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La ruleta rusa ya se mueve ante la agitada dirigencia mendocina

Es increíble cómo todo ha pasado a planos inferiores ante la cercana presencia de las elecciones

Es increíble cómo todo, incluido el letal coronavirus, ha pasado a planos inferiores ante el cumplimiento de los plazos electorales, concluidos en estos días. Una clara señal de que cuando “san política electoral” hace su aparición, se nubla toda visión, audición o sentido alguno de la dirigencia política, que solo observa el ombligo de sus intereses, nada más.

Aunque esa dirigencia sabe muy bien que el percutor de la ruleta rusa es de exclusividad constitucional de las personas con derecho a sufragar. Por lo que es hasta grotesco y cómico observar el danzante show mediático que hacen algunos políticos para caer bien parados y votados.

La pasarela mendocina tiene de todo y para todos los gustos. Desde al que le faltará más de una frazada para salir a la calle a promocionarse, porque aprendió (¿aprendió?) que cuando uno entra en ese halo turbio de las negociaciones en política, lo primero que pierde es libertad, palabra y compromiso ante la gente que lo escuchó en cada esquina, plaza o avenida que, con inusual método, promocionó sus ideas del lado de los intereses de la gente. Muchos de esos intereses, que chocaron con los puntos de esa negociación que lo ubican, ahora, del otro lado del mostrador, por lo que fueron inmediatamente barridos debajo de la frazada más corta.

Quien no necesita de frazadas ni alfombras es la joven dirigente de la oposición que tiene todo su costado aquietado hacia el exterior. No se sabe si para ocultar fuertes turbulencias interiores, o porque realmente controló los intereses de la mayoría y los acomodó de manera tal que su único metier sea su adversario político desde hace algunos años.

Además, como dicen analistas políticos locales, desde el reino del Plata, llegan recursos y cargos que influyen en esa suerte de paz, que está muy lejos de ser la de los cementerios, porque acá todos están vivos, pero calmados.

Otras veredas que se vieron desiertas y otras colmadas, solo confirmaron lo que se venía observando hace mucho tiempo, cuando los que integraban la gran coalición se fueron desencantando por el riguroso paso de lo que, sostenían, estaba sucediendo, con rigor de autoritarismo para gobernar y para instaurar con caprichos sus sectarios intereses políticos.

Quizá es tiempo de entender por qué Lilita tuvo algunos ceños fruncidos con Mendoza. O por qué el tradicional partido de “don Pancho Gabrielli” hacía mucho que ya se había retirado con mucho enojo.

En este escenario cuyano, también se reedita la tradicional batalla entre la derecha y la izquierda, por esto de la tercera fuerza provincial. Una cuestión que en su momento fue histórica cuando la izquierda desplazó con muchos sufragios a los gansos de la derecha tradicional local. Y esta última volvió a tener protagonismo recuperando bancas en las últimas elecciones en el sitio de mayor disputa, la Legislatura.

Ahora, vuelven a medirse y es de una magnitud tal que ambas líneas se fortalecen con frentes con entidades de las que en otros tiempos era conveniente estar distanciados. Otra demostración de que en política no existen amigos o enemigos, solo convenientes aliados circunstanciales, nada más.

Otro que sabe que es su momento es el patrón de estancia. Es consciente de que está parado en la vidriera nacional y que se le van los sueños de alcanzar el máximo cetro con lo que suceda en el Valle de Huentata.

Se comprende también el máximo esfuerzo realizado para que la única ala amarilla que quedaba de la derecha vernácula no concurriera a ese sitio donde se potenció el resto. Que no se sabe si alcanzará, y debe ser por eso que los que miran con lupa lo que pasa por estos pagos, lo ven instalado aquí y alejado de la ciudad del puerto para que nada más se le escape de lo que ya se le escapó.

Muchos corren de un lado para otro, se juntan en el café, se hablan en la calle y los celulares no se callan ni de noche ni de día. Se hacen interminables cadenas de WhatsApp, correos electrónicos y múltiples roscas sin tiempos ni lugares.

Unos se alegran, otros se ofenden; unos festejan, otros insultan. Pero, todos agitados, serán alcanzados por la ruleta rusa, cuyo percutor está en manos de la gente que vive con muchos problemas económicos, laborales y de sueldos carcomidos por la inflación.

Personas cansadas de no encontrar un proyecto de vida con un crecimiento que, encima, se les niega a cada instante, acosadas por el coronavirus y una tercera ola en ciernes de mucha virulencia.

Políticos que con un cúmulo de aspectos que la vorágine de “san política electoral” no les permite ver, salvo en esa noche que cuenten los apetecibles votos que emitieron los olvidados de siempre, los ciudadanos. Donde seguramente la ruleta rusa ya jugó como quizá nunca esperaron.