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Manipuladores que fingen ser víctimas

En nuestra sociedad abundan los psicópatas y narcisistas que juegan para obtener algo a cambio

Por Redacción

Hay manipuladores que fingen ser víctimas, personas con tendencias narcisistas o psicopáticas, que mostrándose inocentes y vulnerables, buscan nuestra compasión. Caminan por el mundo vendiéndonos el eslogan de “pobrecito yo, que nadie me entiende y todos me hacen daño”. Y, en efecto, en ocasiones, caemos. Quedamos atrapados en su trampa, en esa telaraña de falsedades y amables apariencias.

Este fenómeno se aprecia con frecuencia en el ámbito delictivo. Todos conocemos esas historias en las que alguien hace creer al resto que él (o sus hijos) tienen una grave enfermedad y necesitan fondos económicos para costear carísimos tratamientos. Sin embargo, no hace falta ser tan rebuscados. La mayoría ha tenido un amigo que jugó con nuestra compasión mientras nos drenaba emocional y psicológicamente.

Hacer del victimismo un recurso para obtener un beneficio es posiblemente la estrategia manipulativa más vieja del mundo. No obstante, y a pesar de ello, sigue dejando serias secuelas. ¿Por qué lo hacen? ¿Qué hay detrás de este perfil de personalidad?

 

Causas de este comportamiento

Contaban las leyendas de la Edad Media que las sirenas no solo cautivaban a los marineros con sus cantos. A menudo, era común verlas llorar en los arrecifes. De este modo, se ganaban la compasión de los hombres de mar y con ello lograban capturarlos para devorarlos. Mitos aparte, si hay algo que siempre hemos sabido es que pocas cosas despiertan tanto nuestra cercanía como ver sufrir a alguien.

Llamar la atención mediante llantos, lamentos y ese dolor que se queja de las injusticias es sin duda el mecanismo de manipulación más eficaz. Lo es porque despierta en nosotros la empatía y porque enseguida nos ponemos en la piel del otro sin saber que bajo ese cordero aparente hay otra presencia más problemática e incluso peligrosa. Desconocemos que en esas situaciones las auténticas víctimas somos nosotros. ¿Qué hay detrás de esta conducta? En realidad, hay múltiples causas. Las analizamos.

 

El trastorno paranoide de la personalidad: ¡Todos están en mi contra!

Muchos de los manipuladores que fingen ser víctimas evidencian alguna condición psiquiátrica. El trastorno paranoide de la personalidad, por ejemplo, se define por esa tendencia a pensar que todo el mundo está en su contra. Son comunes las conductas defensivas y temerosas con las que interpretar que los demás solo buscan hacerles daño.

Lo complejo de este trastorno es que no siempre recurren a la ayuda profesional. Esto hace que busquen figuras refugio en quienes apoyarse, a quienes convencer de que son víctimas de una familia que les maltrata, de un entorno que les desea lo peor.

Son situaciones tan problemáticas como desgastantes.

 

La víctima virtuosa y la tríada oscura: delincuente a la vista

Hay una investigación muy reveladora realizada en la Universidad de Florida. Denominan “víctima virtuosa” a la persona que está dentro del espectro de la tríada oscura y usa este recurso (el victimismo) para manipular a los demás. Recordemos, la tríada oscura es un constructo psicológico donde aparecen rasgos narcisistas, psicopáticos y maquiavélicos.

Este es quizás el perfil más problemático y en el que se evidencian además buena parte de las conductas delictivas. Las falsificaciones, los desfalcos, los intentos por obtener la retribución de un seguro suelen tener detrás este tipo de personalidad. De este modo, aunque muchos de los manipuladores que fingen ser víctimas evidencian un trastorno, esto no les exime de la culpabilidad en su delito o transgresión.

 

Ser víctima es un recurso eficaz para influir en el otro

Hay una evidencia que siempre debemos considerar. Más allá de las condiciones psicológicas y los trastornos de personalidad, está el hecho de que el victimismo es un recurso de manipulación eficaz. Lo suelen aplicar los hijos con sus padres y a la inversa. También pueden echar mano de esta estrategia nuestros compañeros o alguno de nuestros amigos.

Asimismo, tampoco podemos pasar por alto que en el ámbito de la pareja abundan los manipuladores que fingen ser víctimas. Tras frases como “si me quisieras de verdad, harías esto por mí, está claro que no te importo nada o me tenés abandonado”, son recursos habituales para influir en el otro.

 

Una estrategia pasiva-agresiva

El manipulador victimista ejerce una forma de violencia psicológica pasivo-agresiva. Las conductas que desarrolla pueden pasarnos desaparecidas al principio, pero tarde o temprano nos daremos cuenta de que son persistentes:

  • Se quejan de casi cualquier cosa.
  • Todo les parece una injusticia.
  • Intentan convencernos de que la vida les ha tratado siempre muy mal.
  • Su victimismo se combina con la exigencia. Esta es quizás la característica más común, demuestran abatimiento, tristeza, desesperación, al mismo tiempo que nos exigen determinadas cosas que según él/ella, les permitiría sentirse mejor. Ahí reside el aguijón del auténtico manipulador.

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