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Último adiós: inhumaron los restos de Lucas González

Momento de dolor se vivieron entre los familiares y amigos que participaron del cortejo que llevó los restos del menor hacia un cementerio privado de la zona de Hudson

Por Redacción

Los restos de Lucas González, el adolescente de 17 años que jugaba al fútbol en Barracas Central y murió baleado por policías, fueron inhumados este domingo en un cementerio privado Parque Iraola de la localidad bonaerense de Hudson, en medio de un gran dolor entre familiares, amigos y vecinos.

Los restos de joven fueron velados desde las 18 del sábado y uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando la familia de Lucas llegó hasta la casa velatoria, en una caravana de automóviles acompañada por bocinazos y recibida por los aplausos de más de 100 personas que los esperaban afuera.

La madre de Lucas, se descompensó y sufrió baja presión y ataque de nervios por lo cual tuvo que ser asistida por médicos.

Hasta la cochería también llegaron los tres menores sobrevivientes que iban junto a Lucas en el auto Volkswagen Surán al momento de ser interceptados por los policías de la fuerza porteña el miércoles pasado.

La despedida de Lucas comenzó luego de que concluyera la autopsia mediante la cual se determinó que el joven había recibido el impacto de un proyectil de arma de fuego en el cráneo que le provocó una "hemorragia meningoencefálica".

Mientras esperaban para despedir a Lucas, en el exterior de la cochería, se vivieron escenas de mucho dolor, con grupos de adolescentes consolándose entre sí y luego organizándose para ingresar.

El velatorio se interrumpió cerca de las 23 del sábado y se reanudó a las 8 de este domingo, cuando llegaron nuevamente los padres de Lucas y el resto de los familiares.

Uno de los primeros en ir esta mañana a dar sus condolencias fue Claudio El Chiqui Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y del Club Atlético Barracas Central, en el que jugaba Lucas.

Pasadas las 9, en tanto, un grupo grande de amigos y conocidos del adolescente asesinado llegó en un micro de línea, con remeras con la leyenda "justicia por Lucas González".



Minutos antes de las 10, los padres de Lucas, Mario Peka González y Cintia López, salieron a bordo del coche fúnebre con el féretro de su hijo rumbo al cementerio, tras permanecer desde primera hora de esta mañana en la sala velatoria Colonial, situada en la ruta 36 al 1200, de Florencio Varela, en la zona sur del Gran Buenos Aires.

El caso

El hecho ocurrió el pasado miércoles a las 9.30 cuando el adolescente que jugaba en las inferiores del club Barracas Central y tres amigos, que habían ido a probarse, se movilizaban en un Volkswagen Suran azul y, al detenerse en un kiosco situado sobre la calle Luzuriaga, de Barracas, fueron interceptados por efectivos de civil quienes, según su versión, creyeron que iban a cometer un robo.

La policía dijo que los jóvenes se negaron a ser identificados, embistieron con el vehículo a dos efectivos y tras una persecución a los tiros que se extendió hasta el cruce de Alvarado y Perdriel, el futbolista fue hallado herido de dos tiros en la cabeza en el asiento del acompañante, dos de sus amigos fueron detenidos y un tercero escapó, aunque más tarde se presentó en sede policial con su madre y quedó aprehendido.

No obstante, con el correr de las horas la versión policial se desacreditó, los amigos de Lucas fueron liberados del Instituto Inchausti y los familiares de todos los jóvenes denunciaron estar ante un caso de "gatillo fácil".

Por el hecho, tres efectivos de la Policía de la Ciudad quedaron ayer formalmente detenidos por el delito de "homicidio agravado por haber sido perpetrado por miembros de las fuerzas policiales abusando de sus funciones", el cual prevé la pena de prisión perpetua en un futuro juicio oral.

 

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