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¿Cómo se lee la etiqueta de un alimento? Datos a tener en cuenta

Es importante prestar atención a los componentes de cada producto ultraprocesado y no caer en las 'trampas' de los rótulos frontales

Cada vez son más los que se interesan en implementar hábitos saludables en sus vidas, comenzando por la alimentación. La comida casera, preparada principalmente con alimentos frescos, ha sabido imponerse por sobre los productos ultraprocesados, que contienen en exceso nutrientes críticos como los azúcares agregados, las grasas saturadas y el sodio.

Sin embargo, ante la falta de tiempo o comodidad, hay quienes prefieren optar por lo que está al alcance en una góndola. Pero, ¿realmente sabemos qué estamos consumiendo?

Detrás de cada industria, hay numerosos grupos de diseñadores y creativos que ingeniosamente elaboran el envase o packaging de cada producto. El objetivo primario es atraer la atención de los clientes y ser elegido entre la competencia.

Lo cierto es que muchas veces se trata de una competencia un tanto desleal, en la que -por ejemplo- se usa de anzuelo el color verde o palabras tales como 'light' o 'integral', y se 'esconde' en la letra chica lo que realmente hace al producto.

De aquí parte la necesidad de saber analizar una etiqueta, para evaluar el impacto que su consumo puede tener en nuestra salud.

 

Cómo leer una etiqueta

Una regla básica para saber frente a qué producto estamos, es la cantidad de ingredientes que indica en su lista: si tiene más de cinco, es ultraprocesado.

Según explicó el nutricionista Bruno Rodríguez (mat. 1682) en diálogo con El Ciudadano, hay dos componentes que permiten conocer al alimento. 

"Uno es la denominación de venta: nombre y características del producto. Por ejemplo, no es lo mismo 'queso untable dietético libre de gluten' que 'alimento a base de leche reducido en grasas'. Seguramente el segundo tiene más aditivos añadidos (almidón, emulsionantes, gelificantes) para lograr la consistencia de queso. Además, en el ejemplo, el primero nos indica que el alimento es libre de gluten y el segundo alimento no está libre de TACC", detalló.

Y, por otro lado, está el orden del listado de ingredientes que lo componen, que siempre se describe en orden decreciente: de lo que más tiene a lo que menos tiene.

 

 

"Para seguir con ejemplos, si vemos panes 'integrales' en el supermercado, el primer ingrediente es harina común. Cuando, en realidad, el primer ingrediente debería ser harina integral. A estos panes se les agrega salvado de trigo, gluten, suero de leche, conservantes, emulsionantes, reguladores de la acidez y así podría seguir, lamentablemente", aclaró el nutricionista de la Primera División del Tomba.

También recomendó prestar atención a los ingredientes que se mencionan con nombres raros o códigos: "Todos los aditivos tienen un sistema de numeración. Muchas veces en los ingredientes directamente ponen 'INS 330', 'INS 200'. Este código lo podemos googlear para identificar qué aditivo es".

 

 

Los productos light, ¿son más saludables?

A su vez, el profesional sugirió "no caer en la trampa de los productos light, ya que no es sinónimo de saludable. Simplemente es un alimento reducido en un 25% en calorías o, simplemente, en un nutriente".

"Quizás una galleta es light en grasas, pero posee mayor contenido de hidratos de carbono y sodio, lo cual termina siendo un producto muy similar", comparó. 

Para poder hacer un consumo de alimentos consciente, el especialista recomendó elegir productos caseros (hechos en casa o comprados en lugares que tengan responsabilidad nutricional) y tratar de ingerir lo mínimo de alimentos industriales.

 

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