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Juan Esteban Rodríguez, el primer granadero mendocino

A las ordenes del General San Martín tuvo su bautismo de fuego en San Lorenzo y participó en la campaña libertadora de Chile y Perú 

Tradicionalmente, hoy se conmemora la partida del Ejército de los Andes, epopeya que posibilitará la independencia de Argentina, Chile y Perú al mando del General José de San Martín.

Pero poco se conoce que en aquella épica campaña, un joven mendocino participó desde su gestación en el glorioso regimiento de Granaderos a Caballo.

Prácticamente olvidado, una calle en la Ciudad de Mendoza solo lleva su apellido y se la conoce como Coronel Rodríguez. Aquel granadero de San Martín se llamaba Juan Esteban Rodríguez, nacido en Mendoza el 3 de agosto de 1790.

En 1812, el joven decidió viajar a Buenos Aires e incorporarse al flamante Escuadrón de Granaderos a Caballo, creado por el Primer Triunvirato a mediados de marzo de ese año, en el que fue nombrado comandante el entonces teniente coronel José de San Martín, quien poco tiempo antes había llegado de Europa junto a otros militares para ofrecer los servicios al Patria.

Establecido en la metrópolis del Río de la Plata, el mendocino Rodríguez se unió a las filas como voluntario el 20 de octubre y se instaló en el cuartel de El Retiro.

El recluta tuvo que pasar por duras pruebas para ser un granadero, máxime con un jefe de gran exigencia como lo era San Martín, quien insistía permanentemente en la instrucción y la disciplina de las tropas.

En aquel cuartel, el granadero Juan Esteban fue formado durante varios meses para el combate, hasta que a fines de enero de 1813 su escuadrón partió junto a su comandante hacia el río Paraná para impedir cualquier ataque realista.

 

San Lorenzo, bautismo de fuego

En la madrugada del 3 de febrero de 1813, los Granaderos a Caballo tuvieron su bautismo de fuego contra un destacamento realista que desembarcó en la localidad de San Lorenzo, provincia de Santa Fe.

En aquella acción se encontró este mendocino, quien peleó con gran valentía con el grado de cabo junto a otro cuyano: el puntano Juan Bautista Baigorria, quien se destacó por salvarle la vida al Libertador.

 

Los patriotas vencieron a los leales al rey Fernando VII en un combate que solo duró 15 minutos y que dejó un saldo de 15 granaderos muertos, entre ellos varios oficiales, y 17 heridos. Mientras que los realistas perdieron 40 soldados y tuvieron 13 heridos.

Por su valor, el cabo Rodríguez fue ascendido a sargento del 2° Escuadrón de Granaderos.

Meses después de aquel acontecimiento, el militar mendocino partió con su escuadrón al Alto Perú y el 29 de noviembre de 1815 participó en Cochabamba –actual Bolivia- en la batalla de Viluma, con un resultado catastrófico para las tropas de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

 

Del terruño, a pelear por la libertad

Con la declaración de la Independencia y la creación del Ejército de los Andes, el 1 agosto de 1816 el flamante alférez Juan Esteban Rodríguez y su escuadrón de Granaderos a Caballo fueron llamados desde el Norte para integrar el nuevo ejército que se estaba organizando en Mendoza.

En diciembre de ese año, el escuadrón se estableció en el campo de instrucción –hoy Campo Histórico de El Plumerillo– a 5 kilómetros de la capital mendocina.

Durante todo el mes de diciembre el granadero Rodríguez participó de las maniobras que realizaron las tropas, que se preparaban para ejecutar la mayor hazaña de la historia nacional.

El Ejército de los Andes inició su marcha el día 9 de enero de 1817, mientras que el 14 partió la columna del teniente coronel Freire hacia el Sur. Posteriormente, el 18 marchó la vanguardia al mando del coronel Las Heras con rumbo a Uspallata y a partir del 19 y hasta el 25 de ese mes, unas seis divisiones de 400 hombres cada una salieron con destino a Chile por el camino llamado De los Patos. En una de estas, el entonces oficial Rodríguez marchó por esa ruta acampando en las postas de El Jagüel, Higueras, Carrizal, Las Cuevas Norte, Yalguaráz y otros campamentos para llegar al cuartel general en Manantiales, y desde allí cruzar por el paso de Las Llaretas.

Después de algunas escaramuzas con los realistas, las dos divisiones patriotas se reunieron en San Felipe y marcharon a Santiago de Chile, mientras que el ejército realista a las órdenes del brigadier Maroto los esperaba en Chacabuco.

El 12 de febrero, ambas fuerzas se enfrentaron en la cuesta del mismo nombre y allí el granadero Rodríguez luchó con gran osadía pasando a degüello a todo soldado enemigo que se le cruzaba. Por su valor, fue ascendido a teniente de su regimiento.

 

Entre Chile y Perú

Establecido el nuevo gobierno patriota en Chile en febrero de 1817, los realistas siguieron con sus hostilidades en el sur del territorio y para contenerlos, se realizaron dos importantes campañas militares.

En marzo de 1818, un ataque enemigo sorprendió al teniente Rodríguez y a sus camaradas en Cancha Rayada, en donde fueron vencidos.

Esta derrota creó una gran incertidumbre en Chile, pero el 5 de abril los patriotas al mando de San Martín enfrentaron y aplastaron en Maipú a las tropas del general Osorio. También en esa batalla Rodríguez tuvo una destacada actuación.

 

En 1819 se inició una campaña militar para aniquilar a los españoles en el Bio Bio, en la que participó el granadero mendocino, subordinado a las órdenes del general Antonio González Balcarce.

Meses después, y con el grado de capitán, formó parte de la expedición al Perú que partió el 20 de agosto de 1820 para luego ser parte de varias campañas en el territorio peruano.

En 1823 Rodríguez cayó prisionero, pero un año después fue liberado y regresó a nuestro país.

 

Simpatizante de los federales

Por aquellos tiempos, la nación estaba sumida en una gran anarquía entre unitarios y federales.

El capitán Juan Esteban Rodríguez se incorporó al regimiento 1° de Caballería de Línea y participó en el conflicto militar contra Brasil en varias de sus campañas, encontrándose en la gloriosa batalla de Ituzaingó el 20 de febrero de 1827.

Después de esta contienda regresó a Buenos Aires para ocupar varios cargos como sargento mayor en la plana del ejército de la entonces Confederación Argentina, integrando el comando del cuerpo de caballería Granaderos de la Guardia.

En 1830 el mendocino fue promovido a teniente coronel y prestó servicios por muchos años en la Caballería de campaña durante la guerra de frontera, en la que participó en varias acciones en la provincia de Buenos Aires.

 

Rodríguez fue simpatizante del gobierno de Juan Manuel de Rosas, quien lo incorporó a la División de Ramón Bustos con el grado de coronel, y peleó contra las tropas del general Urquiza en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852. 

A pesar de su ideología federal, en 1855 el gobierno lo designó jefe del Regimiento Nº 12 de Guardias Nacionales.

Aquejado por una enfermedad en las piernas, el coronel Rodríguez solicitó la baja en el Ejército pero siguió como comandante militar en Bahía Blanca, cargo que ocupó hasta su retiro, ocurrido en 1861.

Después de 49 años de servicio a la patria, este infatigable héroe mendocino falleció en Buenos Aires el 3 de diciembre de 1862.