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¿Cómo evitar el estrés decisional?

Ocurre cuando nos sobrecargamos de alternativas y evitamos enfocarnos en lo que es necesario. En este espacio te mostramos algunas recomendaciones para gestionar mejor el tiempo

Por Redacción

El estrés es un sentimiento de angustia que puede ser provocado por situaciones externas o internas.

Para entender que es el estrés decisional debemos saber cuál es su origen. En este caso, se trata de las decisiones que tomamos a diario, incluso las más pequeñas.

Hacer elecciones constantemente puede resultar agotador, aunque no nos demos cuenta. Elegir a diario la ropa que nos vamos a poner o lo que vamos a comer, por ejemplo, produce estrés. Por un lado, es importante porque nos mantiene alerta; por el otro, puede paralizarnos.

Debemos tener cuidado. Para evitar el exceso de estrés por las decisiones cotidianas, lo ideal es reducir al mínimo la cantidad de elecciones que hacemos. Por supuesto, debemos ser cautelosos para no restarle importancia a los aspectos importantes.

 

¿Qué es el estrés decisional?

El estrés decisional es un tipo de angustia que se produce cuando constantemente debemos tomar diferentes decisiones sobre una misma cosa. Tal es el caso de las personas que deciden a diario que van a desayunar. Aunque parezca algo inofensivo, con el tiempo se afecta la salud mental.

El estrés producto de las decisiones cotidianas viene como consecuencia del sobreanálisis que hacemos de cosas intrascendentes.

Comer es una necesidad básica que cubrimos todos los días, sin embargo, no es buena idea cambiar de opciones siempre. La fatiga decisional llega de manera silenciosa. Por lo general, nos damos cuenta cuando ya nos está afectando. Esto es que la inercia con la que decidimos pequeñas cosas nos lleva a invertir demasiado tiempo en cuestiones poco importantes. Cuando nos damos cuenta, ya el estrés ha aparecido.

 

¿Cómo ocurre?

La fatiga por la toma de decisiones intrascendentes nos produce fatiga mental. Esta situación pasa por los malos hábitos que normalizamos en la cotidianidad. Algunas personas piensan que es bueno tener muchas alternativas, lo que no es del todo cierto. En realidad, mientras más pragmáticos seamos, podría ser mejor.

El estrés por el exceso de alternativas llega cuando no somos capaces de hacer rutinas. En este sentido, se comprende que las costumbres diarias son un factor protector contra el estrés. Las personas que improvisan constantemente son más propensas a presentar fatiga mental. Cuando no planificamos con anticipación las cosas básicas debemos hacer un desgaste mental incensario.

En estos casos, la fatiga no llega de inmediato; suele ser un proceso silencioso. Si la falta de orden se impone en la vida, las personas lo resienten al cabo de un tiempo.

 

¿Qué áreas se afectan?

Las personas que padecen estrés decisional se ven afectadas en todas las áreas de su vida.

Resulta lógico pensar que, cuando estamos agotados, no podemos afrontar ningún conflicto de manera eficiente. Incluso los problemas más pequeños se hacen difíciles de gestionar.

En el área que más se nota el cansancio mental por la toma de decisiones intrascendentes es en lo laboral y académico. Nos damos cuenta de que nos cuesta trabajo hacer actividades que antes nos parecían sencillas. signos de la fatiga decisional Las expresiones más comunes del agotamiento mental incluyen síntomas físicos y psicológicos.

Principalmente, la falta de concentración es uno de los primeros signos en aparecer. Sin embargo, otras de las consecuencias pueden ser las siguientes:

  • Impulsividad: cuando tomar decisiones sobre la marcha se hace costumbre, las personas se vuelven precipitadas. En todo caso, la capacidad de razonar se ve afectada y se vuelve complicado elegir las mejores alternativas.
  • Procrastinación: el cansancio mental hace que nuestros estilos de afrontamiento se vuelvan evitativos. En otras palabras, comenzamos a postergar las actividades importantes. La procrastinación es un mecanismo de defensa, pero resulta estresante.

 

¿Cómo evitar el estrés decisional?

La planificación estratégica personal ayuda a disminuir los efectos de la fatiga decisional. Se trata de aprender a gestionar el tiempo de manera eficiente. A continuación revisamos un listado de consejos para organizar mejor la rutina y evitar el agotamiento.

  1. Planificación anticipada. La anticipación es la base de toda rutina. Lo ideal es tomarse el tiempo necesario para programar las actividades que hacemos a diario. Cuando ya hemos decidido qué desayunaremos, no tenemos que preocuparnos por decidirlo cada mañana.
  2. Establecer prioridades. Identificar los aspectos importantes de la vida ayuda a enfocarse en ellos. Existen decisiones más complejas que otras, pero no todas las decisiones difíciles son urgentes. Si podemos evitar tomar decisiones difíciles que no nos aportan nada, tenemos mejores recursos mentales para ocuparnos de lo que es fructífero.
  3. Planificar en horas de la mañana. Durante las primeras horas del día nuestro cerebro está descansado y resulta más sencillo planificar o hacer ajustes a la rutina. Siempre que hayamos tenido un sueño reparador, no tendremos problema en aprovechar la mañana para tomar decisiones.

 

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