|26/11/21 07:33 AM

La actividad metalúrgica local se revoluciona con la incorporación de mujeres en puestos de planta

ASINMET concretó un acuerdo con el Área de Género del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación para trabajar en ese sentido, erradicar la violencia de género y posibilitarles su desarrollo laboral en las empresas asociadas

Para esa fuerza imparable de avanzada que pelea palmo a palmo los derechos de la mujer en todo ámbito y la eliminación de cualquier tipo de violencia hacia ella, es un gran logro que el exigente campo de la metalurgia comience a incorporar mujeres. Para la metalmecánica es todo un desafío, porque se trata de desarticular una milenaria idiosincrasia masculina exclusiva de ese ámbito.

Destacar esta acción en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer no es un dato menor, porque es una importante señal que se da desde un sector productivo y porque esa señal la emiten hombres, convencidos que es lo correcto y en lo que se debe trabajar intensamente. Los pasos que comenzaron a darse en la metalurgia mendocina en ese sentido partieron de los empresarios nucleados en la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza (ASINMET), decididos a comenzar el largo camino para terminar con la violencia laboral y salarial de las mujeres.

Además, de comenzar a articular la inserción de la mujer en la actividad. Esto último es “todo un trabajo que debe centrarse en empleados y jefes de talleres, absolutamente desacostumbrados a compartir las duras tareas con mujeres”, destacaron en la entidad.

El acuerdo fue la antesala de una segunda acción de compromiso que la ASINMET concretó recientemente con el Área de Género del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, en la que figuran diez puntos que el empresariado metalmecánico local se comprometió en plasmar en acciones diarias.

Entre los puntos acordados figuran los de “erradicar la violencia de género en el ámbito productivo; promover la desnaturalización en el interior de las empresas la violencia contra las mujeres, o brindar herramientas para prevenir situaciones violentas por motivos de género y garantiza el derecho de las mujeres a un ámbito laboral respetuoso e igualitario”.

La acción de la metalmecánica es un disparador hacia todas las direcciones de la vida de la mujer trabajadora, sobre todo para el merecido trato igualitario en las oportunidades de tareas y ascensos, descanso y vacaciones, con el mismo digno salario que reciben los hombres.

 

Un compromiso para eliminar cualquier tipo de violencia de género

Destacando el tema, El Ciudadano entrevistó a Monserrat Bahamonde, titular del Área de Equidad de ASINMET, quien al resaltar el convenio de la entidad que agrupa a las empresas metalúrgicas de Mendoza y el Área de Género de la cartera de Desarrollo Productivo de la Nación, destacó: “En octubre pasado firmamos un acta compromiso para erradicar la violencia contra la mujer en cualquier espacio y en cualquiera de sus formas en el ámbito laboral. En ese sentido, ASINMET suscribió esta acta nacional asumiendo el compromiso dentro de ella de eliminar cualquier forma de violencia de género”.

—¿Cuál es el detalle?

—Son diez puntos, entre los que se suman a los que ya expresé, las comunicaciones, el trato y la participación de las mujeres en forma igualitaria en todos los niveles del organigrama, básicamente.

—¿También en cuestión de sueldos?

—Sí, las condiciones de salarios igualitarios figuran entre los puntos acordados. También otras acciones que surgen, como una planificación partir de la firma de este acuerdo”

 

Pionera en la provincia contra la violencia de género

“Antes del acuerdo con el Ministerio nacional, nosotros ya veníamos desarrollando un protocolo, también basado en los mismos lineamientos del acta y fundados en la ley nacional contra la violencia de género y en el Acuerdo 190 de la Organización del Trabajo (OIT)”, subrayó Bahamonde.

–¿Qué establece el acta Mendoza básicamente?

—Nosotros, a partir de definir lo que es violencia de género, establecimos un compromiso con todos los miembros que conforman la mesa ejecutiva de ASINMET. Los diecisiete miembros firmaron el acta compromiso y luego ese documento fue distribuido entre los socios, que son alrededor de cuatrocientos en toda la provincia.

—¿Qué acción sobreviene inmediatamente?

—Los socios adhieren voluntariamente y elaboran sus propios protocolos para identificar y eliminar la violencia de género en cualquiera de sus formas dentro del ámbito de sus empresas. Lo hacen mediante un plan de acción que sea fácil de monitorear y medible para poder verificar su eficacia

 

Sigue siendo difícil para la mujer desarrollarse en el ámbito empresario”

Con absoluta sinceridad, la entrevistada sostiene que el tema no es para nada fácil, aunque muchas señales fortalecen su difícil tarea, cuando afirma: “Estamos en un proceso de cambio cultural, y si bien hay mucha predisposición, sigue siendo todavía difícil”.

—Una cuestión muy dura.

—No lo crea, estamos sorprendidos porque se está presentando menos duro de lo que suponíamos que iba a ser la incorporación de mujeres en los puestos masculinizados. Hemos encontrado mucha más colaboración y predisposición por parte del empresariado que lo que pensábamos íbamos a encontrar.

“Sin embargo, sigue siendo difícil para la mujer desarrollarse en el ámbito empresario, no solo en la metalmecánica. Se siguen encontrando muchas inequidades y muchas formas de violencia no siempre identificadas como tales. Así que estamos trabajando para capacitar y concientizar en cómo tratar a una mujer, porque no saben tratar a mujeres en el ámbito laboral, sobre todo en el industrial”, señaló.

—Una real tarea social y generacional.

—Fíjese que ahora desde ASINMET estamos promoviendo la incorporación de mujeres en puestos operativos y en planta. En talleres en donde los jefes o sus flamantes compañeros no saben cómo tratar a una mujer soldadora, porque nunca tuvieron una mujer soldadora. “Eso muestra que las mujeres están, de alguna manera, relegadas a ciertos puestos. Están estigmatizadas, sigue habiendo muchas condiciones con cierto micromachismo, que sin saberlo o sin darse cuenta están muy arraigados en la sociedad”, consideró Bahamonde.