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Cadena de frío y vencimiento de alimentos: cómo evitar intoxicaciones

Es fundamental que el consumidor tenga en cuenta el método de conservación que requiere cada producto

Es habitual que con la llegada de los días calurosos, la gente traslade sus planes al aire libre. Lo cierto es que esto implica llevar alimentos en canastos o heladeras portátiles, pero esto no siempre garantiza la buena conservación. 

Lo principal, antes de ahondar en los métodos de refrigeración, es prestar atención a qué se elige para consumir en este tipo de ocasiones. 

Según indicó en diálogo con El Ciudadano la bromatóloga María José Godoy (matrícula 420), se recomienda trasladar los insumos con hielo seco o, en la medida que se pueda, en conservadoras que puedan enchufarse en un auto o alguna fuente de energía.

"Tengamos en cuenta que los productos no refrigerados pierden 1.5° cada 5 minutos fuera de la heladera y, en general, un producto se refrigera entre 2° y 8°", remarcó.

 

La importancia de mantener la cadena de frío

La cadena de frío es un término que se utiliza para indicar la continuidad de los medios empleados sucesivamente para mantener la temperatura de refrigeración o congelamiento de los alimentos, según corresponda, desde la producción hasta el consumidor final.

La profesional explicó que las temperaturas frías atrasan el crecimiento de bacterias peligrosas. El mantener la heladera con una temperatura constante de 5°C o menos, es una de las maneras más efectivas de reducir el riesgo de enfermedades causadas por bacterias en los alimentos.

Por lo tanto, si se corta la cadena de frio, puede alterar la calidad de los alimentos y aumenta el riesgo de intoxicaciones alimentarias.

"Se recomienda que, al momento de ir al supermercado, el consumidor consiga los alimentos perecederos al final de la compra y planee ir directamente del supermercado al hogar", agregó la bromatóloga.

Además, recordó que la carne, aves, mariscos, huevos u otros alimentos que requieran refrigeración no deben permanecer a temperatura ambiente por más de dos horas (una hora si la temperatura ambiente es sobre 32°C). "Esto también se aplica a alimentos como sobras y alimentos para llevar", puntualizó.

 

Los huevos deben conservarse en la heladera, para mantenerlos frescos durante más tiempo y evitar la posible proliferación de microorganismos.

 

¿Cómo sabemos si un alimento perdió la cadena de frío?

Godoy explicó que no es muy fácil darse cuenta que un alimento refrigerado perdió la cadena de frío, pero sí ayudará saber si:

  • Los paquetes tienen escarcha: cuando sube la temperatura, el producto congelado pierde agua y, al congelarse de nuevo, esta agua se transforma en escarcha.
  • El contenido no permanece suelto, es decir, forman bloques apelmazados: esto indica que ha habido una descongelación parcial seguida de una nueva congelación.
  • Presentan algunas zonas blandas. Por ejemplo: los helados son productos muy sensibles a los cambios de temperatura; cuando la cadena de frío se rompe, estos pierden cremosidad y aparece una capa de hielo o se aprecia que los colores se han mezclado.

 

¿Se puede consumir un alimento después de su fecha de vencimiento?

Por último, la especialista hizo hincapié en algo que siempre genera dudas y es más habitual de lo que creemos: el consumo de alimentos posterior a su fecha de caducidad.

Muchas familias optan por hacer compras mensuales y esto implica que varios productos venzan antes de ingerirlos. Lo cierto es que descartarlos termina significando un derroche económico, por lo que más de uno suele considerar consumirlo de todos modos, pero ¿es recomendable?

 

Se recomienda chequear la fecha de vencimiento de los productos, antes de comprarlos.

 

"Hay alimentos donde esa fecha es inexorable y, una vez cumplida, el alimento se debe descartar. Este grupo de alimentos son los frescos en general, carnes fundamentalmente, y los lácteos en su totalidad. Hablamos de alimentos donde su tenor de humedad o agua es elevado, por ejemplo, pescados, yogures, leches, cremas, helados, entre otros", especificó la especialista.

Por otro lado tenemos los “no perecederos”: "En este caso existen algunos factores que flexibilizan esta situación. Son alimentos con bajo tenor de humedad o agua. Por ejemplo, harinas, arroces, fideos secos, lentejas, porotos, galletitas sin relleno, sémolas, cereales, etcétera. En este caso podríamos consumirlos, aún vencidos algunos días, con baja probabilidad que nos generen ningún tipo de enfermedad".

Y completó: "En esta situación, la prevención a tener en cuenta es que estos alimentos no se encuentren alterados”. 

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