|15/04/21 07:38 AM

Clases presenciales, un debate que divide al Gobierno y los sindicatos

Desde diferentes sectores del ámbito educativo se ataca o defiende la presencialidad con diversos argumentos, sin que hasta ahora haya acuerdo y se sepa con certeza cómo continuará el ciclo lectivo

La segunda ola acentuó un desacuerdo que venía planteado en las comunidades educativas sobre la asistencia o no de los chicos a las aulas, en qué condiciones y bajo qué protocolos de prevención. Con un inicio presencial, pero a medias, desde el Gobierno se sostienen posturas que cosechan el rechazo de algunos sectores gremiales, el apoyo de otros, mientras que los padres y los niños desconocen a ciencia cierta qué decisiones se tomarán ante el recrudecimiento de la pandemia.

 

La mirada oficial

La subsecretaria de Educación de la provincia, Graciela Orelogio, dialogó con CNN Radio Mendoza, donde expresó: “Cuando empezó el ciclo lectivo todos teníamos la expectativa de saber cómo iban a darse los contagios dentro de las escuelas. Si bien las evidencias por lo ocurrido en otros países eran que las escuelas no eran un lugar donde se dan los contagios masivos, así y todo, teníamos que esperar la vivencia y, la verdad, se confirmó que la escuela no es un lugar de contagios”.

En ese marco, destacó que la escuela “tiene protocolos muy cuidados, llevamos un mes y medio de clases y se cumple el protocolo a rajatabla, inclusive los chicos se han adaptado perfectamente a convivir con esta nueva presencialidad cuidada de pandemia. Por eso, el Gobierno nacional y el provincial han asegurado que lo último que se cierre serán las escuelas porque es el lugar donde menos contagio se da”.

Un dato importante, entre sus afirmaciones, es que “todos nuestros docentes y alumnos que han dado positivo han manifestado haberse contagiado en una reunión social, en una salida, algunos en actividades deportivas”.

La funcionaria especificó: “Las burbujas funcionan, desde lo pedagógico, muy bien porque el docente puede con la mitad de los chicos que tiene habitualmente trabajar a un ritmo distinto, más personalizado y en cuanto al tema protocolo, los chicos han logrado entender que pertenecen a ese grupo y dentro de la escuela no se juntan con otro grupo”, precisando que al viernes de la semana pasada los docentes contagiados eran alrededor de 700, aclarando que la información de los casos la cargan los referentes covid de cada escuela, no es un dato que la Dirección General de Escuelas genera desde la administración central.

“Esta semana se ha mantenido la misma cantidad, así que, en ese sentido estamos muy bien dentro de la escuela”, agregó Orelogio, y puntualmente sobre las cifras de escuelas cerradas, aclaró: “Ayer circulaban diez, doce escuelas cerradas, pero mientras ese número está cerrado más de 2.600 están abiertas, hoy lo que nos debería estar importando a todos es cuántas escuelas están abiertas, porque eso marca si estamos en una situación crítica o no, tener el 98% de las escuelas abiertas o de las burbujas funcionando está diciendo que el sistema está respondiendo muy bien en cuanto a protocolo y cuidados con el tema COVID”.

Mientras, el esquema de vacunación de docentes quedó en stand by desde Nación, porque las últimas vacunas que llegaron se decidió dejarlas para priorizar a mayores de 60 años, y en esa priorización han cedido su lugar muchos docentes que no estaban vacunados y celadores. “Esperamos que en la próxima tanda de vacuna que llegue volvamos a ser incluidos el personal docente desde la Nación”, explicó. “Del total de los docentes, alrededor de 70 mil, se vacunó al 25%, del primer grupo, personal directivo, supervisión, nivel inicial, primer ciclo escuela primaria, de donde quedó un remanente, pero han quedado fuera el segundo grupo que eran los celadores que es un personal fundamental y ahí son unos 10 mil en total”, completó.

En cuanto a lo pedagógico, la subsecretaria destacó: “Las primeras semanas se trabajó con los chicos la recuperación de lo emocional, el contacto, el lazo, hacer entender que había que cumplir los protocolos, fue un gran desafío sobre todo en los más chiquitos. A partir de ahí se ha trabajado mucho en lo pedagógico, sobre todo en este diagnóstico y poder lograr con los chicos de trayectorias más débiles intentar ponerlos un escalón más arriba, para que estuvieran en otra situación. En abril las escuelas han empezado a trabajar con los aprendizajes prioritarios del año que están cursando y haciendo mucho hincapié en la promoción acompañada de quienes han quedado con espacios sin aprobar”.

 

La postura de los gremios

Mirta Faget, secretaria gremial del SUTE, indicó a CNN Radio Mendoza: “Desde la semana pasada venimos pidiendo que volvamos a la virtualidad, hasta que baje la ola de contagios que por cierto subió abruptamente. El virus está en muchísimas escuelas, pero uno de los medios más difíciles es que no se están respetando los protocolos en colectivos. La escuela moviliza a mucha gente, ante no haber puesto un protocolo más estricto en el transporte de pasajeros”, y agregó: “Los protocolos que tenemos en las instituciones de las escuelas tampoco son tan estrictos o bien cuidadosos, porque se aísla solamente al aula que estuvo en contacto, pero no sabes si tuvo contacto en el recreo o si pasaron por la galería en el mismo momento y no se cuidaron. Es un protocolo que no es ni muy estricto ni cuidado”.

Otro de los argumentos para el pedido de virtualidad es: “Faltan también insumos en las escuelas para que los celadores mantengan la desinfección. Hoy ni el Gobierno nacional ni el provincial sale a decir por qué la negativa de suspender la presencialidad. Lo que nosotros estamos pidiendo es preservar la salud de estudiantes, compañeros trabajadores, no solo de la educación, sino también de la salud. ¿Cuál es el precio que debemos pagar los trabajadores para que el Gobierno diga que se suspende la presencialidad hasta que baje la ola de contagio? ¿Importa realmente la vida de la población o cuáles son los intereses que los llevan a no cerrar? ¿Por qué no sale Suarez o Thomas a explicarlo?

Por su parte, Emiliano Diez, secretario Adjunto de Fadiunc, detalló: “Hay mucha preocupación en las escuelas, fundamentalmente porque ha aumentado el número de las personas que nos contactan sobre casos. Ha habido un poco de disparidad en las medidas que tomaban en relación de que había escudamiento en las escuelas de la provincia y les decían que tenían que presentarse a trabajar en las escuelas de la Universidad”, y concluyó: “Cuando empezamos las clases nosotros acompañamos el retorno a la funcionalidad segura, pero había centenares de casos, ahora estamos acercándonos al millón y el miedo se ha incrementado y las medidas lamentablemente necesitan aún revisión, los protocolos necesitan adaptaciones y capacitaciones para que sean verdaderamente seguros”.