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¿Cómo encarar una conversación difícil?: decir la verdad aunque duela

Usar un lenguaje amable, mostrar empatía y tener la mente abierta te ayudará a superar una conversación difícil. Esto conducirá a una comunicación honesta acerca de cómo avanzar de forma constructiva

Por Redacción

Decir la verdad aunque pueda doler es mejor que las mentiras disfrazadas que hacen sentir a la otra persona tonta consigo misma. Sencillamente, porque es fácil tener la intuición de que te están ocultando algo o engañando. En el día a día, la sinceridad es un valor en alza que te hará fomentar las relaciones sociales de calidad. Además, merece la pena que digas las cosas pronto antes que ir acumulando y guardando rencor en tu interior, porque en ese caso, el día menos pensado explotarás ante el otro con toda tu ira interna. Sigue leyendo y descubre por qué es bueno decir la verdad aunque duela y cómo hacerlo.

Decir una verdad difícil, puede significar muchas cosas, desde el momento incómodo en el que le haces saber a un amigo que tiene la cremallera abierta hasta el hecho de decirle a tu pareja que tienes problemas con la relación. Ya sea una pareja, un amigo, un compañero de trabajo o un familiar, decirle la verdad a alguien suele ser la decisión correcta. Esto conducirá a una comunicación abierta y honesta acerca de cómo avanzar de forma constructiva. Aunque pueda parecer aterrador, usar un lenguaje amable, mostrar empatía y tener la mente abierta te ayudará a superar una conversación difícil con dignidad.

 

Cómo encarar una conversación difícil

Pedí permiso. Es una buena idea decirle a la otra persona que estás interesado en tener una conversación difícil para que no la tomés desprevenida. Preguntale si está dispuesta a hablar con vos. Si la persona dice que no, dale un poco de tiempo y vuelve a preguntarle. Algunas veces las personas necesitan tiempo y espacio para procesar el hecho de que alguien tenga algo potencialmente doloroso que decirles. Pidiéndoles permiso, preparas el escenario para una conversación más recíproca.

Escogé un entorno apropiado. Buscá un lugar tranquilo para hablar. Algunas verdades menos graves pueden decirse en lugares públicos. Sin embargo, para las conversaciones más íntimas, lo mejor es elegir un entorno seguro en el que no tengás que preocuparte de que te escuchen o de provocar una escena.

Una casa, un parque grande o una cafetería tranquila son buenas opciones. Incluso podés tratar de salir a pasear.

Empezá con algo positivo. Es importante que evités las acusaciones o las ofensas cuando iniciés una conversación difícil. Asegurate de que la otra persona sepa que le decís la verdad porque te importa. Introducí el tema con algo positivo (“sos una de las personas más importantes de mi vida, por lo que siento que debo decirte...”) y luego pasá a la parte esencial de la conversación.

En el caso de situaciones en las que no conozcas bien a la otra persona, como en un entorno laboral, escogé algo positivo que sea un poco más formal.

Si conocés bien a la persona, podés empezar con algo positivo que sea más personal. Prepará a la otra persona. También es una buena idea asegurarte de que la otra persona sepa que le espera una conversación potencialmente difícil. Con suerte, ya les habrás dicho que Tenés que decirle algo difícil, pero para asegurarte, reiterá tus intenciones antes de empezar la conversación.

Decile que lo que tenés que decir podría ser difícil de escuchar para ella y para vos decirlo, pero que creés que es una persona valiosa de cualquier manera. Esta medida marcará el tono de una conversación en la que el respeto y la confianza serán la base. No te vayás por las ramas.

Es difícil decir la verdad y es posible que sientas la tentación de pasar los primeros treinta minutos hablando sobre el trabajo, el clima o el batido que tomaste en el almuerzo. La conversación no será más sencilla si la pospones. Armate de valor y ve al grano.

Podés posponer la conversación durante un minuto, para empezar diciéndole a alguien que es importante para vos. No debés empezar con algo como “no creerías lo que he oído hoy en el trabajo”, y luego pasar a una conversación profunda y difícil. Usá un buen tono y un lenguaje apropiado.

Tratá de usar un tono tranquilo y cariñoso a lo largo de la conversación, en vez de hablar en voz alta y con agresividad. Del mismo modo, escogé un lenguaje amable y no amenazante que le permita a la otra persona formular una opinión.

Expresá las cosas en términos de cómo te hacen sentir. En vez de decir algo como “no debiste hacer eso”, podés decir algo como “me dolió que hicieras eso”. De este modo, la persona entenderá que sus acciones tuvieron un impacto en tus sentimientos.

Mencioná algunas cosas positivas que haga que hacen que te sientas bien y usalas como una manera de argumentar por qué las acciones negativas te parecen tan hirientes. Por ejemplo: “valoro el hecho de que te tomés la molestia de llamarme a la hora de comer. Es por eso que me duele tanto que no hayás estado en contacto conmigo durante una semana”. 

Fuentes: Wiki How y Psicología-Online