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¿MendoExit? ¡Ni en broma!

Por ambición o por ignorancia algunos grupos empujan un carro –aparentemente sin ruedas– pretendiendo que nuestra provincia se separe de la Nación. Para hacerlo debería ser autosustentable, lo que no será posible si antes no se debaten cuestiones políticas y económicas de fondo

Desde hace un tiempo a esta parte, ya sea en diarios, revistas y programas de TV, viene saliendo un tema recurrente: el del MendoExit. Probablemente haya muy pocos interesados en una secesión total y formal de Mendoza. Habrá alguno que otro que hace comparaciones absurdas con la que llaman la “Barcelona argentina” y seguro que otros muchos le que hacen coro, aparentemente, porque les parece un tema divertido, distinto.

Por supuesto que también hay gente seria, como políticos provinciales que buscan plafón nacional y hasta honrados “patriotas” mendocinos que despotrican con el denostado centralismo porteño que nos sofoca desde la época de la Batalla de Pavón.

Pero más allá de los motivos, aún de los lejanamente válidos, no se puede hablar de este tema ni siquiera en broma. Veamos.

Para empezar y poner las cosas en su lugar, baste citar al excelente artículo del doctor Juan Fernando Armagnague, aparecido en el mensuario El Correveidile, editado en la ciudad, bien mendocina, de Chacras de Coria.

Allí leemos el marco correcto del problema: “Además, la presunta separación que algunos pretenden tiene un freno institucional: El art. 13 de la Constitución Nacional, en su parte pertinente dice: ‘...No podrá erigirse una provincia en el territorio de otra u otras, ni de varias formarse una sola, sin el consentimiento de la Legislatura de las provincias interesadas y del Congreso”.

Asimismo, el autor agrega que nuestra Constitución provincial también es muy clara al respecto, ya que en su artículo1 establece que Mendoza es parte integrante e inseparable de la Nación Argentina.

Por lo que él mismo concluye que “ambas normas constitucionales impiden tan extravagante posición separatista”.

La explotación metalífera, con las regulaciones y controles del caso, puede darle a la provincia un impulso importante.

 

Los grupos en pugna

Para seguir, conviene que distingamos ahora los distintos grupos de intereses, ya sea que por ambición o por ignorancia empujan este carro, aparentemente sin ruedas, del MendoExit.

En primer lugar tenemos a los jugadores locales interesados que creen que la Provincia, no sólo ha sido por décadas, injustamente tratada por la Nación. Especialmente en lo atinente a la coparticipación federal y a la promoción industrial a las provincias vecinas. Creemos que no le faltan buenas razones al respecto.

En segundo lugar, hay un grupete de políticos que, seguramente, sepan que una segregación es inviable, pero que ven en su discusión y difusión un hermoso trampolín para sus ambiciones políticas personales, la de jugar los domingos en la cancha de Primera División de la política nacional.

En último lugar están los jugadores externos. Los que hacen que el tema pase de una discusión de un asado entre amigos a ser un tema de cuidado. Me refiero, por ejemplo, a una reciente nota publicada por la revista económica inglesa The Economist, que se hace eco del tema. Y que, hasta donde sabemos, no se trata de una jugada inocente, ya que la baronesa Nadine de Rothschild –cuyo grupo familiar es una de las mayores fortunas europeas y la administradora de la mencionada revista– es la dueña de la bodega Flecha de los Andes, construida en terrenos inicialmente, ocupados ilegalmente al Estado nacional en La Consulta, Mendoza.

Llegado a este punto, debemos admitir que las proposiciones negativas raramente tienen éxito. O en otras palabras, no basta con oponerse al MendoExit, es necesario, en su lugar, hacer una propuesta superadora. Vamos a ella.

Una que tiene por punto de origen el reconocer que nuestra provincia, hoy por hoy, no es autosustentable, lo que no significa que no pueda llegar a serlo. Implica que para su funcionamiento necesita de los denominados ATN (Adelantos del Tesoro Nacional) para poder pagar sus cuentas corrientes.

Para llegar a esa condición, son necesarias varias acciones políticas profundas. A saber:

a) Que el Estado provincial pase a recuperar su capacidad impositiva de los impuestos directos consagrados en el art. 75 inc.2) de la Constitución Nacional, por lo que debe derogarse la Ley provincial 5.319 que adhiere al régimen de coparticipación impuesto por la Ley nacional 23.548.

b) Que la dirigencia de Mendoza – política, empresarial y sindical– se ponga a debatir y a consensuar un proyecto de modelo provincial que contemple los siguientes aspectos:

1º) Un plan de construcciones hidráulicas destinado a paliar la recurrente y creciente crisis hídrica que vive la provincia por más de una década y a la que no se le ve fin.

2º) Una ley que permita la minería metalífera en la provincia con las regulaciones y los controles del caso.

3º) Un modelo de desarrollo que no solo esté basado en el monocultivo de la vid sino que avance hacia la consolidación de nichos de excelencia que ya posee la provincia en forma incipiente, como el de la metalurgia de escala y la industria informática.

4º) Impulsar la construcción/reactivación de un corredor bioceánico que permita atravesar la Cordillera de los Andes, de tal modo de tener acceso a los puertos del Océano Pacífico, uniendo los de Buenos Aires y Rosario con los de Chile.

 

Colofón

Seguramente, si la provincia pusiera en marcha en forma seria estos proyectos y otros similares, ningún despistado hablaría de un tema del que no se puede mencionar ni en broma. Porque cómo dice, sabiamente, el Martín Fierro:

“Debe trabajar el hombre

para ganarse su pan;

pues la miseria, en su afán

de perseguir de mil modos

llama en la puerta de todos

y entra en la del haragán”.

 

El Doctor Emilio Magnaghi es Director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional Santa Romana. Autor de El momento es ahora y El ABC de la Defensa Nacional.