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Cincuenta años atrás, ‘Duke’ Ellington maravilló a Mendoza

Al 25 de noviembre de 1971 el exitoso músico norteamericano y su banda actuaron en nuestra provincia, causando sensación entre los miles de amantes del jazz

Cincuenta años atrás, la orquesta de jazz de Duke Ellington sonaba como en sus mejores años, los 40, a pesar de que en el mercado musical los Beatles, los Rolling Stones, The Doors y Creedence, entre otros, eran los favoritos de los más jóvenes mendocinos. La orquesta no había perdido vigencia y era reclamada por los adultos que seguían escuchando las viejas y grandes bandas de su juventud.

La llegada por primera vez de un músico de semejantes características a nuestra provincia causó una gran repercusión. Y vaya si lo fue, cuando la banda y su creador se presentaron en tierras cuyanas para juntar en un estadio más de 4.000 personas y deleitar a un público que estaba sediento de jazz.

Hasta ahora este hecho sigue siendo único y quedará por siempre en el historial musical de Mendoza.

 

Para los que no lo conocieron

En los primeros días del mes de noviembre de 1971, los medios locales anunciaron la llegada del más grande jazzman de todos los tiempos: Edward Kennedy Ellington, conocido como Duke.

Para los que no lo conocen, Duke Ellington fue una de las más destacadas figuras del jazz. Nació en Washington D.C. el 29 de abril de 1899 en el seno de una familia de clase media de origen afroamericana, y recibió una excelente educación, empezando desde muy niño a tomar clases de piano con su madre, Daisy Kennedy. Luego Edward fue evolucionando en este instrumento hasta convertirse en una promesa como músico.

Estudió arquitectura, pero abandonó la carrera al casarse con una amiga de su infancia y se dedicó de lleno a la música, trasladándose a la ciudad de New York.

Por su condición social y su porte aristocrático, sus amigos le apodaron The Duke (Duque).

En 1921 formó su primer grupo con el que realizó apariciones en el famoso Cotton Club de Harlem, en la ciudad donde saltó a la fama a nivel nacional, y en los años 30 creció a nivel mundial realizando giras por Europa.

Veinte años después, su música sonaba en todo el mundo como una de las big band más importantes de aquel tiempo. Temas como Caravan o Perdido fueron grandes éxitos que se hicieron muy populares, al igual que Take the A train o Prelude to a kiss. La orquesta estuvo formada por grandes músicos como Johnny Hodges, Billy Strayhorn y Paul Gonsalves.

A principios de los 50, la banda decayó, pero a mediados de esa década Ellington y su orquesta volvieron con toda su fuerza, hasta la muerte del músico, ocurrida el 24 de mayo de 1974 en New York. Sus restos descansan hoy en el cementerio neoyorkino de Woodlawn.

 

Contratado por la filarmónica

En los primeros días de noviembre, la prensa mendocina anunciaba la llegada de Edward Duque Ellington para ofrecer un concierto en nuestra provincia. El importante evento fue organizado y auspiciado por la Asociación Filarmónica de Mendoza, entidad que contrató al músico estadounidense por la suma de 7.000 dólares, lo que en ese entonces era una suma importante de dinero.

Debemos destacar que Mendoza fue la única provincia del interior del país en organizar este magnífico show.

Para muchos de los mendocinos que habían escuchado su excepcional música desde mitad de los 30 y los 40 era la única oportunidad de sus vidas de poder presenciar su "magia" en vivo y en directo.

Las entradas se pusieron a la venta en la sede de la Asociación Filarmónica, bancos y comercios, lugares en los que inmediatamente los amantes del jazz formaron largas filas para adquirir sus tickets. Con el paso de los días, las localidades quedaron agotadas y muchos mendocinos se quedaron sin la oportunidad de presenciar un espectáculo único.

Para la presentación de la orquesta de Ellington en el estadio Pacífico, se realizó una serie de acondicionamientos que tuvieron que ver con una acústica especial, el alfombrado de los pasillos y otras comodidades en el interior del edificio.

Además, fueron instaladas cómodas butacas para un sector del público que pagó una entrada especial. Mientras que se improvisó una playa de estacionamiento situada en el sector Este de la calle Perú, preparada para la gran cantidad de automóviles que se esperaban para el extraordinario evento musical. Estos trabajos se hicieron con premura para la actuación de la orquesta y el destacado pianista.

 

Un duque llega a Mendoza

Exactamente, a las 15.10 del jueves 25 de noviembre de 1971, el vuelo de la compañía Austral proveniente de Buenos Aires aterrizó en la pista del aeropuerto de El Plumerillo. La aeronave traía nada más ni nada menos que a una leyenda viva de la música norteamericana.

Cuando los motores dejaron de funcionar se abrió la escotilla para dar paso unos minutos después al Duque, quien vestía un fino pullover blanco, pantalón oscuro y remera de color azul, finos zapatos de gamuza y su tradicional sombrero negro. En la mano izquierda portaba un saco azul y en su derecha llevaba un ramo de flores que le había obsequiado la compañía aérea.

Al bajar de la escalerilla fue aplaudido por el público que, enfervorizado, quería estar en contacto con su ídolo. Al percibir el calor de la gente, Ellington se sintió sorprendido y su rostro dibujó una simpática sonrisa. Detrás de él bajaron sus músicos, Cootie Williams, Johnny Coles, Eddie Preston y Money Johnson, entre otros.

Todos fueron recibidos por los admiradores mendocinos con interminables aplausos. Antes de salir del aeropuerto se organizó una conferencia de prensa en la que Duke y sus músicos fueron entrevistados por los periodistas locales. En el reportaje, el creador de Take the A train manifestó su alegría de estar en Mendoza y tuvo elogios para los mendocinos.

 

Noche de jazz en Pacífico

En la noche agradable y bastante calurosa del mismo jueves 25 de noviembre, a las 20.30, el ac­ceso al estadio Pacífico, donde actuaba el gran Duque del jazz, estaba lleno de automóviles cuyos conductores estaban desesperados por estacionar y de apresurados caminantes.

Hombres y mujeres con atuendo de gala se acomodaban en las improvisadas butacas del auditorio, mientras que otros, de sport y de menos poder económico, se sentaban en las gradas para escuchar a la orquesta. Algunos de ellos, fanáticos, portaban discos de Ellington bajo sus brazos. Eran las diez y cuarto de la noche cuando una ovación estremeció el estadio Pacífico. El Duque se sentó en el piano y sus 18 músicos desataron todo el sonido Ellington y de esa forma comenzó la función.

La magia de la orquesta atrapó a una multitud de 4.000 personas que quedaron hechizadas al escuchar temas como Mood Indigo o Prelude to a Kiss, entre otros.

El público pedía “¡otra!, ¡otra!” y, por supuesto, el Duke no tuvo inconvenientes en satisfacer a su repertorio. Así, los mendocinos presentes escucharon 44 temas.

Aquella noche fue una velada inolvidable para todos los espectadores amantes del jazz.

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