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Caso Florencia Romano: deben decidir si echan o no a la operadora del 911

La Inspección de Seguridad concluyó que la trabajadora no cumplió su función el día que mataron a la joven en Maipú. Ahora decide el Ministerio

El femicidio de la adolescente Florencia Romano (14), cometido a finales de 2020 en el departamento Maipú, generó un fuerte reclamo social en la provincia y alertó a miles de chicas que puedan sufrir situaciones como esta.

En aquel momento, inmersos en el dolor por la pérdida física de la joven y con la detención de Pablo Arancibia, imputado por este crimen, la investigación tomó otro rumbo: el rol de la operadora del 911 en los minutos previos al ataque que sufrió Romano.

Desde la Inspección General de Seguridad, conocida como IGS, se inició un proceso investigando en el interior del comando CEO para determinar la responsabilidad o no que tuvo la mujer que recepcionó -y no dio curso- el llamado donde daban cuenta de que la chica estaba en peligro de muerte.

Después de 90 días, desde este organismo autárquico concluyeron que la operadora "actuó mal" luego de comprobar que entró al CEO a las 18.50 del sábado 12 de diciembre siendo que el llamado entró a las 18.58, no hallando motivo alguno para no darle curso y dar paso al área para que designara un móvil policial que llegase hasta el lugar de los hechos.

Como resultado de la investigación interna, desde la IGS le solicitaron al Ministerio de Seguridad la "cesantía" de esta empleada, por sobre quien también existe una causa penal en su contra.

Ahora, será la cartera que dirige Raúl Levrino la que deba tomar la decisión de echar a la operadora del 911 que quedó en el ojo de la tormenta por la muerte de Florencia.

La operadora, que lleva 12 años trabajando en esta área de la Policía local, está imputada por el delito de abandono de persona en concurso con el incumplimiento de los deberes de funcionario público, delito que tiene una pena de dos a seis años de prisión.