|19/04/21 08:16 AM

Martín Hinojosa: “El mundo es muy competitivo y nosotros tenemos con qué competir”

Cerrada la Semana del Malbec, el balance de la industria y su potencial son auspiciosos, ya que se destaca el trabajo en conjunto del sector público y el privado

Un 17 de abril, en 1853, Domingo Faustino Sarmiento le encomendó a Michel Aimé Pouget, un agrónomo francés experto en suelos, la tarea de traer nuevos varietales. Entre su selección se encontraba el malbec, cepa que se adaptó perfectamente y logró calidades de referencia. Como cada año, entonces, Mendoza celebró el día de su cepa insignia, la que se ha ubicado como referencia en el mundo y gana mercados a la vez que aumenta la calidad.

Martín Hinojosa, titular del Instituto Nacional de Vitivinicultura, reflexionó al respecto, a la vez que compartió información muy interesante, en los micrófonos de CNN Radio Mendoza: “Lo primero es que hicimos una investigación muy fuerte, un estudio que nunca se había hecho, de lo que ha sido el malbec en los últimos diez años para la Argentina”, explicó, “y la verdad que cuando mirás un poco los datos que arroja, por ejemplo, que crecimos más del 43% en superficie cultivada en esa variedad –donde gran parte de ese crecimiento es en Mendoza–, donde crecimos en exportaciones, donde crecimos en el ingreso de divisas, algo tan importante, uno piensa en lo exitosa que fue la apuesta que hizo la vitivinicultura”.

El dirigente lo expresa en esos términos porque “esto no fue hecho por uno solo; fue una apuesta fuerte de todo el sector privado junto al sector público, los dos trabajando muy bien y apostando a una cepa que nos hace reconocidos en el mundo. Estás afuera, decís malbec y te dicen Argentina; nos abrió puertas, nos abrió mercados, y no solo ser reconocidos, sino hasta que nos visiten desde afuera por el malbec”.

Lo que resalta más esa apuesta es que una reconversión que no es fácil, “porque cuando vos empezás con el malbec perdés años, no sé qué hubiera pasado si no hubiéramos hecho esto, no sé dónde estaríamos hoy”, reflexionó.

De todos modos, resaltó: “Debemos trabajar todas las variedades. Es muy importante el torrontés en Salta, son muy importantes los bonarda mendocinos y sanjuaninos, pero el malbec es la nave insignia, eso dan los números, que nos va abriendo puertas. Hemos crecido un 60% en exportaciones en malbec, y casi un 100% en volumen, en mercados muy interesantes como Estados Unidos, que son consumidores a los que les gusta ese vino”.

Si bien los mercados internacionales crecen, también aclaró que “no hay que descuidar el mercado interno, porque de cada cuatro botellas que se venden, tres lo hacen en Argentina, entonces es importante que cuando empiece a mejorar la economía el mercado interno será un fuerte impulsor. Lo vimos en pandemia, lo vimos en esto de volver a almorzar en casa, a tener momentos de consumo que habíamos perdido y aumentaron muchísimo las ventas y los stocks, que siempre nos preocupan, bajaron drásticamente, entonces fíjate lo importante que es la venta, es el gran regulador de stock”, en referencia a lo que se vivió en los últimos años, donde la sobreabundancia de stock terminaba planchándole el precio a los productores, que llevó a algunos de ellos casi a trabajar a pérdida.

Para Hinojosa, “es importante que hablemos de estos temas, de cómo vender más, de cómo exportar más porque es lo que hace sustentable a toda la cadena, que no queden siempre en el camino los productores”, y agregó: “el sector es inteligente para que a todos les vaya bien, y no tener que estar quitándole a unos para darle a otros. El 2020 nos enseñó que vendiendo bien empiezan a equilibrarse los eslabones”.

 

Una apuesta exitosa

“Cuando definimos estratégicamente apostar por el malbec –rememoró el titular del INV– había una preocupación, de saber si era una moda pasajera, porque si vos reconvertís y apuntás a una cepa y se transforma en una moda, las modas son pasajeras. Mirábamos un ejemplo que era Australia, que lo vivió con el syrah y fue una moda pasajera, y le costó mucho a la vitivinicultura australiana volver a entrar en el mundo. Por suerte el malbec no fue una moda pasajera, ha seguido insertándose en el mundo, y el sector lo hace muy bien”.

Aunque dejó en claro que “no podemos por eso descuidar las otras variedades, es un trabajo general, amplio, de todo el sector, que el sector privado lo hace muy bien, y sabe trabajar con el sector público, sentarse en una mesa y discutir estrategias”.

Finalmente, destacó el papel de la entidad: “El INV, como órgano técnico y con la tecnología que tiene, ayuda muchísimo a que vayan mejorando la calidad de los vinos, tenemos un personal de laboratorios y unos métodos de análisis únicos en el mundo, y claramente hay unos bonardas tremendos, de San Martín, Junín, Rivadavia, que los comparás con los de diez años atrás y ahora son dignos de apostar también a ellos. Apoyamos todo lo que ayude a producir más, entonces es importante que cepas como el bonarda también se posicionen. El mundo es muy competitivo y nosotros tenemos con qué competir”.