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Cómo tratar a una persona controladora

Saben que necesitan ocultar sus verdaderas motivaciones a la hora de tratar de un cierto modo a quienes quieren someter, y por eso utilizan el lenguaje para crearse una coartada moral

Por Redacción

Buena parte de la personalidad humana queda definida por el modo en el que nos relacionamos por los demás. Las personas controladoras, en concreto, expresan una de las facetas más problemáticas de su manera de comportarse a partir de actitudes que limitan la libertad del resto.

Tras una persona controladora se encuentra un ser humano inseguro. Pese a la fachada de aparente confianza y determinación, en realidad existe un gran miedo: el miedo al rechazo, a no ser necesarios, a perder el amor y la atención de otros.

El control surge así como un mecanismo para dirigir a los demás y asegurarse su presencia y su afecto. Pero, ¿cómo gestionar las relaciones con este tipo de personas?

 

Identificá a las personas controladoras

Uno de los principales problemas a la hora de lidiar con personas controladoras es la dificultad para identificar que lo son. Aunque pueda parecer sencillo, por lo general son hábiles socialmente, resultan atractivos y persuasivos. Las técnicas de control y manipulación pueden ser sutiles y estar disfrazadas de buenas intenciones.

Algunas de las características que puedes tener en cuenta son las siguientes:

• No respetan las necesidades y los deseos de los demás, únicamente buscan satisfacer sus expectativas. Con este objetivo, parecen no lograr ver, escuchar o comprender al resto.

• Tienden a tomar el mando y a hacerse cargo de todas las decisiones y responsabilidades, aunque estas les superen. • Son rígidos y tienen baja tolerancia a la frustración. Son incapaces de negociar o flexibilizar sus planes; si estos no se cumplen, experimentan un gran malestar y pueden reaccionar con ira.

• Adoptan actitudes paternalistas y pueden utilizar la manipulación emocional en sus relaciones. De este modo, hacen creer a la otra persona que ellos saben exactamente lo que necesita y, por ende, debe hacerles caso.

• Buscan generar una sensación de lealtad que lleve a la otra persona a tener que ceder a sus peticiones constantemente. Apelan al vínculo afectivo o a la culpa para dirigir la vida de los demás.

• Tratan de aislar socialmente a la otra parte, de modo que la única influencia que esa persona reciba sea la de ellos. no te desgastés tratando de razonar Si detectás que la otra persona está tratando de manipularte o coaccionarte, o está llevando su necesidad de control al extremo, quizás sientas la tentación de comunicárselo y hacerla entrar en razón. Sin embargo, estos bienintencionados intentos rara vez tienen efecto. Recordá que para ellos el control es una necesidad; sienten que si lo pierden están en peligro. Por ello, no desean razonar, sino que te adaptes a lo que ellos requieren de vos. Encontrarán infinidad de excusas y argumentos para sostener su proceder y hacerte sentir fuera de lugar. Así, escoge bien tus batallas y no malgastés tu energía en un debate baldío.

 

Sé asertivo

Es poco probable que logres hacer cambiar de parecer a la persona controladora; por ello, tu mejor herramienta será la asertividad. Es importante que tengas claro tu punto de vista, tus argumentos y tus decisiones y que te mantengas firme en ellos. No es necesario que te excuses o te justifiques, simplemente expón con respeto y claridad lo que piensas, sientes y quieres, y actúa en consecuencia.

Suelen ser personas muy insistentes, que perseverarán para hacerte cumplir sus deseos, e incluso se mostrarán molestas si no lo haces (especialmente si con anterioridad solías ceder a sus peticiones). Aun así, mantente en tu postura hasta que la dinámica de la relación cambie.

 

Establecé límites

Las personas controladoras pueden no actuar del mismo modo en todas sus relaciones. Cuanto más cercanas e íntimas sean estas, más aumentará su necesidad de control. Por ello, puede ser necesario establecer límites y marcar distancias.

Una misma persona puede comportarse de un modo muy diferente cuando pasa de considerarte tu compañero a considerarte tu amigo; por ello, reflexiona sobre qué parte de control deseas o puedes permitirte ceder.

En algunos casos, será necesario cortar la relación. No obstante, si esto no es posible, procura mantener un grado de cercanía o distancia emocional que te resulte cómodo.

 

 

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