En las redes sociales se ven múltiples capacitaciones, campañas comerciales, o mensajes con contenidos aplicables a la vida como la conocimos, como fue hasta hace unos meses, perteneciente a la era Antes del Virus (AV), y sorprende.

Sabemos muy pocas cosas sobre el futuro, más importante aún, lo que no sabemos, sea probablemente determinante en su configuración. Pero sí podríamos proyectar, que el mundo Después del Virus (DV) será distinto en casi todas sus dimensiones y dinámicas: económicas, sociales, políticas y hasta culturales.

Para los mayores 25 años, el cambio será más radical. Nuestros conocimientos, incluso nuestra experiencia que valoramos y ha sido valorada, ya no será tan aplicable a la era DV. No estamos viviendo una “pausa” en el normal devenir de la vida, ni siquiera un nuevo ejercicio de adaptación, estamos pasamos de un antes a un nuevo comienzo en muchos sentidos.

Añorar volver a lo que habíamos conocido como “la vida normal” es un deseo entendible, intentar forzarlo en la era DV posiblemente sea dañino, sino peligroso. Lo “normal” hasta hace unos meses podrá tener interés histórico para nuestros nietos y bisnietos. La generación de 50 años o más, hemos envejecido “funcionalmente” unos 20 años, sino más.

No se trata de la aparición de un cisne negro, un hecho inesperado que modifica el status quo, se trata de que todos los cisnes (incluso los negros) de un día para el otro, se encontrarán viviendo en las montañas, el desierto, o Atlantis, tampoco lo sabemos. El lago, ya no existe.

Aceptemos la certeza de la finalización de la era AV, y aprovechemos el escaso tiempo previo a estar absolutamente inmersos en nuestro nuevo hábitat: desaprendamos.

Desaprendamos creencias, visiones, y paradigmas. Lo que fue bueno hasta hace tres meses puede ser malo en sesenta días, y viceversa. Requerirá un enorme esfuerzo de humildad y disciplina, será “mandar a pérdida” grandes

inversiones de todo tipo, sin siquiera contar con un tiempo apropiado de procesamiento.

La capacidad de desaprender será táctica y estratégicamente clave para las personas y organizaciones con vocación de vigencia. También significará una insospechada oportunidad para los cisnes con pocas habilidades o gusto por la cultura lacustre, y entusiastas espíritus fundacionales.

Sobre Helena Estrada

Helena Estrada se desempeña actualmente como consultora privada y disertante profesional. Fue la creadora y directora del Centro de Desarrollo Económico de la Mujer (CEDEM), dependiente del Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación. Cursó sus estudios universitarios en la Universidad Católica Argentina, donde se recibió de abogada, y completó un máster en Mercado de Capitales y Financiero en la ESEADE.