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Café y vino, un maridaje fascinante que busca unir dos mundos de placer

La sinergia entre una empresa de elaboración de cápsulas, el INTI y una bodega mendocina tiene como meta unir las dos bebidas que marcan tendencia en el mundo

El consumo de café vive una revolución a partir de las máquinas que funcionan con cápsulas, y permiten acceder a un universo de sabores, impensable hasta hace unos años. Desde sabores tradicionales de diferentes partes del mundo, hasta mezclas de autor, conviven en ese exquisito mundo.

Kapselmaker es la principal elaboradora de cápsulas de café compatibles en la Argentina y, en los últimos años, viene trabajando junto a ingenieros de la Universidad de La Rochelle (Francia) y del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), para poner en marcha en nuestro país un proceso que se llama Descompresión Instantánea Controlada (DIC), que permite deshidratar frutas y hortalizas, granos de café, e incluso carnes, sin modificar su estructura ni sus propiedades naturales.

Kapselmaker firmó con el INTI, el 1 de este mes, el acuerdo para la instalación del primer laboratorio de esta especialidad, en la sede Luján de Cuyo del instituto, y arrancará con el procesamiento de granos verdes de café para reducir su humedad.  Esto hace que la durabilidad del producto pueda alcanzar hasta los cinco años antes de ser tostados. Además, la empresa presentó un producto novedoso, fruto de su trabajo con la bodega Rosell Boher Lodge, que es un café único, fruto de su añejamiento en barricas de primer uso con Malbec, y envasado en cápsulas por Kapselmaker para la propia bodega.

Javier Boustani, fundador de la empresa, dialogó con la 91.7 sobre esta nueva y prometedora fusión: “Se llevó a cabo la semana pasada en Mendoza un evento con varios embajadores de Centroamérica (N. de la R: Honduras, Guatemala, Panamá y El Salvador) que representan un gran futuro para el café de especialidad y, sobre todo, para el café de especialidad en cápsulas”, explicó, sobre un encuentro que busca en esos países productores de café, replicar con su producto algo parecido a nuestras rutas del vino.

El empresario contó que su idea nació, luego de vivir toda la evolución y desarrollo de la industria y el negocio del café en cápsulas, y “es fabuloso ver todos estos puentes que se van construyendo. Y el primero fue que tuve el honor de poder trabajar para el lodge de Rosell Boher, generando un café único, en donde lo estacionamos en barricas de roble de primer uso en un gran vino, por eso hoy han desarrollado este sabor. Y bueno, no sé cómo llamarlo si es una fusión, un maridaje, por el cual logramos impregnar el grano verde con todos esos sabores de la madera, los sabores del vino estacionado, y logramos un producto exclusivo para el lodge, donde pudimos fusionar nuestra tecnología y nuestros desarrollos del laboratorio que tenemos en Palermo, en el corazón Buenos Aires, y trasladando una experiencia con un lugar tan mágico”.

Mendocino de nacimiento, Boustani además reconoce que busca mejorar la experiencia del café en la provincia: “Creo que es uno de los componentes que le faltan a la ciudad para que sea perfecta, digamos. Tenemos todo, tenemos clima, tenemos las montañas, el vino, y el café todavía era una materia pendiente; grandes restaurantes, gran gastronomía, público internacional y siempre fue como que el café estuvo relegado en la zona de la zona de Cuyo, y por eso fue la decisión de instalarnos ahí con el primer laboratorio”.

Vale destacar que es la primera empresa de café en el mundo que busca lograr este objetivo, y fomentar junto con las bodegas la producción de granos verdes fermentados, para su posterior exportación al resto del mundo y a las cafeterías de especialidad.

“Realmente es una delicia lo que hemos logrado y todavía falta muchísimo, seguro que sí. También es mostrarle al mundo el potencial que tiene la Argentina en alimentos de alta calidad, y que no necesariamente tenemos que sembrar café para poder vender o exportar o producir café, porque los grandes productores del mundo, como Italia, Alemania, Bélgica, Suiza no tienen ninguna planta de café”.

 

La tecnología a aplicar

La tecnología DIC consiste en un tratamiento termo-mecánico de alta temperatura en corto tiempo), combinado con una descompresión instantánea a vacío, que puede inducir una modificación deseada de la estructura del producto.

Este proceso presenta buenas expectativas para el procesado de alimentos en todas sus aplicaciones, ya que aporta mejoras cinéticas y energéticas (que repercuten en la economía del proceso) y que, además, es respetuoso con el medio ambiente (eliminación de disolventes en el proceso de extracción).

Asimismo, esta tecnología – que permite tratar una amplia variedad de productos agroalimentarios, tanto en piezas como en polvo– responde a las demandas actuales de los consumidores, ya que permite la obtención de productos de alta calidad, saludables y seguros.