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En qué consiste la terapia basada en fortalezas

La ciencia nos dice que cuando descubramos nuestras fuerzas, nos sentiremos más seguros y capaces para trabajar en nuestras metas y deseos 

Por Redacción

La terapia basada en fortalezas se nutre de la psicología positiva y tiene como finalidad empoderar a la persona. Todos albergamos grandes valías internas que podemos desarrollar. Sin embargo, nuestras circunstancias vitales pueden anclarnos en estados mentales dominados por la debilidad, la baja autoestima, la inseguridad y esa falta de confianza que, como el óxido, todo lo deforma.

Descubrir y potenciar nuestros “puntos fuertes” es algo que también podemos lograr en terapia psicológica. Siempre resulta útil y enriquecedor que esa persona que lidia con un duelo, traumas o un trastorno del estado de ánimo desarrolle ese conjunto de fortalezas. De ese modo, contará con más estrategias para tomar nuevas decisiones y encauzar el presente hacia el rumbo que se desee.

Asertividad, paciencia, resiliencia, persistencia, independencia, creatividad… Cada uno de nosotros disponemos de valías excepcionales que pueden guiarnos hacia la orilla de la felicidad, como un faro en la distancia. Descubramos en qué consiste este enfoque terapéutico.

 

Definición y finalidad

Podríamos decir que el padre de la terapia basada en fortalezas fue el psicoterapeuta estadounidense Donald Clifton. Esta corriente y metodología terapéutica adquirió una notable trascendencia a mediados del siglo XX. Su contribución al estudio del desarrollo humano fue excelente y, a día de hoy, aún se sigue hablando del movimiento conocido como CliftonStrengths.

Uno de sus libros, Ahora, conozca sus fortalezas (2000), es toda una referencia en el campo de la psicología positiva. De este modo, la terapia basada en fortalezas se define como una estrategia psicológica que busca habilitar a las personas para que afronten sus propios desafíos. Algo así se logra desactivando la “mentalidad de déficit” para empoderar las valías internas.

El objetivo no es otro que lograr que la persona deje de verse como una víctima del destino y trabaje en su propio desarrollo. En su interior descubrirá que dispone de habilidades dormidas que le permitirán sobrevivir y encarar las situaciones difíciles. Veamos, no obstante, más metas de este modelo terapéutico.

 

Finalidades terapéuticas

Trabajar las fortalezas no significa descuidar los problemas psicológicos o las dificultades vitales con las que llega el paciente. Así, las finalidades de este tipo de terapia son las siguientes:

 

  • -Se puede aplicar como una herramienta complementaria dentro del proceso terapéutico. Es muy común integrarla dentro de la terapia cognitivo-conductual o la terapia humanista.
  • -Los profesionales que aplican este recurso trabajan en colaboración con el paciente. Este último debe asumir una actitud activa para descubrir cuál es su potencial y cómo puede utilizarlo.
  • -Esta terapia es beneficiosa para personas con baja autoestima, problemas emocionales y de relación, pacientes con depresión, ansiedad, estrés postraumático, adicciones, esquizofrenia.
  • -La principal finalidad de la terapia basada en fortalezas no es otra que mejorar la mentalidad del paciente para que tenga una visión más positiva de sí mismo en su relación con el mundo. Solo así se verá capacitado afrontar situaciones adversas.

 

Técnicas basadas en fortalezas

En el 2020, la Universidad de Melbourne realizó un estudio tan interesante como revelador. Pudo verse que la terapia basada en fortalezas resultaba útil en pacientes que habían tenido un episodio de psicosis, es decir, este recurso es una herramienta complementaria a muchos enfoques terapéuticos.

Habilita a la persona para que se sienta más segura y se optimice tanto la autoestima como la función cognitiva. Ahora bien, ¿cómo lograrlo? Estas serían algunas claves básicas:

 

1. Identificación de las fortalezas de la persona

Para identificar las fortalezas del paciente, Donald Clifton desarrolló un cuestionario (disponible en su libro Ahora, descubra sus fortalezas). No obstante, también es posible explorarlas mediante una serie de preguntas:

  • Echando una mirada atrás, ¿cuál ha sido el proyecto, tarea o meta en el que más éxito he tenido? 
  • ¿Qué es lo que más me gusta hacer?
  • ¿En qué me considero bueno?
  • ¿En qué situaciones me siento más feliz?
  • ¿De qué característica me siento más orgulloso?

2. Clarificación de metas

La práctica basada en fortalezas se orienta hacia las metas. El objetivo clave es favorecer un cambio y orientar a la persona hacia la superación personal. Para ello, es recomendable que clarifique cuáles son sus propósitos a largo y corto plazo.


3. Reencuadre: sopesando fortalezas con debilidades

Cuando una persona toma conciencia de sus fortalezas, llega el momento de aprovecharlas para manejar sus limitaciones y debilidades. Para ello, nada mejor que realizar un ejercicio de reencuadre. Por ejemplo, si una de mis fortalezas es la asertividad, ¿por qué no le digo a mi familia que necesito poner límites?

Fuente: La mente es maravillosa

 

 

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