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Paul Güssefeldt: el alemán que intentó subir al Aconcagua

En febrero de 1883 partió con entusiasmo junto a su expedición, pero cuando faltaban 400 metros para llegar a la cúspide, sin fuerzas tuvieron que regresar al campamento. En enero de 1897 el suizo Mathiás Zürbriggen logró el objetivo a través de la ruta de Puente del Inca

Desde tiempos inmemorables, el cerro Aconcagua fue objeto de conquista. Los antiguos nativos lo consideraban como una divinidad, mientras que después de la llegada de los europeos fue más bien una curiosidad científica.

Así pasaron durante el siglo XIX por aquel lugar infinidad de viajeros, entre ellos franceses, alemanes y británicos, quienes llevaron a Europa miles de historias referentes al coloso andino.

Viajeros como John Miers, Francis Bond Head, Robert Proctor, Alexander Caldcleugh, Julien Mellet, entre muchos otros, fueron quienes incentivaron a muchos científicos y aventureros europeos para llegar a esta región a estudiar, tanto su parte geográfica como también la geológica.

Fue Charles Darwin, uno de los pioneros, quien arribó a Uspallata e investigó algunos aspectos de la formación de la cordillera de los Andes. Luego vinieron otros geólogos como el francés Pedro José Amadeo Pissis (1812-1889) y el científico alemán Karl Hermann Burmeister (1807-1892) quienes a mediados de esa centuria llegaron a nuestro territorio.

Pero recién en 1883, gracias al geólogo germano Paul Güssfeldt se intentó realizar la ascensión al pico más elevado de América. Aunque este no lo logró, su hazaña quedó plasmada en su libro llamado Viaje por los Andes de Chile y Argentina, publicado en su país en 1888.

 

El alemán de las alturas

Se llamaba Richard Paul Güßfeldt, pero se lo conoció mundialmente como Güssfeldt, quien nació en Berlín el 14 de octubre de 1840, que en ese momento era el antiguo reino de Prusia. Estudió Ciencias Naturales y Matemáticas en Heidelberg.

Fue amigo del gran botánico coterráneo Alexander Von Humboldt. Apasionado por el montañismo, realizó varias ascensiones en los Alpes y, a fines del verano de 1872 subió por primera vez la ladera de Porta da Roseg.

Después de embarcarse hacia Sudamérica y realizar algunas expediciones regresó a su país y escribió varios libros que fueron muy importantes desde el punto científico.

Paul Güssfeldt quien realizó el primer intento de ascender el Cerro Aconcagua en febrero de 1883.

Güssfeldt llegó a ser catedrático de Ciencias Naturales, de la Universidad de Bonn. Además fue autor de distintos libros vinculados a los temas de montaña y geológicos: su primer trabajo fue publicado en 1879 con en el nombre de La expedición Loango, posteriormente saldrá a la luz en 1888 Viaje a los Andes, Chile y Argentina; Viajes a Noruega en los años 1889-92 con el Kaiser Guillermo II, en 1892; En los Alpes Altos experiencias de los años 1859-85, editado en 1893 y su última edición de 1894 denominada Monte Blanco.

Este gran hombre de ciencia, mundialmente reconocido, falleció a los 79 años, en la ciudad de Berlín, el 28 de enero de 1920.

 

Rumbo a lo desconocido

El científico Güssfeldt decidió partir junto al destacado alpinista suizo Alexander Burgerner desde su tierra natal, Alemania, rumbo a Sudamérica. Previo viaje hacia el Reino Unido en donde el 6 de septiembre de 1882, se embarcó desde el puerto de Liverpool en el buque ‘Araucaria’.

Luego de navegar por el Atlántico hasta pasar por el Cabo de Hornos, los aventureros arribaron al puerto de Valparaíso, en Chile, a mediados de octubre del mismo año.

El puerto de Valparaíso en donde llegó el geólogo alemán el 15 de octubre de 1882.

Después de algunos contratiempos con su guía suizo Burgerner, quien lo dejó a mitad de camino y regresó a Europa, el geólogo prusiano tuvo que organizar solo esta expedición contratando a arrieros y guías locales. También fue importante la ayuda de algunos alemanes residentes en Chile, quienes aportaron dinero y buenos contactos.

Previo a emprender la expedición hacia el Aconcagua, el profesor y alpinista realizó varios recorridos por el sur trasandino subiendo por primera vez al volcán Maipo, haciendo varios descubrimientos y bautizando diferentes sitios.

Decidido a emprender el viaje hacia su objetivo principal, el alemán organizó la expedición compuesta por el chileno Rafael Salazar más otros cinco hombres y 15 mulas que llevaban el equipo para enfrentar ese gran desafío.

 

Hacia la gran aventura

El 14 de febrero de 1883, Güssfeldt inició los preparativos para la expedición en la hacienda denominada “Vicuña” en el valle de Putaendo, en Chile. Allí fueron cargadas las mulas para luego partir hacia otro puesto llamado Ramos.

En la madrugada del día siguiente, el científico alemán y sus expedicionarios iniciaron su marcha con la ilusión de vencer al cerro Aconcagua.

Fotografía tomada por Güssfeldt al Cerro Aconcagua en febrero de 1883 cuando emprendió su expedición.

Entusiasmados por la gran proeza que estaban por ejecutar, la columna se introdujo en plena cordillera de los Andes y llegó hasta el paso denominado Cuzco. Gracias a la pericia del guía Salazar, la expedición pudo ir transitando con precisión por el itinerario trazado.

El 16 de febrero el científico y sus hombres tuvieron una jornada muy dura, cruzando arroyos y laderas a casi 4.000 metros de altura. Güssfeldt fijó su campamento base a unos 16 kilómetros del Centinela de Piedra.

Los escaladores intentaron llegar a la cumbre, pero sin resultado. Esto produjo que el entusiasmo adquirido en principio se fuera diluyendo y se convirtiera en pesimismo. Pero el alemán estaba convencido que se podía subir y luego de varias exploraciones encontró un excelente camino para llegar a la cumbre.

plano realizado en la zona de Aconcagua por el científico durante su expedición al cerro.

El 20 de febrero, los expedicionarios abandonaron su campamento arribando en la madrugada al pie del monte más alto del continente para iniciar la marcha a la cima.

Los hombres partieron muy temprano y caminaron por varias horas para atacar la cumbre, pero se desató un temporal de viento y nieve que hizo desistir a los expedicionarios cuando faltaban solamente 400 metros para llegar a la cúspide. Sin fuerzas Güssfeldt y su guía, regresaron hacia el campamento. Por muy poco hubiesen pasado a la historia como los primeros vencedores del cerro más alto de América.

 

A un paso de hacer cumbre

Sin rendirse, el alemán y sus hombres se replegaron, pero volvieron el 5 de marzo del mismo año a intentar la proeza. Ya en la base de la montaña, los atacó un gran temporal que los dejó a mitad de camino y castigó duramente a la nueva expedición. La furia del viento y la nieve hizo que Paul Güssfeldt desistiera de marchar hacia la cumbre del coloso de piedra. Otra vez, aquella mole lo había vencido.

El alemán dio por concluida aquella aventura científica y regresó a Santiago de Chile. De esta forma, había finalizado sin éxito este primer intento de ascensión al cerro Aconcagua, que fue logrado el 14 de enero de 1897 por el suizo Mathiás Zürbriggen a través de la ruta por Puente del Inca.

En memoria del pionero en ascender al Centinela de Piedra un ventisquero cerca del cerro Cuernos hoy lleva su nombre.