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La carne artificial es el futuro y Bill Gates ya invierte millones

La alta demanda de carne para consumo humano está generando un desbalance ecológico irreversible.

Por Redacción

La compañía Nature’s Fynd, con sede en Chicago, ha llamado la atención de los inversores más poderosos por su apuesta a la producción de alimentos alternativos con perspectiva ambiental. Y si bien todavía no cotiza en la bolsa de valores, el apoyo de multimillonarios como Bill Gates, Jeff Bezos y Al Gore promete darle el impulso necesario para su éxito internacional.

 

El negocio de la carne artificial

La fábrica de tecnología alimentaria produce comida elaborada en base a la proteína de hongos nutricionales Fy, especie única en su tipo que se obtiene a partir de un microbio natural. A través de este método, y tras conseguir 80 millones de dólares de financiación el año pasado, Nature’s Fynd comercializa carne, lácteos y bebidas sin proteína animal en su planta de fabricación de 3.200 metros cuadrados.

El potencial de este tipo de negocios para generar enormes ganancias en el futuro es real, pero la razón de ello no es tan feliz. Las técnicas de fermentación para elaborar comida se utilizan desde hace miles de años, y el avance de la tecnología ha permitido optimizarlas en la búsqueda de proteínas que no provengan de seres vivos domesticados y sacrificados en mataderos, como sucede en la industria cárnica que conocemos.

Según explicó el cofundador de Nature’s Fynd Thomas Jonas en una entrevista reciente, el cultivo del microbio que genera los hongos utilizados para la fermentación es una forma eficiente de producir proteínas igual de buenas que las presentes en al carne animal, por lo que cree que "es momento de esta segunda domesticación". 

Además de la fermentación de hongos, existen otras técnicas de producción de alimento artificial que reducen drásticamente el uso de recursos obtenidos de animales. Tal es el caso de la empresa israelí Future Meat Technologies, que elabora carne cultivada a partir de pequeñas muestras de tejido muscular de vacas, cerdos y corderos.

 

Impacto ambiental de la industria ganadera

Pero más allá de la equiparación de factores nutricionales que propone este nuevo tipo de carne y del creciente dilema moral que presenta el hábito de comer animales, hay una razón fundamental por la que este tipo de negocio será indispensable en los próximos años.

En lo que va de 2021, los humanos hemos consumido casi 300 millones de toneladas de carne de vaca, cerdo, cordero, pollo, pescado y otros animales; el doble que hace 30 años. Para mantener esta producción, el 30% de la tierra del planeta está dedicada a cultivos para alimentar ganado y terrenos de pastoreo. El impacto que genera esta enorme industria se traduce en aproximadamente el 20% de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

"En estos tiempos desafiantes, asegurar alimentos para nuestra creciente población bajo la inmensa presión del cambio climático se vuelve aún más urgente", advirtió Jonas en la misma declaración.

Y agregó: "Debemos encontrar nuevas soluciones que puedan tanto nutrir a las personas como al planeta. Nuestra tecnología innovadora se desarrolló mediante el estudio de las propias soluciones de la naturaleza para adaptarse y, en última instancia, prosperar en entornos con recursos limitados".

Por el momento, el aporte de inversores como Bill Gates, Jeff Bezos y Al Gore a Nature’s Fynd llega a casi 160 millones de dólares. El objetivo de la compañía es ayudar a reducir la huella de carbono que dejan los sistemas alimentarios actuales alrededor del mundo, responsables del 34% de gases de efecto invernadero que aceleran el cambio climático.