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Expertos y líderes tecnológicos se enfrentan por la sustentabilidad de Bitcoin

En la fecha que conmemora el Día de la Tierra en todo el mundo, se intensifica el debate sobre la energía y recursos utilizados por la criptomoneda.

Por Redacción

La moneda virtual que desde 2008 viene sembrando la idea de revolución en la economía mundial es hoy el foco de una discusión por las consecuencias que su producción está teniendo en el medio ambiente. Es que además de quintuplicar su valor en 2020, Bitcoin también aumentó exponencialmente su porcentaje de participación en el gasto energético mundial. En este contexto algunos expertos alertan sobre el impacto ambiental de la criptomoneda, mientras que algunos CEOs de grandes compañías tecnológicas incentivan su uso.

El día de ayer, el director y fundador de Twitter, Jack Dorsey, utilizó su red social para afirmar, literalmente, que Bitcoin "incentiva la energía renovable". El empresario replicó la publicación de su otra firma Square, dedicada a pagos y finanzas digitales. El posteo de Dorsey fue contestado por Elon Musk, quien se limitó a publicar la palabra "Verdadero", en claro apoyo a la postura de su colega. 

Anteriormente, Square había difundido un paper argumentando que "Bitcoin es la puerta a un futuro de energía abundante y limpia" y que "los mineros de Bitcoin son compradores únicos de energía". Además, La publicación sostiene que combinar el trabajo de los mineros con proyectos de energía renovable podría ayudar a retornar ganancias a productores e inversores, moviendo iniciativas de energía solar y eólica a "territorios redituables".

Pero al poco tiempo, dicha publicación fue refutada por el escritor y crítico de Bitcoin, David Gerard, quien asegura que no puede pensarse en una industria sustentable cuya producción se base en el carbón. "La minería de bitcoins es tan espantosa y atroz que el trabajo número uno de los promotores de bitcoins es poner excusas para ello, cualquier excusa" señaló Gerard.

El problema del impacto ambiental de Bitcoin

A principio de año, un estudio consignó que el consumo energético necesario para un año de producción de la criptomoneda es mayor al de Argentina, entre muchos otros países. Es que el proceso de pruebas de trabajo para validar transacciones conocido como minería requiere de computadoras con placas de video y procesadores muy avanzados, lo que se traduce en un gasto de electricidad cada vez mayor. En concreto, y según definió la Universidad de Cambridge la producción anual de Bitcoin se acerca a los 121 teravatios-hora anuales.

El panorama ideal cambia si se tiene en cuenta que la minería ha dejado de ser una actividad realizada exclusivamente por individuos aislados desde sus ordenadores como sucedía en un principio, sino que ahora existen las denominadas "granjas" que contienen cientos o miles de computadoras resolviendo algoritmos para generar ganancias con Bitcoin. 

Un caso a revisar es el de China, que si bien prohibió las transacciones con Bitcoin en 2019 por considerarlas cercanas al lavado de dinero, sí permite la minería de la criptomoneda, y al día de hoy acapara el 75% de esta actividad a nivel mundial, con el 40% de sus minas funcionando a base de carbón. Esto amenaza directamente a los objetivos de reducción de emisiones de carbono asumidos por el país asiático.

Por otra parte, hay mineros de criptomonedas que trabajan en países donde la producción energética es casi 100% renovable, como sucede en Islandia y Noruega, por ejemplo. Estos países han avanzado enormemente en la generación de energía hidroeléctrica y geotermal.