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¿El fin del amor romántico?

La pasión romántica y el matrimonio para toda la vida han sido centrales durante gran parte del siglo xxi, pero nuevas estructuras acaecen y nos invitan a cambiar de narrativa transformando nuestros ideales

El amor y la forma de relacionarnos cambia con la época, pero es algo que podemos llegar a observar con detenimiento luego de analizar en detalle, los vaivenes sociales y culturales de los últimos tiempos.

Es entendible que la humanidad y cada uno de nosotros evoluciona con el tiempo y esta evolución trae aparejada muchos más cambios de los que pensamos. 

“La crisis de la pasión romántica no hace más que acentuarse. Son muchas las narrativas recientes que están mostrando que ese tipo de amor es más imposible que nunca. Sobre todo porque es único y, por naturaleza, eclipsa o subordina al resto de los afectos” expone Jorge Carrión, escritor y crítico cultural del New York Times.

A partir de aquí el autor plantea que verdaderamente  hay una reivindicación del amor, pero no se trata de un fin sino de metamorfosis y expansión en todas sus formas. 

Tanto es así que también Romina Zaifrani - Licenciada en Psicología y Sexóloga- supone que hoy “cada pareja tiene su propio contrato, y en él quedará acordado lo que ellos necesitan. Algunos de forma explícita pidiendo ese ´amor para toda la vida´ y otros no. Las parejas van cambiando a lo largo de los años, y le van dando forma a este contrato durante la relación también”.

Ese ideal romántico llega a su fin en la era del cuestionamiento y la comunicación, ya que a partir de ahora, podemos acompañar a nuevas formas e identidades que nacen con el paso de los años.

No solo el amor cambia, sino que cambian las estructuras sociales, políticas, económicas y culturales y estas, son “sensaciones de duelos” intermitentes, supone Carrión ¿Por qué?, porque perdemos esos mecanismos y estructuras de seguridad, perdemos de apoco los mitos que le daban sentido.

Asimismo, no solo los divorcios y el devenir de otras características rutinarias nos hacen entender que el amor para toda la vida llega a su fin sino también, como agrega el crítico “algunos de los proyectos literarios más comentados de los últimos años son, también, relatos de separación y duelo”. 

Entonces ¿esto nos quiere decir algo?, y podemos recordar reafirmando esta idea, que en la antigüedad el arte en sí mismo, mostraba en todo momento los acontecimientos y sentimientos de la sociedad en un momento dado. El arte; la escritura, la música, la literatura, siempre han expresado, narrado, y revelado las transformaciones de la humanidad.

"Hoy por hoy casi nadie quiere amar, aunque digan lo contrario" manifiesta, Luciano Luterau, psicoanalista y deja entrever que en los tiempos de hoy prevalece más el desamor, la infidelidad, el poco compromiso y libertad sexual que el amor romántico y único. De acuerdo a este propósito, actualmente se ha creado una división que deja ver a la sexualidad como un fin o “comportamiento, para obtener placer de una interacción” y expone a las “relaciones emocionales con vínculos profundos” como contratos que suponen más confusión e incertidumbre que bienestar.

Por su parte son cada vez más las Apps y páginas de citas que plantean encuentros poco fortuitos, en donde las reglas de juego están muy claras: predomina el sexo y las garantías de futuro son nulas.

En este sentido Carrión expone que “las nuevas tendencias sentimentales evitan la concentración, distribuyen la intensidad y reivindican la amistad, la atención o el cuidado, en detrimento del amor único y para siempre, ya que el amor arrebatado, bidireccional e intenso pasó a ser de baja intensidad, múltiple, y en red”.

Pero pensamos ¿Qué es lo que hizo que actualmente el amor cambie tanto?

Romina supone que todo esto tiene que ver con que “hoy vivimos el amor con la posibilidad de decirlo” Esto quiere decir, que  “las personas pueden animarse a decir que es lo que quieren y lo que sienten, o cómo quieren vivir sus relaciones” y agrega “hoy tenemos muchas formas de relacionarnos con los otros, y de cuestionarnos como queremos amar. Podemos permitirnos amar libremente con una relación abierta, mediante un acuerdo con el otro. Podemos tener una relación swinger, donde se intercambien sexualmente las parejas, o podemos vivir un poliamor, y permitirnos tener relaciones en simultáneo con otros. Cada pareja tiene su propio contrato y eso no quita el amor que uno puede sentir por el otro”

A su vez expone que actualmente “se habla también de la infidelidad con más naturalidad. Como algo que aceptamos que pueda suceder y con otras herramientas en caso de que suceda” Y con eso la psicóloga y sexóloga cita a Steinberg, quien habla de las diferentes formas de amar .

“Para él es indispensable en una pareja que exista la Intimidad, la Pasión y el Compromiso” y coincide en que “estos pilares puedan realmente unirse, y ser atravesados por la comunicación y la confianza para poder transmitir aquello que uno quiere” 

La comunicación, el acuerdo, el consentimiento, la búsqueda del deseo propio entonces podrá acercarnos a nuevos paradigmas que trasciendan la esfera del amor y se encaminen a transformar viejos hábitos y modos que parecían indestructibles en todo ámbito de nuestra vida.

Ese lento tránsito de dejar algo que nos hacía sentir seguros para adoptar nuevas ideas las cuales todavía no son muy claras, nos provoca angustia y aumenta nuestros niveles de ansiedad. Pero todo lo nuevo y todo cambio nos hace ser creadores y partícipes de nuevas estructuras e ideales, para formarlas, delinearlas y estas “pérdidas de certeza” transiten hasta el surgimiento de otras. 

En tanto, “el tradicional amor -jerárquico y romántico- y el nuevo -en red y afectivo”, va a convivir en la sociedad representándonos, además de provocar tensión, para que podamos eliminar lo que ya no sirve y reformular nuestro propio concepto de amor.

 

 

Le agradecemos a Romina Zaifrani - Licenciada en Psicología y Sexóloga (Matrícula N°: 60674)
IG: @lic_rominazaifrani