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Oposición, medios y justicia: los blancos elegidos del Presidente

En la apertura del 139° período de sesiones ordinarias del Congreso nacional, Alberto Fernández marcó, en un extenso discurso, la tónica de la batalla política del año en curso. Enfatizando más las críticas que las propuestas, dejó claro que el clima de la grieta será el dominante

Lejos quedó en el tiempo la idea de que era el hombre que venía a superar las antinomias. En un mensaje completamente diferente al del año pasado, el presidente Alberto Fernández repasó ayer casi todos los temas de la agenda política, pero dejando fuertes críticas a la oposición, al Poder Judicial y también a los medios de comunicación, acentuando un giro que ya era claramente legible, ante la atenta mirada de una vicepresidente que, como dato de color, jamás se colocó el barbijo. A continuación, los principales tramos.

 

Deuda con querellas

Una parte saliente del discurso tuvo que ver con las cuestiones del endeudamiento externo, no solo porque tomó distancia de posibles acuerdos con el Fondo, sino porque también anunció que impulsará una querella criminal para identificar a los autores y partícipes del endeudamiento asumido durante el gobierno de Mauricio Macri, por unos 55.000 millones de dólares, al que calificó como “la mayor administración fraudulenta y la mayor malversación de caudales que nuestra memoria registra”.

“Para que pongamos fin a las aventuras de hipotecar al país, es necesario que endeudarse no sea gratis y que los responsables rindan cuentas de sus actos y dejen de circular impunes dando clases de economía en el país y en el mundo”, expresó, agregando: “Ya en 2018 la Argentina fue sumergida en una nueva y profunda crisis en la balanza de pagos, en una grave recesión, en una caída de los niveles de actividad y de los ingresos reales y en un aumento notorio del desempleo, la pobreza y la indigencia. Como si esto fuera poco, cuando el país perdió el acceso al financiamiento internacional, el Gobierno anterior solicitó el préstamo más grande de la historia del Fondo Monetario Internacional”, dijo el Presidente.

En otro tramo de su discurso marcó claramente que, a diferencia de un año atrás, parece no haber apuro en llegar a un nuevo acuerdo: “No queremos apresurarnos en cerrar el acuerdo con el FMI, nuestro único apuro es el de poner de pie a la producción y el trabajo de miles de familias que han sumidas en la pobreza”, explicó, en lo que puede leerse como un respaldo a las versiones que señalan que desde el Instituto Patria son renuentes a volver al Fondo, que parecía hasta ahora el mayor desvelo de Martín Guzmán.

 

Proyectos con un ojo en la justicia

En otra parte de los 107 minutos que duró el mensaje, el Presidente pidió al Congreso nacional la sanción del proyecto de reforma del Impuesto a las Ganancias, que según dijo, permitirá beneficiar a más de un millón de trabajadores, también la aprobación de las modificaciones en el Poder Judicial y el Ministerio Público, y anunció el envío de un conjunto de iniciativas para mejorar el acceso a la justicia. A

demás, pidió que se apruebe la reforma judicial sancionada por el Senado, y la modificación de la ley del Ministerio Público para designar el Procurador General de la Nación, y anunció un conjunto de proyectos sobre recurso extraordinario ante la Corte Suprema, juicios por jurados y Consejo de la Magistratura.

El mandatario consideró que el Poder Judicial de la Nación está en “crisis” y que es el “único poder que parece vivir en los márgenes de la democracia”. Aseveró que “la reforma del Poder Judicial en sus más amplias dimensiones es una demanda impostergable de la sociedad. Quisiera que en mis críticas al sistema judicial nadie vea rencor ni voluntad de favorecer a alguien”, y recordó que en la Argentina “hay un fiscal procesado por delitos severos como el espionaje ilegal o extorsión que sigue en funciones como si nada”, en una alusión a Carlos Stornelli, a quien no nombró.

En tanto, le pidió al Congreso de la Nación que asuma el rol de “control” del Poder Judicial que le otorga la Constitución Nacional ante los “desvíos” en los que está incurriendo ese poder del Estado, y mencionó el caso del juez Gustavo Hornos y sus visitas al expresidente Mauricio Macri, sin mencionarlo directamente, sino el caso.

 

Violencia de género

Otro tema al que dedicó un buen tramo del discurso –justo cuando en la pandemia han recrudecido los femicidios– es la lucha contra la violencia de género, a la que definió como política de Estado en el marco de un “gran consenso” social y una reforma judicial que incluya la perspectiva de género para evitar que los femicidios “se consumen sin que muchos jueces y fiscales hagan lo necesario para impedirlos”.

“Quiero proponerles que convirtamos a la lucha contra la violencia de género en una política de Estado y una política de la sociedad. Lo hicimos con ‘Memoria, verdad y justicia”, dijo el primer mandatario. Y enfatizó: “Ahora vamos a hacerlo también con la intolerancia a estas violencias”.

 

Educación

El jefe de Estado convocó a “un gran Acuerdo Federal por la Igualdad Educativa” y criticó al gobierno de Mauricio Macri, al que responsabilizó de haber “desinvertido de manera sistemática en la educación, con una caída de más del 30% del presupuesto” en esa área, al inaugurar el 139º periodo de sesiones ordinarias.

“A finales de 2015, alcanzamos el 6,1% del PIB en inversión educativa de la Nación y de las 24 jurisdicciones. Al concluir 2019, dicha inversión descendió a 4,9%”, puntualizó el jefe de Estado.

También apuntó que durante la gestión anterior a su presidencia “se había abandonado la política de modernización digital de nuestras escuelas, una acción que había logrado el reconocimiento internacional con la entrega de más de 5 millones de computadoras”.

“Con semejantes políticas, perdieron las familias argentinas, perdieron nuestras niñas y nuestros niños, perdieron nuestros docentes”, evaluó y agregó que “es el diálogo y los grandes acuerdos nacionales los que permiten hacer de la educación una política de Estado y no solo una acción de gobierno”.

 

Obra pública

El Presidente sostuvo que la obra pública ha sido prioritaria y lo será más aún en 2021, al tiempo que resaltó que lo será “sin favoritismos ni exclusiones”.

“Al inicio de nuestra gestión encontramos el 70% de las obras paralizadas; reactivamos 270 obras públicas sin favoritismo ni exclusiones, porque creemos en la Argentina unida”, dijo el mandatario al dar su mensaje ante la Asamblea Legislativa.

Fernández resaltó que “hoy tenemos más de 1.000 obras en ejecución en las 24 jurisdicciones y llevamos el plan Argentina hace a cada rincón del país con el que alcanzaremos 2.300 municipios con obras de ejecución rápida y mano de obra local”.

Entre las obras en ejecución mencionó viales, hídricas, de agua potable y saneamiento, infraestructura social, patrimonial, sanitarias y de seguridad, y destacó que “pueden observarse y controlarse en la web porque llevamos adelante una gestión de cara a la gente y abierta a la participación ciudadana”.