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La historia de cómo la banda Vulfpeck engañó a Spotify y le ganó 20.000 dólares

Los músicos estadounidenses desafiaron al gigante del streaming publicando, literalmente, un disco de puro silencio.

Por Redacción

Desde que la aplicación multiplataforma de origen sueco llamada Spotify se impuso como la opción de pago con mayor catálogo de canciones en buena calidad de audio, la forma de escuchar música ha cambiado para todo el mundo. Lejos de la vieja relación romántica que los amantes de la música mantenían con la compra de discos físicos que las bandas producían bajo el ala de enormes compañías para financiarse, hoy cualquier persona puede grabar material auditivo y agregarlo al mar virtual que propone este gigante de la tecnología.

Sin embargo, y aunque parezca que este nuevo formato de distribución que permite a cualquiera desde cualquier país del mundo acceder a artistas completamente desconocidos con sólo una conexión decente a Internet es un avance en la democratización del arte musical, lo cierto es que este modelo de comercialización también tiene perdedores. Y son cada vez más quienes coinciden en que éstos son los mismísimos músicos, que a su vez mantienen a flote dicho modelo de negocios. ¿La razón? Spotify paga entre 0,006 y 0,0084 dólares por reproducción, lo que hace realmente difícil generar el sustento para quienes pretenden vivir de la música o al menos generar un ingreso que justifique lo invertido en la etapa de producción.

Ante este escenario, la banda de funk jazz estadounidense Vulfpeck ingenió una manera para, contando con el apoyo de sus fans, "hackear" el modelo de pago de Spotify y recaudar el dinero necesario para una gira de conciertos por su país en el año 2014. Lo que hicieron fue subir a la plataforma un álbum de diez tracks llamado "Sleepefy", cuyos temas no contenían ningún sonido. Las "canciones", tituladas "Z", "Zz". "Zzz" y así sucesivamente, cumplían con el requisito de durar más de 30 segundos. Para lograr la trampa de conseguir las reproducciones, Vulfpeck solicitó a sus fans dejar el álbum reproduciéndose mientras dormían; a cambio de esta complicidad, el acceso a los shows de la gira sería libre y gratuito.

Al cabo de un tiempo, el álbum en silencio de Vulfpeck ya juntaba más de 5 millones de reproducciones, lo que obligó a Spotify a desembolsar 20.000 dólares. Al darse cuenta de que la ingeniosa maniobra de la banda exponía un vacío en su modelo de negocios, la plataforma le pidió a la banda que eliminara el álbum, petición que los músicos declinaron alegando que no estaban rompiendo ninguna norma establecida y que, si querían que "Sleepify" fuera retirado, lo hicieran ellos mismos. Un mes después de esta discusión, la compañía efectivamente quitó el álbum.

Así, la banda estadounidense logró concretar su gira de conciertos y cumplir la promesa hecha a su audiencia, que fue parte de la ingeniosa "trampa" que le jugaron al gigante del streaming musical. Al fin y al cabo, es un caso que sirve para ilustrar cómo Spotify puede parecer una buena opción para que los artistas lleguen a más personas pero, en definitiva, no favorece a la creación de nueva música si se tiene en cuenta que para ello es necesario recibir remuneraciones justas por lo que se gasta en producir material de calidad.

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