASA).

Cuando en 1961 John F. Kennedy asumió la presidencia, afirmó que su país sería el primero en llegar a la luna, y se fijó como una prioridad la ejecución de varios proyectos espaciales tripulados. Poco tiempo después sufrió un gran golpe al enterarse que los “rusos" habían lanzado el primer hombre al espacio.

Un mes después de este suceso mundial, los Estados Unidos lanzarían la primera nave del proyecto Mercury, denominada Freedom 7, tripulada por Alan Shepard, quien se consagró como el primer estadounidense en surcar el espacio. Pero a pesar de éste hecho, la Unión Soviética llevaba una gran ventaja.

 

La perra Laika, primera astronauta

Desde hacía varios años se había lanzado al espacio seres vivos, especialmente los soviéticos, quienes pusieron en órbita a más de doce perros, pero fue Kudryavka –mejor conocida por ‘Laika’– la que trascendió en el mundo por ser el primer ser vivo que orbitó la tierra al ser lanzada al espacio en la nave Sputnik 2, el 7 de noviembre de 1957. Hoy se sabe que aquella perrita murió el mismo día, víctima del recalentamiento de la nave, pero su sacrificio marcó la alentadora posibilidad que un humano pudiera realizar los anhelados viajes por el cosmos.

Aunque el gobierno de la Unión Soviética dijo que el animal había sobrevivido varios días, en 2002 se dio a conocer a través de un informe oficial la verdadera causa de su muerte.

En 2008, ‘Laika’ tuvo su merecido reconocimiento al construirse un monumento con su imagen en las inmediaciones de Moscú, muy cerca del lugar en donde fue lanzada su nave. Las pruebas siguieron su curso y al comprobar buenos resultados, le llegó el turno al hombre.

En 1960, los directivos del Centro de Entrenamiento de Cosmonautas de la URSS convocaron a pilotos militares de 25 a 30 años para realizar una misión secreta. De los 154 efectivos de la Fuerza Aérea Soviética que acudieron a ese llamado, sólo quedaron 20. Además de las exigencias pertinentes para el vuelo que requería la misión, era fundamental que los aspirantes no superaran los 72 kilogramos y 1.70 de altura, lo que dejó afuera a muchos aviadores.

De los 20 preseleccionados para esta operación, solo seis fueron nominados y sometidos a otras severas pruebas, para sólo quedar elegido en este secretísimo proyecto el teniente primero Yuri Alekséyevich Gagarin, a quien se le advirtió que eran muy pocas las posibilidades de volver con vida a la tierra.

Los soviéticos iniciaron una serie de lanzamientos previos con naves no tripuladas dentro del programa Sputnik, los que dieron excelentes resultados para perfeccionar detalles con vistas a la misión del nuevo proyecto, llamado ‘Vostok’ que en idioma ruso significa Este.

 

Un ídolo llamado Gagarin

En un silencio solemne, como era por aquel entonces costumbre en los soviéticos, el 12 de abril de 1961, en la base Baikonur, en la región de Kazajan, una misión espacial se alistaba para el lanzamiento.

Vestido con su uniforme de color naranja y casco blanco, el joven cosmonauta Yuri Gagarin de 27 años y con su metro y medio de altura, se acomodó en la pequeña e incómoda nave denominada ‘Vostok 1’, listo para realizar la gran hazaña.

Cuando el reloj marcaba las 9.07 horas en la ciudad de Moscú (6.07 UTC), desde la cabina se oyeron las palabras “¡Nu poyejali!" (“¡Allí vamos!"), pronunciadas por Gagarin al iniciar el despegue con su cohete R-7 que lo trasladaba a velocidades supersónicas para elevarlo hacia el cielo.

En pocos minutos su nave se desprendió de los propulsores –un misil balístico convencional– y su aparato se puso en órbita sobre la tierra. Pasaron 25 minutos para que los oficiales del control se contactaran por radio con el cosmonauta, a quien se le oyó decir: “Pobladores del mundo, salvaguardemos esta belleza, no la destruyamos".

Despegue del cohete impulsor.

 

El comandante de la ‘Vostok 1’ viajaba a unos 27 mil kilómetros por hora en órbita de la tierra, y entre los experimentos que realizó fue la ingesta de alimentos para saber si el hombre era capaz de soportarlos con la falta de gravedad.

Posteriormente se activó el sistema automático de la nave para iniciar el descenso a la tierra. Allí se produjo uno de los momentos más peligrosos del viaje al penetrar a gran velocidad en la atmósfera terrestre, cuando algo no funcionó como estaba planificado y por unos 10 minutos la cápsula espacial se descontroló.

Pero la suerte estuvo de su lado y Gagarin pudo salir sin problemas del inconveniente. Solo 108 minutos fueron suficientes para realizar aquella hazaña, y a las 10.20, hora moscovita, Yuri Gagarin salió eyectado de la cápsula y aterrizó en paracaídas cerca del pueblo de Smelovka, a unos 15 kilómetros de la ciudad de Engels.

A su llegada, una campesina le recibió asustada al verlo vestido con un extraño uniforme. La mujer le preguntó si venía del espacio, a lo que Gagarin le contestó que sí y se anticipó diciéndole que no tuviera miedo porque era de la Unión Soviética.

Ese día, el cosmonauta soviético se convirtió en héroe nacional y las tapas de los diarios de la URSS lo reflejaron como “El Colón del espacio", mientras que el mundo quedó sorprendido por el trascendental acontecimiento.

En 2011, la ONU declaró el 12 de abril como ‘Día internacional de los vuelos espaciales tripulados’. En tanto, Gagarin continuó con las actividades militares y políticas hasta su muerte, ocurrida en 1968 en un accidente aéreo cuando tenía tan solo 34 años de edad.