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Colapso ecológico: 5 eventos recientes para dimensionar el impacto del cambio climático

Las catástrofes climáticas acontecidas en lo que va de 2021 dan cuenta de la alarmante situación que atraviesa la especie humana.

Por Redacción

El planeta que habitamos ya no es igual a ese que habitaron nuestros abuelos y bisabuelos. Después de un siglo y medio de industrialización, con un aceleramiento sostenido en los últimos 50 años, los seres humanos ya estamos inmersos en las consecuencias de nuestra influencia en los procesos ecológicos de la Tierra; calentamiento global y cambio climático, esos términos tan reiterados por la voz de la comunidad científica, suenan cada vez más fuerte.

Se podría decir que hablar o escuchar acerca de este fenómeno es habitual en nuestra época. También es cierto que su interpretación por parte del sentido común suele diluirse hacia paralelos ficcionales como el apocalipsis, el fin del mundo, cataclismos y todo tipo de catástrofes repentinas. Y es en esta última palabra donde nos perdemos, semánticamente, si intentamos dimensionar el momento que atravesamos como especie.

Las catástrofes climáticas que vemos (y sufrimos) todas las semanas en distintas partes del mundo suelen atribuirse a los ciclos de la naturaleza. Está bien que así sea, si hablamos de herramientas que permiten predecir eventos para aminorar los efectos directos e inmediatos sobre poblaciones y ciudades. Pero estos desastres son parte y proceso de una realidad que a los humanos nos cuesta asumir: la frecuencia con la que se suceden es inusitada para la Tierra en sus 4.500 millones de años, e incluso para los 315.000 que llevamos habitándola.

Esto se explica, en gran medida, por el incremento sostenido de la temperatura general del planeta. Para hacer un repaso rápido por lo fundamental de este tema, podemos acudir a algunos datos del último informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU:

  • De 1880 a 2012 la temperatura media mundial aumentó 0,85 °C. Esta cifra aparentemente insignificante explica el calentamiento de los océanos, la disminución de hielo y nieve y el aumento del nivel del mar.
  • El ritmo de industrialización y consecuente emisión de gases de efecto invernadero encamina la temperatura mundial a un aumento de 1,5 °C con respecto a la era preindustrial. La cifra se establece como límite a alcanzar para evitar la profundización de los efectos ya considerados irreversibles.
  • Limitar el calentamiento global a 1,5°C requeriría transiciones "rápidas y de gran calado" en la tierra, la energía, la industria, los edificios, el transporte y las ciudades. Las emisiones netas mundiales de CO2 de origen humano tendrían que reducirse en un 45% para 2030 con respecto a los niveles de 2010, y seguir disminuyendo hasta alcanzar el "cero neto" aproximadamente en 2050.

 

Consecuencias actuales del cambio climático

Tratar de comprender la dimensión del cambio climático puede ser una tarea confusa y frustrante si se la aborda desde pronósticos, porcentajes y líneas de tiempo. Un primer paso para pensar acerca del colapso ecológico es considerarlo una cadena en marcha de causas y efectos que se retroalimentan y potencian gradualmente, y no un punto lejano al que un día llegaremos para ver como todo se derrumba de una vez.

Por desgracia, no sólo los expertos y el consenso científico nos alertan sobre el futuro incierto que le espera a nuestra especie si los estados no toman medidas drásticas y concretas para reducir el impacto ambiental: es la mismísima Tierra la que insiste, cada vez con más frecuencia, en mostrarnos cómo la crisis ecológica es también una crisis humanitaria que ya estamos atravesando.

Los siguientes eventos climáticos fueron registrados entre enero y fines de julio de 2021.

Inundaciones en Alemania y otros países de Europa Occidental

Entre el 10 y el 15 de julio, temporales de lluvia sin precedentes provocaron muertes de personas, desapariciones y destrucción de hogares e infraestructura, por inundaciones en regiones de Alemania, Bélgica, Holanda y Luxemburgo.

Las causas se atribuyen a la falta de preparación ante un pronóstico imposible, que los expertos entienden como consecuencia del calentamiento de la atmósfera. El aumento de temperatura de la capa gaseosa que recubre a la Tierra potencia considerablemente el riesgo de caída de precipitaciones extremas.

Emisiones de CO2 récord en la Amazonia

El Amazonas cumple una labor fundamental para absorber dióxido de carbono. Durante el último medio siglo, las plantas y los suelos de este ecosistema absorbieron más de un 25 por ciento de las emisiones globales de CO2. Este proceso ecológico natural se debe al trabajo de los árboles y la vegetación, que a su vez necesitan de la diversidad de fauna típica de la zona. 

Según un estudio publicado en la revista científica Nature a mediados de julio, el sureste del mayor bosque tropical del mundo ha empezado a emitir más CO2 del que absorbe. Durante el periodo estudiado, entre 2010 y 2018, la deforestación para uso industrial a través de la tala y quema de árboles ha sido reconocida como causa principal de este desequilibrio.

Incendios forestales en el oeste de Estados Unidos

Hace algunas semanas que más de 80 focos de incendio están devastando a zonas de bosques en el sur de Canadá y oeste de Estados Unidos, específicamente en California, Montana y Nevada. El humo ha viajado literalmente hasta la otra punta del país, llegando a la ciudad de Nueva York.

Las condiciones extremadamente secas y las recientes olas de calor vinculadas al cambio climático han hecho que las inmensas masas de fuego sean más difíciles de combatir. Expertos aseguran que la zona afectada por los incendios ya genera "su propio clima".

Inundaciones en Nueva York

Alrededor del 9 de julio, precipitaciones de entre 5 y 10 cm de agua cayeron durante una serie de tormentas que afectaron estaciones de subte, grandes vías y viviendas en Nueva York. Expertos estiman que se debe a los efectos que anuncian la llegada de la tormenta Elsa, cuyos vientos con fuerza de tormenta tropical se extienden hasta unos 260 kilómetros por hora.

Según explicaron especialistas al diario local New York Times, otro de los factores determinantes es que el aire más cálido retiene más humedad, aumentando la potencialidad de grandes lluvias. Una situación similar a la que vive Europa Occidental.

Alerta por bajante histórica del Río Paraná en Argentina

Las mediciones oficiales que monitorean el caudal de agua en el Río Paraná concluyeron decretar, a partir del 4 de julio, la alerta por bajante extraordinaria. Los niveles registrados en Corrientes, Misiones, Santa Fe y Entre Ríos superan las estadísticas de por lo menos los últimos 50 años, alcanzando estados similares o peores que los registrados en 1944, el año más bajo del río en la historia desde 1884.

Una de las características que vienen señalando los científicos como la consecuencia más "visible, anunciada y dramática" del calentamiento global, es lo que se llama la agudización de los extremos. En este sentido, agrupaciones ambientalistas argentinas calificaron a la actual bajante del Río Paraná como un "auténtico holocausto ambiental", consecuencia de la acción humana asociada a la expansión del modelo agroindustrial, sumado a los efectos del cambio climático.