|16/09/21 08:32 AM

El kirchnerismo busca debilitar aún más al Presidente vaciándole el Gabinete

Como efecto de la derrota electoral los planteos internos del Ejecutivo se agudizaron con la renuncia de los ministros afines a CFK y pidiendo la dimisión del jefe de Gabinete

El efecto para el Gobierno del resultado de las elecciones del domingo, tuvo su estallido ayer cuando una serie de ministros afines a la vicepresidente CFK anunciaron sus renuncias a sus cargos a través de los medios. En tanto, el ministro del Interior, Eduardo Wado De Pedro, fue el único funcionario de alto rango que presentó la renuncia por escrito.

Este gesto de la facción K del frente gobernante pretendió vaciar de poder al Presidente, pero hasta el momento el mandatario se ha resistido a entregar los ministros cuestionados y no ha aceptado públicamente las dimisiones.

Lo que suele ser habitual en los gobiernos cuando se pierden espacios políticos en la Argentina, desató un crisis política y casi institucional, porque en el caso de nuestro país, el poder político está visiblemente inclinado hacia Cristina Kirchner dejando a Alberto Fernández como una figura decorativa. Eso es algo que desde ahora podría llegar a cambiar.

 

Ministros renunciantes

Los ministros Eduardo Wado De Pedro, Martín Soria, Jorge Ferraresi, Roberto Salvarezza, y otros funcionarios cercanos a Cristina Kirchner, como Luana Volnovich y Fernanda Raverta, pusieron a disposición de Fernández su renuncia al cargo tras la derrota electoral del pasado domingo.

El cimbronazo que significó la caída en las urnas, incrementó las presiones de parte del kirchnerismo para que el jefe de Estado introduzca modificaciones en su Gabinete, con foco en el titular de ministros, Santiago Cafiero, y el ministro de Economía, Martín Guzmán.

La primera renuncia que se conoció públicamente fue la de De Pedro, a las que se sumaron luego la de sus pares de Justicia, Ciencia, Desarrollo Territorial, el Ambiente, Juan Cabandié, y el de Cultura, Tristán Bauer. Además, hicieron lo mismo el presidente de Aerolíneas Argentinas (AA), Pablo Ceriani; el titular de Acumar, Martín Sabbatella; y la titular del INADI, Victoria Donda.

Por su parte, se conoció que el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, le entregó su renuncia al Presidente el domingo por la noche en el búnker, pero el jefe de Estado se la rechazó.

 

El cabeza de turco

La artillería del kirchnerismo más duro viene pidiendo la renuncia del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero y también de paso que se fuera el ministro de Economía, Martín Guzmán, a quien Cristina culpa de la situación de la economía y porque propicia el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Sin embargo, durante la tarde la vicepresidente habría asegurado a Guzmán que “no quiere que se vaya”.

 

El tiro por la culata

Durante la tarde, en lugar de ver el avance K sobre la Casa Rosada, dejando a la Presidencia como un cascarón vacío, apareció un Alberto Fernández que decidió resistir y que a lo largo de la tarde empezó a recibir el respaldo de algunos gobernadores del justicialismo, los intendentes del Conurbano, además de una figura que es experta en recibir fuertes presiones del kirchnerismo, el exvicepresidente y actual embajador en Brasil, Daniel Scioli.

Otro demostrativo de no todo aparecía a favor de Cristina, fue la reunión que se realizó en la Casa de Gobierno con los ministros ‘albertistas’ que no renunciaron.

Acudieron al llamado del Presidente el cuestionado Santiago Cafiero, la secretaria Legal y Técnica de la Presidencia; Juan Zabaleta (Desarrollo Social); Gabriel Katopodis (Obras Públicas); Matías Lammens (Turismo y Deportes); Carla Vizzotti (Salud); Sabina Frederic (Seguridad); Claudio Moroni (Trabajo); Felipe Solá (Cancillería) y Cecilia Todesca. Pese a haber compartido un acto, Guzmán no asistió al encuentro.

 

Presencia del sindicalismo

En todo gobierno peronista, el protagonismo del sindicalismo es esencial y sabido es que este importante sector del poder político también está atravesado por la grieta, provocada en la Argentina tras el surgimiento del kirchenrismo más extremo y su última versión: el cristinismo intransigente.

El triunviro de la CGT, Héctor Daer, señaló que quieren “hacer un llamado muy claro a la institucionalidad de nuestro país, a la institucionalidad democrática de las autoridades que fueron electas en octubre de 2019 y asumieron el 10 de diciembre de 2019".

“Ratificamos el apoyo al Presidente. Nunca estuvo en duda. Creemos que tiene que tener la templanza para desenvolverse en esta crisis y encontrar los caminos conducentes para la institucionalidad, la democracia y el futuro del país”, dijo Daer.

Y continuó: “El cambio de Gabinete lo tiene que disponer el Presidente. Es muy apresurado que sin haber consensuado con él hayan existido renuncias”.

 

La calle también será protagonista

El líder de los trabajadores de la economía popular, como se autopercibe Juan Grabois, fue una de las primeras voces que señalaron a la política social como responsable de la derrota electoral.

Desde hace meses, las organizaciones sociales han ganado protagonismo reclamando a las puertas del Ministerio de Desarrollo Social, aparentemente acéfalo ahora tras la renuncia de su titular Jorge Ferraresi. Al repartidor de planes y subsidios por excelencia “se le llenó de pobres el recibidor”.

Por todo esto no es de extrañar que en este contexto el Movimiento Evita se incline en el apoyo del presidente Fernández destacando el rol institucional, defendiendo la institucionalidad y pidiendo dejar de lado las pujas internas en pos del crecimiento y de la justicia social y anunció una movilización.