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Julian Assange: ¿criminal internacional o periodista perseguido?

El fundador de la organización mediática Wikileaks lleva años entre prisiones preventivas y asilos políticos.

Por Redacción

En la mañana de ayer, la noticia sobre el rechazo de Roger Waters a una negociación propuesta desde Facebook por los derechos de una de las canciones de Pink Floyd tuvo mucha repercusión en medios de todo el mundo. La crítica del mítico bajista y cantante a las prácticas monopólicas de las grandes compañías tecnológicas quedó en primer plano relegando el contexto en el que dio estas declaraciones: un acto convocado para reclamar la liberación del programador y activista australiano, Julian Assange, quien en este momento se encuentra detenido en Gran Bretaña.

Una cárcel de máxima seguridad ubicada en Belmarsh, al sur de Londres, es y ha sido el paradero del fundador de Wikileaks durante los últimos dos años. Su permanencia allí desde abril de 2019 se debe a que, hasta el momento, los pedidos de extradición de Estados Unidos para juzgarlo en su tierra no han prosperado en los juzgados británicos. Su traslado a prisión se concretó luego de 7 años en los que el acusado permaneció en la embajada ecuatoriana de Londres gracias al asilo político concedido por el ex presidente Rafael Correa en 2012.

La justicia estadounidense reclama que Assange sea entregado para juzgarlo por conspiración tras infiltrarse en sistemas informáticos del gobierno y otros 17 supuestos delitos de acceso y difusión a información confidencial. Según las acusaciones, el australiano habría instrumentado las violaciones a la ley de espionaje de Estados Unidos a través del sitio Wikileaks, al compartir informes de la guerras en Afganistán e Irak, miles de crudos del Departamento de Estado y partes sobre reclusos de Guantánamo. De ser extraditado y sometido a la justicia norteamericana, Assange podría enfrentar hasta 175 años de prisión.

Reclamos por la libertad de Assange alrededor del mundo

El pasado 4 de junio tuvo lugar el Llamamiento de Ginebra, acto en el que la capital suiza convocó a referentes diplomáticos y políticos internacionales para tratar temas relacionados con los derechos humanos, la libertad de expresión y de prensa, entre otros. En un comunicado firmado por ellos, quienes asistieron advirtieron que "Assange lleva más de diez años en detención arbitraria y sujero a tortura psicológica por tratamiento cruel, inhumano y degradante".

“Los documentos publicados por WikiLeaks desvelaron actos y métodos operativos en violación de las Convenciones de Ginebra y los derechos humanos”, afirma el comunicado, en alusión a la información filtrada por la organización mediática en la que Assange participaba como editor. Una de las integrantes del grupo reunido en Ginebra es la abogada y esposa del programador, Stella Moris, quien tomó la palabra en el acto para afirmar que "o recupera su libertad o pierde la vida, no porque se sienta suicida, sino porque lo están matando".

Otro de los interventores en el Llamamiento de Ginebra fue el artista italiano Davide Dormino, autor de la obra escultural "Anything to Say", que se instaló en la ciudad suiza tras recorrer otras europeas. Consiste en cuatro sillas de bronce, tres de ellas ocupadas por estatuas de Julian Assange, el periodista y ex empleado de la CIA, Edward Snowden, y la ex soldado estadounidense y colaboradora de Wikileaks, Chelsea Manning. La cuarta silla vacía representa la posibilidad de que cualquiera ocupe el lugar de ellos en la revelación de información que cuestione la actividad de gobiernos y corporaciones.