|19/11/21 07:24 AM

Frutas y verduras llegan este fin de año con fuertes aumentos

Tal como ocurrió con la carne, otros productos de consumo tradicional sufren el incremento permanente de la inflación

El proceso inflacionario no detiene su nefasta embestida y continúa golpeando con saña a todo el esquema económico del país en general y de la economía regional de Cuyo, en particular. Esto se siente mucho más en los alimentos de toda índole que consumen los argentinos, fundamentalmente los que constituyen la dieta diaria de la gente.

Este jueves, los ciudadanos se enteraban que la carne tendría una suba de más del 15%, y hoy la noticia es que también las frutas, verduras y hortalizas sufrirían los consabidos aumentos. Estos se mezclan entre los que se denomina mercadería de estación y la inflación mensual. Es de esperar entonces, llegando a las tradicionales Fiestas de fin de año, que la gente se vea obligada a elegir qué es lo que no consumirá en su mesa familiar.

Muchos observadores de lo que sucede con el campo ya anticipan que en los dos lados del mostrador se sentirá este asunto. Por un lado, caída de ventas que obligarán a que también los comerciantes, en este caso los verduleros, elijan qué lote de frutas y verduras adquirirán para vender, lo que supone que sus ofertas tendrán límites. Mientras, los consumidores deberán conformar una lista para ver qué es lo que compran y qué, por ahora, no consumirán en sus mesas de fin de año.

Otras miradas indican que hay mucha molestia de los pequeños y medianos productores porque sienten que se profundiza el abandono de las economías regionales, mientras la inflación perjudica a todos sin miramiento alguno. A lo que le agregan que no hay una sola señal del Estado nacional para, por lo menos, reducir la presión impositiva. 

A propósito, dan ejemplos de cómo en una misma operatoria comercial se repite un mismo impuesto sin que nadie corrija la distorsión. Errores que se ven también a la hora de adquirir algún producto fuera del país para su producción, y la inestabilidad cambiaria les hace pensar muchas veces si les conviene o no seguir adelante con sus inversiones.

Como se observa, son muchos los motivos que repercuten en el valor final de un producto. Aunque el consumidor también sufre sus vicisitudes con sueldos bajos, impuestos que lo hacen reflexionar si pagarlos o postergarlos, o comprar un producto o dejarlo para el momento que lo pueda hacer. 

Toda una demostración de que las cosas no están bien y en donde ambos sectores del mostrador miran con una misma dirección: la Administración nacional. No solo porque a ella le adjudican responsabilidades, sino porque también le reclaman un plan económico que el Gobierno nunca mostró.

 

Los productores están preocupados y muy molestos

Para analizar lo que sucede en los mercados concentradores que tienen actividad en la provincia, El Ciudadano tomó contacto con el titular de la Unión Frutihortícola Argentina, Omar Carrasco, quien al referirse a si la inflación de los últimos meses influyó en productos de su sector, respondió que “pegó fuerte en los insumos para los pequeños y medianos productores, y esto afectó bastante al sector”.

 

—¿Qué sucedió con los precios de los productos?

—Le diría que todavía no se refleja con la magnitud de los grandes aumentos en los precios finales en nuestros mercados de abasto, más allá de la mercadería con procedencia de otros países que vienen a precio de dólar. De acuerdo con ese dólar es que se arman los precios.

 

—¿Cómo es esa ecuación y los porcentajes de aumentos?

—Mire, este asunto es tan volátil que no se puede dar porcentajes. En los mercados se produce un fenómeno de suba y baja de precios por inflación y por mercaderías de temporada. Ahí, tanto el productor como el vendedor hacen equilibrio para que la gente no sienta el fuerte impacto inflacionario, que sí lo sienten los productores.

 

Complicado fin de año para las familias mendocinas

Al referirse a la perspectiva para fin de año, Carrasco, afirmó: “Para este diciembre van a estar complicadas las ventas porque ya se advierten la baja notable en la venta de muchas mercaderías en el Mercado de Abasto”.

“Esto habla de la falta de efectivo en la gente y se nota muchísimo. A diario vemos a mucha gente pidiendo en los mercados, gente buscando en lugares donde se ha tirado mercadería vencida. Un rostro social bastante duro que cuesta mirar y a la vez hace sentir una mezcla de impotencia y tristeza”, reflexionó sentidamente el productor.

 

—Pero también está la dura realidad de los pequeños y medianos productores...

—Es cierto; nuestro sector se siente muy tocado, dolido y muy dejado de lado por el Gobierno en sí. Fíjese que siempre se habla de economías regionales cuando se está en un proceso electoral, pero después en los hechos es muy poco lo que se hace para los pequeños y medianos productores agropecuarios. 

“Un círculo vicioso que viene desde hace mucho tiempo y donde nadie parece querer detener y ordenar a favor de nuestra producción”, consideró Carrasco.

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