Argentina
Mendoza, Argentina

|19/10/20 07:47 AM

Cómo afrontar los cambios

No siempre es fácil adaptarnos a las nuevas situaciones que nos ofrece la vida (sobre todo, a las inesperadas). ¿Cómo hacerlo? Vamos a explicar cuatro ideas clave que nos pueden ayudar en esta tarea

Por Redacción

Hay una frase que dice “la vida es como ir en bicicleta; debes moverte para no caer“. Y es que la realidad nos lo muestra cada día; continuamente nos encontramos con situaciones nuevas que debemos afrontar, con cambios que debemos asumir, con pérdidas que debemos gestionar.

Pero, ¿cómo afrontar los cambios? ¿Es algo sencillo? ¿Qué herramientas nos puedan resultar útiles? Expertos de diferentes ámbitos (psicología, coaching, ámbito empresarial…) han opinado sobre este tema y hemos acudido a algunos de ellos para identificar algunas estrategias que nos pueden ayudar en la gestión del cambio.

Ya sea en el ámbito laboral, personal, académico… los cambios se suceden (aunque su grado de importancia puede diferir mucho) y ocurren casi a diario. Aprender a gestionarlos puede ayudarnos a crecer como personas.

Sin embargo, no siempre es fácil adaptarnos a las nuevas situaciones que nos ofrece la vida (sobre todo, a las inesperadas). ¿Cómo hacerlo? Vamos a explicar cuatro  ideas clave que nos pueden ayudar en esta tarea.

 

Trabajá en la aceptación

La vida está llena de experiencias que iremos viviendo, pero también de obstáculos que iremos afrontando. Los cambios, por ejemplo, pueden una amenaza real para nuestra estabilidad. Así, aunque una etapa de cambios no tenga por qué ser negativa (al contrario, puede ser realmente una oportunidad), lo cierto es que a veces los cambios comportan situaciones desagradables o incómodas, así como una reorganización de la nueva realidad.

Por ello, trabajar en la aceptación puede beneficiarnos a la hora de afrontar cambios. ¿Qué significa esto? Básicamente, adaptarnos a la nueva realidad cada día, asumir las pérdidas cuando lleguen y ser conscientes de que solo existe el momento presente.

César Piqueras, coach ejecutivo, formador y escritor, también habla de la importancia de la aceptación a la hora de afrontar cambios. Como él mismo afirma: “Cuando aceptamos estamos eligiendo el camino de la sabiduría, ya no existe queja, ya no hay rabia, hay aceptación“. Además, en la aceptación no hay energía inhibida ni resignación; hay una acogida hacia lo que está por llegar, hacia el cambio.

 

Mirá hacia adelante

El psicoterapeuta Demián Bucay afirma que, en situaciones de cambio, es posible que exista una ganancia superior a la pérdida, aunque eso no significa no sentir dolor por lo que dejamos atrás. Sentir dolor es normal cuando debemos asumir que una etapa de nuestra vida se ha acabado, por ejemplo.

Por ello, mirar hacia adelante nos puede ayudar a enfocar la situación con mayor serenidad y consciencia. El pasado no volverá, pero disponemos de un presente (a veces, lleno de oportunidades) que nos permitirá ir construyendo nuestro futuro.

 

Cambiá

Existen cuatro formas de afrontar los cambios: 1) resistirse y quejarte; 2) resignarse; 3) aceptar y 4) cambiar. Las más adaptativas son las dos últimas, y por ello vamos a centrarnos en ellas (aunque resignarse a veces también puede resultar adaptativo).

La estrategia de la aceptación la hemos comentado al inicio; en cuanto a la segunda, la que apuesta por el cambio, se sugiere que ganamos más cuando vamos más allá de la queja o la resignación. Por contra, avanzamos cuando estamos dispuestos a cambiar aquello que no nos gusta.

Así, aunque suene reiterativo, otra manera adaptativa de afrontar los cambios es interviniendo sobre aquello que consideramos necesario. Es cierto que los cambios a veces nos dejan poco margen para modificar el curso de los acontecimientos con nuestra reacción, pero otros que sí; apoyémonos en eso (o si no, también podemos optar por cambiar nuestra visión de los acontecimientos o por cambiar nosotros mismos).

 

Tomá conciencia

Ignacio Martínez, coach de negocios, destaca a la hora de afrontar cambios la importancia de tomar conciencia de lo que pretendemos alcanzar con dichos cambios. En el caso de que sean cambios que no hemos escogido voluntariamente, deberemos permitirnos sentir todo aquello que nos genera la nueva situación (tristeza, enfado, ira…), y empezar a trabajar la aceptación, cuando nos sintamos preparados para ello.

Ignacio también remarca que puede resultar beneficioso ser conscientes de las consecuencias que conllevaría no cambiar, así como fijarnos en las oportunidades de la nueva realidad o el nuevo contexto. Aunque él lo enfoca sobre todo en el ámbito de la empresa, podemos extrapolarlo a otro tipo de situaciones.

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