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Frecuencia en el sexo: ¿cuánto es "practicarlo poco"?

Muchas personas siguen con la idea de que debemos alcanzar una cierta cantidad de encuentros sexuales para considerar que tenemos una pareja saludable. Las frustraciones, a la orden del día

Sabemos que las parejas cambian con el paso del tiempo, que sus deseos pasan por diferentes etapas y que no siempre se siente la misma atracción sexual que al principio.

Es por eso, que en esta nota intentaremos derribar el mito de la frecuencia sexual respondiendo a la consulta de por qué a la hora del sexo debemos de dejar de pensar en la cantidad.

Hace algunos años, se instaló como normal en la sociedad que las personas debemos cuantificar el sexo. Pero, ¿qué estamos contando? ¿Las eyaculaciones, los orgasmos, la penetración o los encuentros que tenga cada pareja?

Cuestión de fases

Comencemos a desglosar: en toda relación sentimental duradera se pasa por diferentes fases, la “fase de enamoramiento y fase de amor”, como explica Ana Viejo, psicóloga y sexóloga. A partir de aquí, expone que “es importante tener clara la diferencia entre ambas, ya que el deseo sexual varía según la fase en la que nos encontremos”.

  • "La primera fase es más corta y más intensa y es debido a eso que los encuentros son más pasionales y quizá son más seguidos en relación uno con otro. La atracción es muy alta y “no vemos defectos en el otro”, indicó la especialista.
  • La segunda fase “es mucho más racional y en ella la atracción pasa a un segundo plano”, aclaró Viejo, y especificó que el deseo y el número de momentos íntimos puede que ya no sea el mismo, porque se le suman otros factores, como la monotonía o la rutina.

Por su parte, la licenciada Cecilia Ce apuntó que cada pareja en conjunto establece la frecuencia de acuerdo con su propia rutina, sus gustos y su impronta. Por lo que las personas deben dejar de mitificar y venerar la cantidad.

“No es tan fácil que dos personas coincidan en su nivel de deseo, y no se trata de forzar el encuentro para que esté a la altura del otro, sino que se trata de un punto de encuentro, ya que no hay un parámetro de lo que es un deseo  normal, sino que es una construcción de cada pareja”, explica. Y agrega: “Entonces es hora de empezar a ampliar el panorama, dejar de pensar de cantidad y empezar  a hablar de calidad y disfrute”.

Entonces... ¿de qué me sirve tener todos los días sexo si no lo disfruto, y lo vivo como una rutina o una obligación?

Comunicación, sobre todas las cosas

La respuesta está en cada uno de nosotros, en encontrar nuestro propio placer y en comprender cuándo queremos y cuándo nuestro deseo nos hace preferir otras cosas, antes que tener sexo. ¿Quién dice que tener sexo compartido sólo los fines de semana es malo o rutinario, si cuando se practica se lo pasa bien?

La clave, una vez más, está en la pareja y en cómo podrán en conjunto establecer su propio equilibrio a través de la comunicación.

En conclusión, ¿cuántas veces hay que tener sexo para tener una buena relación de pareja? Las que deseemos, pero siempre preocupándonos más en la calidad que en la cantidad.

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