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Se cumplen 460 años de la fundación de Mendoza

El 2 de marzo de 1561 Pedro Ruiz del Castillo oficializó por mandato del rey español Felipe II la posesión de tierras a las que denominó Ciudad de Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja

Hoy se cumplen 460 años de la fundación de la provincia de Mendoza, hecho que tuvo como protagonista principal al español don Pedro Ruiz del Castillo y a los miembros de una pequeña expedición organizada en Chile.

No cabe duda que nuestra provincia es una de las ciudades más antiguas de la Argentina. Así su historia fue marcando importantes hitos hasta que el 20 de marzo de 1861, pocos días después de cumplir los 300 años de vida, la ciudad fue destruida por un terremoto de inmensas dimensiones. Aquella vieja aldea sucumbió quedando totalmente en ruinas desapareciendo todo vestigio colonial que pudo haber existido.

 

Villagra, el primero en pisar suelo cuyano

En junio de 1549, don Pedro de Valdivia, entonces gobernador de Chile, organizó una expedición hacia el reino del Perú con el propósito de pedir tropas de refuerzos. Para esa misión fue elegido don Francisco de Villagra, quien partió con una decena de soldados hacia la antigua ciudad de los reyes.

Tras atravesar caminos inhóspitos en dirección al Norte, llegó al Alto Perú, donde luego de una corta estada, Villagra reunió a unos 200 expedicionarios y partió rumbo al país trasandino en dirección al Sur, pero avanzando por el Este de la cordillera, una ruta que nunca había sido transitada por los españoles y que se encontraba en el actual territorio argentino.

Luego de caminar varios meses, los expedicionarios llegaron en marzo de 1551 a lo que es actualmente nuestro territorio provincial. Los 200 hombres pasaron varios kilómetros al Sur de la actual Ciudad capital y Villagra le ordenó a su segundo en el mando, don Diego de Maldonado, que explorara algún camino hacia Chile y después regresara al mismo lugar del campamento para su reencuentro.

Así lo hizo el joven Maldonado, quien junto a ocho de sus hombres marchó hacia el Oeste y descubrió el Camino del Inca, que atravesaba el Noroeste de la región. Mientras tanto, Villagra marchó más de 300 kilómetros hacia el Sur y llegó hasta el río Diamante.

De regreso, el jefe de la expedición se encontró con Maldonado y su pequeño destacamento, quien le comunicó que había descubierto un camino por donde se podía llegar a Chile. Ambos emprendieron la marcha hacia el Oeste por esa ruta y cruzaron la cordillera de los Andes.

Este hecho marcó un destacado hito histórico, ya que por primera vez un grupo de europeos traspasaba el macizo andino.

Pero aquella travesía no les fue totalmente gratificante, porque tuvieron que soportar el intenso frío de la montaña y sufrir hambre al acabárseles los víveres. Sin embargo, los 200 soldados llegaron milagrosamente a salvo a Santiago de Chile.

La expedición al mando de Francisco de Villagra fue recibida con gran júbilo por los pobladores y los funcionarios de la entonces pequeña aldea.

 

El elegido para la expedición

Pedro Ruíz del Castillo nació en 1521 en Villalba de Rioja, La Rioja, España, y fue hijo de Francisco Ruiz del Castillo y de María de Herrera.

En 1536 partió hacia América y se estableció en el Perú, donde formó parte de las tropas de Pizarro. Allí se destacó en varias campañas militares y obtuvo a fines de 1556 el grado de capitán. Ese mismo año se unió a la gran expedición a Chile y actuó durante toda la guerra del Arauco. También fue parte de varias campañas en el Sur chileno.

El 20 de noviembre de 1560 fue nombrado teniente gobernador y capitán general de Cuyo, y después de fundar la ciudad de Mendoza, regresó al Perú en 1561 y permaneció en Lima hasta principios de 1563, cuando embarcó hacia España y se estableció en Madrid.

En 1569 se retiró a su pueblo natal, donde se casó con Catalina Barrena y vivió hasta su muerte con su mujer y sus tres hijos: Pedro, Diego y Francisco. Con relación a su muerte hay otra versión, en la que se afirma que su fallecimiento se produjo en Panamá el 28 de marzo de 1569.

 

Hacia la fundación de Mendoza

En noviembre de 1560, el gobernador de Chile, don García Hurtado de Mendoza, nombró a Pedro del Castillo “capitán general y teniente gobernador para poblar, fundar, repartir tierras y encomendar indios en la provincia de Cuyo".

El 11 de diciembre de ese año se aprobó la expedición en Santiago, partiendo Pedro Ruiz del Castillo a los pocos días al frente de un grupo de unos cincuenta españoles, cien caballos y mil quinientos indios auxiliares.

Los expedicionarios atravesaron la cordillera en dirección al Este, pasaron por los valles de Aconcagua y Uspallata y el 22 de febrero llegaron al valle de Huentota y tomaron posesión legal del territorio.

Ruiz del Castillo ordenó al alférez Alonso de Campofrío de Carabajal que tomara el estandarte real que traía la expedición, de color damasco carmesí, con una cruz negra, y diera varias vueltas con su caballo por el descampado que había en el lugar. Luego, él y los demás españoles se agruparon para realizar el acto de fundación.

El teniente gobernador designado en nombre del rey Felipe II, don Pedro Ruíz del Castillo, a través de uno de los misioneros que hizo de intérprete, comunicó al cacique y a otros nativos que allí estaban que serían “vasallos y sujetos al rey de Castilla de ahora y para siempre”.

El 2 de marzo, Ruiz del Castillo efectivizó legalmente la fundación y la denominó “Ciudad de Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja" en honor al gobernador de Chile que dispuso la expedición.

Después, tomó en sus manos una cruz alta y la puso en el lugar donde debería ubicarse la iglesia. Acto seguido alzó en sus manos un “árbol gordo por rollo y árbol de justicia" y tomó juramento a todos los presentes con un libro misal que tenía en sus manos el padre Hernando de la Cueva. Todos prometieron “sustentar la nueva ciudad y no despoblarla, salvo por una gran causa como hambre, por sed o por fuerza de muchos enemigos".

El escribano don Francisco de Horbina nombró a los representantes del Cabildo y por último Castillo prestó juramento como teniente gobernador. En el acta se nombraron a los alcaldes don Alonso de Campofrío de Caravajal y Juan de Villegas; regidores: Pedro de Zárate, Gabriel de Cepeda, Lope de Peña, Pedro Moyano Cornejo, Hernando Ruiz de Arce y Francisco de Horbina, y como procurador y mayordomo a Pedro Márquez.

De esta forma quedó erigido el Cabildo y sus miembros, que fueron habilitados en sus funciones.

Como patrono de la ciudad se eligió a San Pedro y no a Santiago Apóstol, como tradicionalmente se piensa y que fue adoptado luego por la población como patrono de Mendoza.

Consolidadas las autoridades dentro de la expedición, el 9 octubre de ese año se procedió a repartir las tierras a los primeros colonos de la nueva ciudad.

El fundador de Mendoza permaneció poco tiempo en la ciudad, saliendo hacia el Perú antes de que fuera revocado su nombramiento el 22 de octubre de 1561, ya que García Hurtado de Mendoza había sido relevado del cargo de gobernador de Chile por Villagra.

Castillo dejó treinta soldados en el fuerte y treinta o cuarenta toldos dispersos en su contorno, para pasar luego a reunirse en Lima con su protector, Hurtado de Mendoza en 1562.

Villagra designó nuevo gobernador y capitán general de la provincia de Cuyo a Juan Jufré de Loaysa y Meneses, una de cuyas primeras acciones fue cambiar el sitio y el nombre de la ciudad fundada por su antecesor.

El 28 de marzo de 1562, Juan Jufré trasladó la ciudad “a dos tiros de arcabuz” y la llamó Resurrección, denominación que finalmente no prosperó.