Mendoza, Argentina
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|12/10/20 08:07 AM

Golpe de Estado en el Río de la Plata

El 8 de octubre de 1812 un movimiento militar encabezado por el general San Martín destituyó primer Triunvirato, que con sus decisiones había provocado el malestar de los ciudadanos

Durante la primavera de 1812, los territorios del Río de la Plata se encontraban en una verdadera crisis política e institucional gobernada por el primer Triunvirato que, influenciado por su secretario, Bernardino Rivadavia, había adoptando una política centralista y autoritaria que causó la indignación de muchos patriotas.

A todo esto, llegó a principios de ese año desde de Europa un grupo de militares encabezados por José de San Martín, Carlos María de Alvear y José Matías Zapiola, con nuevas ideas liberales y pensamientos independentistas. Haciendo una lectura de la situación, no dudaron en ponerse firmes y desestabilizar el gobierno mediante un el golpe de Estado producido el 8 de octubre.

 

Una crisis de nunca finalizar

Después de la conformación de la Primera Junta Provisional, el 25 de mayo de 1810, surgió una serie de sucesos que desencadenaron enfrentamientos entre saavedristas (federales) y morenistas (centralistas), generando una gran grieta.

En una jugada política, Cornelio Saavedra presionó a Mariano Moreno, quien renunció a su cargo y el 18 de diciembre de ese año, se formó una nueva junta llamada “Grande”, representada por delegados de varias provincias.

Con la imposición del centralismo porteño, la misma pasó a llamarse Junta Conservadora, que se abocó a poner en funcionamiento un nuevo gobierno.

El 22 de octubre de 1811, los miembros de la Junta redactaron un Reglamento Orgánico para dividir los poderes Ejecutivo y Legislativo; en este último residiría la Junta Conservadora de la Soberanía de Fernando VII y de las leyes de la Nación, y a través de este órgano nació el primer Triunvirato.

Así, Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso se incorporaron como miembros de esta institución acompañados por su secretario, Rivadavia.

Gracias a su habilidad política, Rivadavia acumuló un gran poder y era él quien tomaba las decisiones. Fue así que el Triunvirato disolvió la Junta Conservadora a la cual debía responder y dejó sin efecto el Reglamento Orgánico, anuló las juntas provinciales y suprimió la Real Audiencia de Buenos Aires como ente jurídico. Esto causó malestar general en una porción de los ciudadanos.

 

España, un “viva la pepa”

Mientras tanto, en la Península Ibérica la situación política también era compleja y el ejército independentista, apoyado por el Reino Unido, luchaba en gran parte del territorio contra las tropas francesas.

Sin la presencia del rey Fernando VII, quien había sido puesto preso por Napoleón un par de años atrás, los españoles se reunieron a fines de 1810 para constituir una nueva forma de monarquía a través de la formación de Cortes, con el propósito de redactar una Constitución. Además, estas incluían a representantes de los territorios americanos, que por su gran influencia liberal planteaban una nueva posición entre las posesiones americanas y españolas.

Después de meses de deliberaciones se declaró la Constitución el 12 de marzo de 1812: se la apodó ‘La Pepa’ y tendría vigencia hasta 1814, cuando fue derogada por Fernando VII al asumir nuevamente como rey de España.

Carlos María de Alvear, director de la Provincias Unidas.

Esta declaración convenció a algunos americanos de dejar la lucha revolucionaria y unirse a los peninsulares. Un dato curioso es que Salta y Montevideo juraron esta constitución, no así Buenos Aires y las demás provincias, que se negaron.

 

La gran logia de Buenos Aires

En marzo de 1812 llegaron a Buenos Aires desde Londres, en la fragata George Canning, varios militares encabezados por San Martín, Alvear, Zapiola, Francisco Vera y Francisco Chilavert, entre otros, quienes traían ideas liberales.

Entre sus proyectos estaban declarar la independencia de España y formar un nuevo gobierno en estas tierras. En su mayoría formaban parte de la logia masónica de los Caballeros Racionales N° 7, y a su llegada establecieron la Gran Logia de Buenos Aires –aunque es también conocida popularmente como Logia Lautaro– en la que se encontraban San Martín, Alvear, Julián Álvarez, Bernardo de Monteagudo, Zapiola, Juan Martín de Pueyrredón y otros patriotas.

Esta logia inició a nuevos miembros y en poco tiempo se hizo muy poderosa políticamente. Además de los objetivos trazados por aquella sociedad secreta, decidió derrocar al primer Triunvirato, reemplazarlo por otro y crear una Asamblea General Constituyente con el objetivo de independizarse.

El teniente coronel San Martín, jefe del regimiento de Granaderos a Caballo, y el mayor Alvear serían los que encabezarían la asonada. La fecha: el 8 de octubre de 1812.

 

Golpe a Rivadavia

A las 8 de la mañana del día señalado, la entonces plaza de la Victoria –actual Plaza de Mayo- fue el epicentro de un hecho que llamó la atención de las pocas personas que por allí circulaban. En aquel lugar se presentó el flamante cuerpo de Granaderos a Caballo bajo las órdenes de San Martín junto al mayor Alvear.

En el mismo sector de la plaza se encontraban un Regimiento de Artillería al mando del comandante Manuel Pinto y el Batallón de Infantería a cargo del coronel Ortiz de Ocampo.

Minutos más tarde se escuchó a las campanas del Cabildo –esta señal significaba que había alguna noticia de importancia– e inmediatamente comenzó a llegar desde todas direcciones un contingente de personas para saber qué estaba aconteciendo.

Lentamente, la plaza comenzó a llenarse de personas y algunos agitadores, entre ellos Bernardo de Monteagudo, quien fue el encargado de llevar el petitorio a los cabildantes para que cesara el gobierno.

Bernardino Rivadavia.

El ultimátum tenía un breve plazo de solo 20 minutos, y si no se daba una respuesta, las tropas allí formadas entrarían en acción. Fue entonces que los miembros del Cabildo invitaron a hacerse presente en la Sala Capitular a los jefes militares para esclarecer cuáles eran los propósitos de ese levantamiento.

Los militares, con el teniente coronel San Martín a la cabeza, el mayor Alvear y el coronel Ortiz de Ocampo, entraron al recinto y fueron interrogados por aquellos funcionarios, quienes recibieron una respuesta contundente: la de sustituir a los miembros del gobierno y en especial a la figura de Rivadavia, porque “el pueblo” no estaba de acuerdo con su política y ellos, como militares, respondían a proteger la libertad popular.

Fue tal la presión que se dio en esos minutos, que los miembros del Cabildo cedieron al pedido y decidieron formar un nuevo Triunvirato. Otro de los puntos del petitorio fue la organización de una Asamblea General Constituyente para el año 1813, lo que también le fue concedido.

San Martín, Alvear y los miembros de la Gran Logia de Buenos Aires, habían triunfado.