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Las adicciones conductuales más frecuentes

La conducta adicta es siempre una forma de escapar a la realidad y a veces el uso de una sustancia en concreto no es la única vía para conseguirlo

Por Redacción

En nuestra sociedad, la palabra adicción se suele asociar al abuso a una sustancia. Sin embargo, existen las adicciones conductuales que se caracterizan por hacer algo de forma adictiva. En ellas, las personas emplean el mismo patrón de actuación que aparece en la adicción de una sustancia.

La conducta adicta es siempre una forma de escapar a la realidad y a veces el uso de una sustancia en concreto no es la única vía para conseguirlo. Por ejemplo, alguien que utiliza internet de forma compulsiva muchas horas al día y evita hacer cualquier otra actividad, puede estar presentando una adicción.

Los psicólogos deben establecer los criterios para saber si se trata de una adicción o no. Para ello, se registra cuánto tiempo del día a día es empleado para realizar esa actividad, si interfiere con la vida diaria de la persona y si hay un malestar o sufrimiento significativo.

 

No hay sustancias, pero estamos ‘enganchados’ a hacer algo

Si a cualquier persona le decimos que correr es un problema, nos contestará sorprendidos y muy posiblemente cuestionará nuestro planteamiento. Evidentemente, tendremos que ser hábiles en describir la conducta de correr como una adicción de forma rápida y convincente.

Un psicólogo puede saber, tras una buena evaluación, si estamos ante una adicción o no y en qué punto nos encontramos. En cambio, para la sociedad, si ya es problemático detectar la adicción a una conducta tóxica, lo es más saber si estamos ante la adicción a una actividad.

 

La adicción a internet

Si hay algo que caracteriza a la sociedad actual es el uso masivo de internet. Necesitamos internet para hacer transferencias bancarias, escribir correos electrónicos, realizar trámites burocráticos o teletrabajar de forma cada vez más generalizada.

Aunque estos usos serían la forma de justificar el uso de internet diario de una forma óptima y necesaria, todos sabemos que el uso de internet va mucho más allá. El principal, con fines que podríamos denominar ‘lúdicos’, se encuentra en el uso de las redes sociales, los videojuegos en línea o el posteo en diversos foros o chats en línea.

Pero, ¿cuándo este uso pasa a ser una adicción? ¿Qué características presenta la adicción a Internet?:

  • Empleo de tiempo excesivo: 40-80 horas a la semana con sesiones de hasta 20 horas ininterrumpidas.
  • Ocultación de la conducta adictiva.
  • Uso de estimulantes.
  • Alteración de los patrones del sueño.
  • Fatiga excesiva.
  • Deterioro académico o laboral.
  • Problemas de salud (por ejemplo, síndrome del túnel carpiano).

La adicción suele ser a una aplicación en particular que actúa como desencadenante del uso excesivo de Internet.

 

Adicción a las compras

Por lo general, la adicción a las compras suele darse en una mujer de 30 a 40 años. El inicio se da entre los 18 y 20 años y su curso es continuo. Existe alta comorbilidad con ansiedad, depresión, dependencia de sustancias y trastornos de la conducta alimentaria.

Antes de comprar, la persona suele tener un estado de ánimo disfórico al que le sigue la excitación ante la expectativa de comprar. Se adquieren de forma placentera diversos artículos superfluos para dar paso a un arrepentimiento por el dinero gastado y la pérdida de control. Este ciclo se repite una y otra vez para evitar el creciente malestar.

 

Adicción al trabajo

En esta adicción, la persona tiene pensamientos recurrentes sobre la necesidad de producir, además de distorsiones cognitivas respecto a las demandas laborales.

Se da irritabilidad, ansiedad y estado de ánimo lábil cuando la realización del trabajo se ve obstaculizada, por ejemplo, por períodos vacacionales.

 

Adicción al sexo

La persona que la padece tiene conductas sexuales impulsivas con incapacidad de controlarlas, a pesar de no desear realizarlas. Es un comportamiento irrefrenable no deseado.

Existe una gratificación personal y emocional exclusivamente a través del sexo consentido con adultos como de conductas parafílicas.

 

La conducta como fuente de gratificación

En todas estas adicciones conductuales, el inicio del problema tiene que ver con que la conducta aparece como fuente principal y exclusiva de gratificación. Muchas de las conductas no son patológicas en sí e incluso, en muchos casos, son socialmente aceptadas y valoradas.

Por tanto, es conveniente recordar que para que se considere un comportamiento adicto se deben dar las siguientes características clínicas: una pérdida de control sobre la conducta, dependencia psicológica o craving, tolerancia, abstinencia y efectos perjudiciales graves.

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