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Agua mineral de San Carlos para el mundo

A través de la iniciativa de una tradicional empresa local, una nueva planta radicada en ese departamento está lista para dar batalla con un producto que intentará ubicarse entre los mejores del ámbito internacional

Todo nació varios años atrás con la compra de una surgente de agua y con la visita a una exposición mundial de bebidas. De esta manera, los dueños de la conocida soda Di Marco, con ocho décadas en el mercado mendocino, decidieron que su Norte era vender agua mineral de San Carlos al mundo, y para ello trabajaron, invirtieron y arriesgaron con confianza en el producto y una vocación a toda prueba.

Alejandro Rubio, propietario de la empresa junto a su familia –ya son cuatro generaciones aferradas a la marca- lo contó en diálogo con CNN Radio Mendoza. “El proyecto está hecho, la planta está lista. Ya hicimos toda la inversión y ahora hay que ponerla en funcionamiento y tenemos un proyecto muy lindo para poder exportar agua mineral de San Carlos”, reseñó el empresario, y explicó que son “una pyme que pensó en el futuro y nos gustó este proyecto, así que toda la familia se volcó a esto; se asoció Adrián Perea y estamos trabajando en el gran desafío que tenemos ahora”.

A la hora de rememorar el origen del proyecto, señaló: “Esto surge unos años atrás, cuando decidimos comprar una surgente de agua mineral porque consideramos que era lo que necesitaba la empresa para dar este gran paso”. “Ahí decidimos irnos a la feria Drinktec, que se hace en Munich y es lo más importante que hay a nivel mundial en tecnología de bebidas. Ahí vimos cómo era el mundo, empezamos a analizar el tema del agua, luego fuimos a Parma invitados por otros empresarios para ver como comercializan agua mineral y decidimos construir la planta”, indicó el empresario.

Una de las cuestiones que aclara taxativamente es que “el agua no se puede tocar, se envasa como surge”. Es decir que no hay ningún tipo de proceso más que el envasado. Entre las características Rubio resalta: “Nuestra agua es baja en sodio y solo hay que mantenerla como está y elaborarla en origen, por eso fue tan importante hacer la planta en San Carlos. Toda nuestra experiencia –la fábrica tiene 80 años- la aprovechamos para tener un agua perfecta, pura, para exportarla de San Carlos al mundo”. Además, enfatizó que “la ventaja es que es un agua de montaña. Tenemos que entender las buenas características de nuestra agua, es de manantial, purísima, exquisita, y Argentina puede competir perfectamente con cualquier agua a nivel mundial. Y nosotros somos apasionados de nuestro producto”.

En un país que añora las inversiones como el maná, donde nadie arriesga, ese es uno de los puntos que hacen de éste un caso a resaltar. “En lugar de invertir en otro lado, sacar la plata afuera, amamos nuestra empresa y queremos invertir acá”, destacó el empresario, contando el largo proceso que se inició cuando compraron 5 hectáreas que tenían una surgente de agua y una casa abandonada. “Restauramos la casa, hicimos un parque, y construimos de cero la planta con toda gente del lugar, con materiales que compramos en el lugar, y todos nos recibieron muy bien, la gente, el municipio, y estamos felices con todo este proyecto”, explicó el emprendedor.

 

El nuevo paso

La empresa Soda Di Marco está dedicada a la elaboración de soda en sifones retornables y agua embotellada en bidones reciclables o descartables. Esta etapa comenzó en 2012, con la presidencia de Alejandro Rubio y con una visión estratégica a largo plazo, que lo llevó a adquirir una surgente ubicada en el departamento de San Carlos.

La empresa, además, proyecta desarrollar té helado y hielo en envases descartables, a base de agua mineral, especialmente para el mercado externo.

El proceso de certificación de ‘Agua Mineral Natural de Manantiales’ duró aproximadamente tres años, desde que se presentaron las primeras muestras. Se analizó la calidad y composición físico-química del agua, asegurándose que se mantenga en valores constantes a lo largo de ese período.

Además, se verificó que el agua no se encuentre afectada por los pesticidas utilizados en la actividad rural e hidrocarburos de la zona. Finalmente, se hizo un análisis geológico de la cuenca subterránea para determinar sus características de impermeabilidad y composición de las napas del acuífero, estimando su vida útil.

El casco del predio es de 5 hectáreas, donde se encuentra la surgente, y allí ha sido refaccionada en su totalidad una casa de 200 metros cuadrados que está considerada como patrimonio departamental. Para ello de debieron utilizar los mismos materiales con que originalmente fue construida en el siglo XIX.

 

Historia

La compañía fue fundada por José Di Marco en 1940 y fue la primera planta de producción ubicada en el departamento de Godoy Cruz, en Mendoza.

Con una propuesta innovadora para la época, se decidió que el proceso de producción estuviera expuesto al público, de manera que su sala de elaboración principal estaba vidriada hacia la calle, con lo que se transmitía transparencia y afianzaba la confianza de los clientes en cuanto a las condiciones de higiene y calidad de los productos. Por ese entonces solo se producía soda en sifones de vidrio.

En 2002, el paquete accionario pasó a manos de Justiniano y Alejandro Rubio, que junto a su esposa, Diana Córdoba, como líder de proyectos especiales, comenzaron un cambio fundamental incorporando tecnología de avanzada para producir sus propios sifones PET.

Esta tecnología permitió además diversificar la producción sumando nuevos productos, como jugos concentrados y amargos, agua potable purificada embotellada en bidones retornables, con equipos de frío-calor y también bidones descartables.