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“Los que vivimos en el piedemonte tenemos un problema”

Hay un grupo creciente de mendocinos que vivimos no muy lejos de la ciudad, en el piedemonte, y que experimentamos la ausencia de agua en forma casi cotidiana

Los que vivimos en el piedemonte tenemos un problema y, sencillamente, se llama falta de agua. Todos seguramente hemos leído y escuchado muchas veces sobre las consecuencias nefastas del cambio climático para los habitantes del planeta Tierra. Probablemente, otros menos se han enterado de que hay ciudades como Ciudad del Cabo y Santiago de Chile que ya experimentan graves problemas por la escasez de agua. Varios menos, más ilustrados, han tomado conocimiento de la grave situación hídrica que sufre nuestra provincia desde hace un poco más de una década por la caída en el promedio de las precipitaciones níveas en las altas cumbres de la cordillera que son las fuentes del agua potable que bebemos. 

Pero hay un grupo creciente de mendocinos que vivimos no muy lejos de la ciudad, en el piedemonte, y que experimentamos la ausencia de agua en forma casi cotidiana y sin la necesidad de leer ningún informe especial al respecto. Sucede que por circunstancias que pretendemos explicar, cada tanto y regularmente nos quedamos sin el servicio de contar con el líquido elemento en las canillas de sus hogares.

¿Hay algún responsable para esta situación? Ya que el disponer de un suministro de agua potable es algo esencial para múltiples actividades, las que van desde la propia hidratación, la higiene, la limpieza  y la medicina preventiva; además, de ser considerado un derecho humano por varias leyes y constituciones. 

En principio, vemos que como lo dijimos, se debe a las condiciones de alcance global que impone el cambio climático, con prolongadas sequías, entre otras características negativas. De hecho, en la cumbre climática reunida en Glasgow, a principios de este mes, fue poco lo que pudo hacer al respecto.

Pero, ¿acaso no es Mendoza un oasis en el desierto que supo tener grandes emprendimientos hidráulicos en el pasado?  Es verdad, como nos cuentan los historiadores, la Mendoza de principios del siglo XX construyó grandes obras como el dique Cipolletti conocido por casi todos los vecinos de Mendoza. Pero, la última de ellas, el dique de Potrerillos, se inauguró en el 2003, es decir hace 18 años. 
Por otro lado, nos cuentan nuestros amigos que son expertos en el tema, que no sólo es importante obtener agua; también, almacenarla, potabilizarla y distribuirla. Específicamente, nos explican que parte de lo que se obtiene, más de la mitad, se pierde en cañerías que son centenarias y a través de conexiones ilegales conocidas, popularmente, como “pinchaduras”. 

Sea como sea, el último fin de semana largo del que disfrutaron muchos, no fue tan feliz para varios vecinos de Vistalba que estuvieron casi dos días sin agua. Lo que ha dejado, desde hace tiempo y por las causas que ya explicamos, de ser una novedad para pasar a ser una mala costumbre. 

Para colmo de males, los vecinos de la zona no sólo no vemos que se encare con medidas de fondo el problema de la falta de agua en nuestra zona. También vemos que no deja de agravarse, ya que son numerosos los emprendimientos inmobiliarios que se radican en la zona y que con toda certeza no harán otra cosa que agravar los problemas de abastecimiento de servicios esenciales como el del agua potable. Además, sabemos que se está reduciendo la dimensión de los lotes disponibles: los que eran de mil metros cuadrados hace unos pocos años atrás pasan s ser de sólo doscientos cincuenta de hoy.

No nos oponemos al progreso ni al crecimiento de nuestra zona. Todo lo contrario. Pero vemos con creciente preocupación que a nuestros dirigentes les encanta hablar de Vendimia, de la Tierra Malbec y de otras cuestiones vinculadas, lo que está muy bien. Aunque deberían darse por enterados que para que todo eso sea posible el agua es un elemento vital. Y que sería sano que comiencen a ocuparse de ella, antes de que sea demasiado tarde.