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Rusia podría abandonar la Estación Espacial Internacional

Los conflictos entre el país de Europa Oriental y Estados Unidos influyen directamente en los proyectos de exploración del espacio. 

Por Redacción

La tensión geopolítica entre dos de las principales potencias mundiales suma un nuevo capítulo, esta vez relacionado con el desarrollo de sus próximas expediciones al espacio exterior. Argumentando que las sanciones económicas impuestas por EEUU a su país no le permiten completar la fabricación de su equipamiento espacial, el director general de la agencia espacial rusa Roscosmos, Dimitry Rogozin, advirtió que Rusia podría renunciar a su participación como país colaborador en la Estación Espacial Internacional para 2025.

La razón principal de este conflicto es, según lo publicado en la agencia de noticias TASS, que una traba de comercio fijada por el país de América del Norte afectando a Rusia impide a Roscosmos adquirir los microchips necesarios para equipar sus cohetes y satélites. Aparentemente, el único proveedor accesible de estos dispositivos altamente específicos sería Estados Unidos.

"Tenemos suficientes cohetes, pero no hay nada para llevar al espacio", explicó el director de la agencia espacial, ratificando que las sanciones económicas están impidiendo completar los equipos manufacturados por la empresa rusa TsNIIMash. Se trataría, en concreto, de una decisión del gobierno estadounidense basada en que dicha compañía es "colaboradora del sector militar", al igual que la empresa china Xiaomi, entre otras.

Dichas sanciones contra compañías rusas comenzaron en 2014 a raíz del conflicto territorial que culminó con la integración de Crimea y Ucrania a la Federación Rusa. A partir de entonces, asegura TASS, Estados Unidos ha impedido sistemáticamente el suministro de armas, equipos de alta tecnología e insumos a entidades individuales y corporaciones rusas, además de bloquear cuentas bancarias y propiedades con el mismo criterio.

 

¿Qué pasaría si no hay solución?

“O trabajamos juntos, en cuyo caso las sanciones se levantan inmediatamente, o no trabajaremos juntos y desplegaremos nuestra propia estación” sentenció Rogozin, abriendo la puerta a una inminente renuncia de Rusia a la colaboración multinacional que integra la Estación Espacial Internacional junto a Canadá, Japón, y varios países de Europa.

La posibilidad de que esto se concrete no resulta descabellada si se tiene en cuenta, por un lado, que países como China ya trabajan en el lanzamiento de sus propias estaciones espaciales a órbita para montar otros proyectos nacionales de investigación del universo.

Además, dados los conflictos comerciales internacionales derivados de la política proteccionista de Estados Unidos y de la descentralización de la NASA como artífice del desarrollo en equipos y planes dedicados a explorar el espacio, la tendencia parece apuntar a que el país del Norte dirija su avance en este sentido de la mano de privados nacionales como SpaceX y Blue Origin.