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El Partido de los Jubilados sufre fisuras internas por su alianza con el PJ

Casi recién llegado a la vida política, el espacio está sufriendo algunos problemas que amenazan su futuro

Con solo un puñado de meses de vida política en la provincia, el Partido de los Jubilados está siendo víctima de los ruidos internos que tiene cualquier partido. La diferencia con el resto es que el movimiento conformado en Mendoza –único el país y fruto de un intenso trabajo de calle– no posee suficiente madurez institucional como para sobrevivir a las tempestades que los tradicionales las sortearían.

El elemento fundamental de la crisis es el choque de intereses o de objetivos, según se quiera calificar a la tempestad. Ahí aparece el acercamiento a otros partidos políticos para enfrentar las elecciones generales del próximo 29 de septiembre. Un paso severamente cuestionado por la disidencia a la actual conducción, con el argumento que la gente se arrimó al Partido de los Jubilados por ser autónomo de cualquier otra entidad política.

Nadie se anima a decir si esta crisis interna y los acuerdos que podrían haberse alcanzado con otras estructuras políticas, desembocarán en la disolución del partido. Sí queda claro que ya no tendrá esa particular equidistancia de la política tradicional por la que mucha gente puso su aval.

El Ciudadano habló con una referente que trabajó en directo contacto en la calle con la gente, Gloria Dávila, quien respondió sobre lo que está pasando con su partido. “Hay muchos afiliados que estuvieron como candidatos en la PASO de la provincia. Ellos no fueron convocados a todas la reuniones que se llevaron a cabo para los últimos movimientos que dio el partido”, explicó. 

Y detalló: “Reuniones como se hacían antes, cuando el partido necesitaba de todos para conformar lo que se logró, ser una entidad política reconocida por la Justicia. Ahora, en cambio, se hicieron selectas reuniones donde la mayoría no supo lo que se estaba concretando. Algo que nos obligó a salir a dar explicaciones a la opinión pública”.

Al consultarle porqué dar explicaciones, Dávila dijo: “La gente que se arrimó con nuestro trabajo de la calle lo hizo con muchas esperanzas y creyó en nuestra palabra. En ella decíamos ser diferentes al resto de los partidos políticos y que jamás concretaríamos algún tipo de alianza. Esto último es lo que más entusiasmó a la gente, que nos reiteraba la necesidad de estar solos y no acordar con ningún partido. ‘Por eso le damos el aval y nos comprometemos con ustedes para ir solos’, nos decían”.

Acuerdo con Fernández Sagasti

Para la dirigente, “la alianza concretada recientemente entre el Partido de los Jubilados y el Partido Justicialista, que lleva adelante la candidatura de Anabel Fernández Sagasti, está observada severamente por un grueso de los dirigentes que trabajaron para tener identidad propia y no mezclarnos con nadie”.

Cuando se le preguntó si estos pasos obedecen a objetivos sectarios se sinceró. “Sí, existen muchos intereses que estamos marcando y por los que nos estamos alejando. Evidentemente está claro que hay diferencias de criterio que nos han llevado a esta profunda división, como los acuerdos con otros partidos. Una cara que nos llevará a desaparecer como partido, quitándonos autonomía y esa identidad por la que muchas personas se arrimaron a nosotros”, consideró.

“Fui expulsada por alguna razón que desconozco”

Dávila ya no está más dentro del Partido de los Jubilados y ella no sabe responder porqué. “La estructura partidaria ha quedado en manos del señor Edgardo Civit Evans y un grupo de personas que se han incorporado en los últimos tiempos, que no trabajaron en la conformación del partido y que la mayoría desconocíamos su existencia. En mi caso, fui expulsada por motivos que solo saben los que motorizaron que debía alejarme del partido”, indicó.

Finalmente, le preguntamos si todo lo que sucede es el primer paso para la disolución del Partido de los Jubilados, respondió: “No sé si se disuelve. Los que hemos trabajado por él no quisiéramos que fuese así. Pero es algo que escapa de nuestras manos y queda en el terreno de los que hoy lo conducen”.