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Afirman que la vejez es una 'enfermedad' y que puede 'ser curable'

David Sinclair, un científico ha llevado a cabo estudios por más de dos décadas, sostiene que el envejecimiento se relaciona con una pérdida de información del cuerpo

Por Redacción

El genetista David Sinclair se caracteriza por argumentar que el envejecimiento, no es algo natural e inevitable en la vida de las personas.

El científico ha llevado a cabo estudios por más de dos décadas y cree en la posibilidad de que se puedan retrasar el envejecimiento con ciertos hábitos que nos otorgarían una vida más saludable y extensa.

El genetista también apunta que, para evitar el envejecimiento, habría que apuntalar ciertos medicamentos que aún se están probando y que buscan demostrar su utilidad en esta área. Sin embargo, Sinclair es optimista y dice que probablemente con estos, se logre la capacidad para de revertir el envejecimiento.

 

 

Un llamativo currículum

Los informes de David Sinclair, le dieron decenas de premios de asociaciones y entidades científicas. Además, se convirtió en una de las personas más influyentes del mundo (dentro del top 100), según afirma la revista Time.

 

Sinclair, tiene casi 200.000 seguidores en Twitter.

 

El científico e investigador posee 35 patentes y es el fundador de varias empresas y socio de muchas otras, que trabajan con biotecnología; entre esas compañías hay algunas que se dedican a frenar o prevenir el envejecimiento.

El banco Merrill Lynch evaluó en 2019 que esta industria factura ya US$ 110.000 millones y que para 2025 alcanzará los US$ 600.000.

Sinclair también es autor de Lifespan ('Esperanza de vida'), un libro que se convirtió en un éxito de ventas. En el texto argumenta, contrariamente a lo que se piensa, que el envejecimiento no es inevitable.

 

Un cambio de pensamiento

Para el genetista David Sinclair, deberíamos cambiar 180º la forma en la que concebimos el envejecimiento, en vez de asumirlo como algo común y natural. En este sentido el científico pide abordarlo como una enfermedad por lo tanto, sería algo que se puede tratar e incluso curar.

"Tenemos que hacerlo mejor", destacó el especialista -asegura bbc.com- en torno la perspectiva que se tiene de la vejez y de los estudios que se vienen realizando hasta ahora para tratarla buscando aumentar la esperanza de vida de una persona.

 

"Mi ciencia se sostiene por sí sola. Nunca se ha demostrado que esté equivocada", remarcó Sinclair

¿Por qué envejecemos?

Según explicó Sinclair, los científicos han identificado las nueve causas principales del envejecimiento y en su investigación encontró evidencia de que "una de estas causas es la causa de muchas, si no todas las demás, e implica una pérdida de información".

"Tenemos dos tipos de información en el cuerpo que heredamos de nuestros padres y que se ven afectadas por el entorno y el tiempo. Una es la información 'digital', el código genético, y la otra es la 'analógica', el epigenoma, los sistemas de la célula que controlan qué genes se activan y desactivan", sostuvo.

En ese sentido, indicó que la activación y desactivación de los 20.000 genes de una célula "lo que le dice a esta quién es —es decir, le da su identidad— y cómo se supone que debe funcionar".

Sin embargo, con el tiempo, el epigenoma comienza a perder información y las células pierden la capacidad de activar los genes correctos en el momento adecuado.

 

¿Es necesario envejecer?

El científico sostiene que no hay ninguna ley en biología que diga que es necesario envejecer. Si bien, por el momento no saben cómo detener el envejecimiento, asegura que trabajan para reducir su velocidad.

"Mi punto es que el epigenoma es cambiante", indicó el profesional y advirtió que la forma en la que las personas viven tiene un gran impacto en "ralentizar drásticamente el envejecimiento del reloj, y hoy podemos medir ese reloj, tenemos análisis de sangre y saliva para eso", sostuvo.

"Estamos encontrando en animales como ratas y ratones e incluso en ballenas y elefantes y en personas que tienen diferentes estilos de vida que el envejecimiento puede ocurrir a un ritmo muy diferente. Y que más del 80% de su salud futura depende de cómo viva, no del ADN", advirtió Sinclair.

Así, las personas que tienen hábitos saludables estimulan las defensas naturales del cuerpo contra las enfermedades y el envejecimiento.

"En la raíz de estas defensas hay un puñado de genes, y hemos estudiado un conjunto de ellos que controlan el epigenoma y se activan con el ejercicio, con el hambre. Por eso creemos que comer lo correcto y ayunar puede ralentizar el reloj de envejecimiento", resaltó Sinclair.

Y agregó: "El envejecimiento es la causa de la mayoría de las enfermedades, es con mucho la principal causa de enfermedades cardíacas, el alzheimer, la diabetes. Entonces, la idea es que te hace más fuerte y te hace vivir más tiempo".

 

 

El envejecimiento como una enfermedad

"Una enfermedad es un proceso que ocurre a lo largo del tiempo y resulta en discapacidad y/o muerte. Esto es lo mismo que envejecer", indicó el especialista.

En ese sentido, definió al envejecimiento como una enfermedad. "Resulta que es común, pero el hecho de que algo sea común y natural no lo hace aceptable. Eso no lo hace más aceptable que el cáncer. Estamos demostrando que es tratable, que puede ralentizarse y evitar que suceda".

Para el científico, la exclusión actual del envejecimiento como una enfermedad significa que los médicos "dudan en recetar medicamentos que potencialmente pueden brindar a las personas muchos años de vida más saludable".

"Por lo tanto, debemos declarar que el envejecimiento es una enfermedad o al menos una condición médica tratable", aclaró.

Desde su punto de vista, desde el laboratorio puede retratarse el envejecimiento buscando la forma de "poner en cero el epigenoma".

"Observamos muchos genes para ver si podíamos revertir el envejecimiento de manera segura. No tuvimos éxito durante muchos años e incluso terminamos provocando cáncer en las células del laboratorio. Pero encontramos tres genes, llamados factores de Yamanaka, que pueden revertir el envejecimiento de manera segura sin que las células pierdan su identidad", refirió el especialista.

En ese sentido, sostuvo que estos estudios se hicieron en un primer momento en células de piel humana y células nerviosas, luego lo probaron en ratas con nervios ópticos dañados, donde pudieron restaurar su visión rejuveneciendo los nervios ópticos.

"Los dos años de estudios de seguridad en roedores han sido prometedores y pasaremos a los primeros ensayos en humanos en los próximos dos o tres años para ver si podemos curar la ceguera en las personas", resaltó Sinclair.

Las innovaciones del equipo de Sinclair apuntan a, en lugar de ponerles un "vendaje a las enfermedades una vez que ocurren", llegar a las raíces de las causas de las mismas y atacarlas, lo que generará un mayor impacto.

"No deberíamos simplemente ralentizar el envejecimiento del corazón y dejar que el cerebro envejezca, porque terminamos con más personas con la enfermedad de Alzheimer. Necesitamos un enfoque que mantenga saludables todas las partes del cuerpo por más tiempo. Y ese es el enfoque que estoy tomando", sentenció.

Entre los beneficios de estas innovaciones Sinclair destacó "estar sano a los 90 años y más, poder tener múltiples carreras, poder jugar con los bisnietos, no ser una carga para los hijos".

También sostuvo que existe un beneficio económico ya que estiman que "únicamente en EE.UU. extender la esperanza de vida en solo dos años agregaría US$ 86 billones en valor a la economía durante las próximas décadas, y si prolongamos la vida saludable en diez años, serían US$ 300 billones".

"Este valor provendría del hecho de que las personas no están enfermas. En EE.UU., se gastan billones de dólares en atención de enfermedades, como me gusta llamarlo, más que en atención médica. Este dinero puede transformar la sociedad al utilizarse en educación y combatir el cambio climático, por ejemplo", aclaró.

Finalmente, dijo que retrasar el envejecimiento y mejorar las defensas naturales contra las enfermedades "revolucionaría el mundo y ahorraría miles de millones de dólares en la economía global durante las próximas décadas. Crearía un mundo que sería tan diferente del de hoy como lo es el nuestro del que existía antes de los antibióticos".