|20/02/21 09:10 PM

Mezquindades y especulaciones para rechazar reforma constitucional

El proyecto de reforma anunciado en campaña y ratificado en funciones por Rodolfo Suarez no solo debe enfrentar el contundente no de todo el arco opositor, sino contar con los dos tercios en la Legislatura para sancionar la ley

El debate que no fue y el abundante fuego cruzado entre oficialismo y oposición en la provincia dejó nada más que otro segmento desdibujado del intento de renovar la Carta Magna mendocina, como ya sucedió en pasados años.

El proyecto de reforma anunciado en campaña a la gobernación y ratificado en funciones por Rodolfo Suarez, no solo debe enfrentar el contundente no de todo el arco opositor, sino contar con los dos tercios en la Legislatura para sancionar la ley de necesidad de reforma constitucional y finalmente un referéndum donde los mendocinos digan si aceptan o no que la Constitución de Mendoza reciba tratamiento de reforma con quitas y agregados, según el proyecto presentado.

Para uno y otro lado del mostrador de la política de esta tierra, es y no es el momento para ir por una reforma.

Lo cierto es que, más allá de las posiciones y los intereses políticos, es el momento.

Y, como nunca, se puede dar esa posibilidad si la ciudadanía así lo considera al momento de ser consultada. Y esto último sería tenido en cuenta sin imposición de interpretación legal sobre la mayoría, como ya había hecho retroceder anteriores consultas.

El fallo de la Suprema Corte de Justicia de 2019, que permitió por última vez la reelección de los intendentes justicialistas de San Martín, Lavalle, Tunuyán y San Rafael y respaldó el límite de las reelecciones indefinidas a los jefes comunales encerró otro hecho no menos trascendente en la vida institucional mendocina.

Echó luz sobre una polémica in límine que contenía el artículo 198, respaldando a este último y colocándole el rótulo de constitucional.

Algo que inmediatamente rebotó sobre otro artículo de la Carta Magna mendocina, el 221, porque se le calló el sustento que no permitía que el 198 fuera viable con la mayoría de electores y no con la mitad más uno del padrón, como se lo interpretó en su momento. 

La vieja lectura del artículo no permitió que se reformara la Constitución en 1987, durante la administración de Felipe Santiago Llaver. En aquella oportunidad la ley 5197 fue apoyada por el voto de 397 mil mendocinos, contra 117 mil.

Luego, en el 2001, bajo el gobierno de Roberto Iglesias, que también propuso reformar la Carta Magna, la votación arrojó 311.187 votos a favor, contra 218 mil en contra.

Tanto en el primero como en el segundo pronunciamiento, la Corte declaró fallidas las votaciones porque no se ajustaban al artículo 221. El fallo del máximo tribunal de Justicia de la Provincia de 2019 dio un fantástico giro al tema definitivamente.

Los impedimentos de hoy para Suarez están en las puertas del Poder Legislativo, cerradas por la propia oposición que se negaría a sentarse en el recinto de sesiones para dar el estricto quórum para sancionar la ley de necesidad de reforma, más allá de sus argumentos de diálogos y consultas.

Dos tercios que significan oro en polvo que las fuerzas políticas de Protectora, FIT, PD, Ciudadanos por Mendoza y el PJ no lo dejarían en las manos del mandatario mendocino.

De hacerlo, obtendrían dos cosas inmediatas: un verdadero hecho histórico institucional de Suarez y saber con el voto de los ciudadanos cuánto apoyan los mendocinos a la actual gestión y rechazan métodos o acciones de sectores opositores.

Una cuestión que implicaría una suerte de encuesta encubierta no esperada en un año electoral, que no estarían dispuestos a arriesgar.

Especulaciones que solo se manejan en las mentes y acciones de la dirigencia política local y que están muy lejos de lo que le pasa y preocupa a los mendocinos.

Ciudadanos con una vida acotada y precarizada por una endeble economía jadeante por la inflación.

Gente que enfrenta ese gran desafío que hoy tiene la humanidad: vivir, por lo que preguntarle si sabe y qué piensa sobre la discusión entre políticos por la reforma constitucional es prepararse a recibir una dura respuesta con lógico sentido.

Para los observadores de la política local, la idea de reformar la Constitución con los argumentos expuestos es muy buena.

De todas maneras, creen que se le negó el debate necesario para que todos los sectores de la Provincia participen. Que el asunto se infectó con ese virus indeseable de la política, especulaciones, contradicciones y mezquindades, como para saber de antemano que una vez más fue rechazada la idea de reformar la Constitución de la Provincia de Mendoza.