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El primer accidente automovilístico ocurrido en Mendoza

Hace 110 años, un choque produjo la muerte de un destacado empresario, convirtiéndose en la primera víctima fatal en un hecho de estas características

Exactamente 110 años atrás, se produjo por primera vez un choque fatal entre dos automóviles en la provincia de Mendoza.

Los protagonistas del hecho fueron dos personajes muy importantes de la sociedad mendocina de aquel tiempo. Uno de ellos falleció víctima de este incidente y el otro pudo salvarse milagrosamente, aunque estuvo postrado en una cama varios meses.

 

Llegada del automóvil a Mendoza

Al comienzo del siglo XX llegaron a nuestra provincia los primeros automóviles que eran adquiridos en Buenos Aires por bodegueros, políticos y los señores más pudientes de la sociedad mendocina.

En su mayoría, estos modelos eran importados desde el continente europeo o desde Estados Unidos, en donde la industria automotriz crecía a ritmo acelerado.

Estas novedosas máquinas, de construcción muy sólida tanto la carrocería como el chasis, apenas podían desarrollar unos 50 kilómetros por hora. Poseer uno de estos automóviles, era el sueño de cualquier mendocino de aquella época, pero pocos lo podían hacer realidad.

El primer auto que pisó suelo mendocino fue el del uruguayo Pedro Rusiñol, quien a bordo de un Oldsmobile Torneu realizó el primer cruce de los Andes en 1905. Con este evento se dio el puntapié inicial para que desembarcaran en la provincia estos “locos aparatos”, como muchos los llamaban.

En 1910, varias familias poseían autos de diferentes marcas, como Oldsmobile, Studebaker, Fiat y Mercedes Benz, entre las más destacadas. Al incrementarse las compras –que no eran como hoy– las autoridades provinciales y municipales comenzaron a adaptar los caminos existentes para estos novedosos vehículos.

 

Locas máquinas de antaño

Quizás uno de los intermediarios locales más exitoso en la venta de automóviles importados fue el italiano Bixio Tomba, quien era el representante de los automóviles Isotta y Fraschini, que ofrecía a los mendocinos modelos muy lujosos que eran fabricados en la ciudad de Milano por Cesare Isotta y los hermanos Vincenzo, Antonio y Oreste Fraschini.

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Tomba tenía varios competidores en este negocio; uno de ellos era la concesionaria de su compatriota Mario Parise, quien vendía vehículos marca Fiat, de dos cilindros, a un precio de $3.600 moneda nacional, suma que en ese tiempo era una verdadera fortuna.

Además de estos comerciantes de autos europeos, a principios de 1910 se estableció el escocés John Walker, quien tenía la concesión de Ford, una marca estadounidense que empezaba a imponerse en aquel competitivo mercado al contar con una mecánica simple y un precio de venta muy económico.

 

Perder la vida en un minuto

Al empezar la circulación de los automóviles en todo Mendoza, se habían producido algunos pequeños accidentes en diferentes calles, con lesiones y sin víctimas fatales. Pero la provincia se conmocionó con un impresionante hecho que concluyó con la vida de una persona.

En la calurosa tarde del domingo 11 de diciembre de 1910, el comerciante de autos y bodeguero Bixio Tomba partió desde su hogar con su automóvil y sus dos hijos para visitar a su amigo, el doctor Lucio Funes.

El joven Bixio recorrió un largo tramo hasta la casa de Funes y al llegar se enteró que este no estaba allí y que se encontraba en el balneario de Lunlunta, por lo que salió hacia aquel sitio. Pero al llegar a ese destino, le informaron que su amigo se había ido con su automóvil y su familia hacia la Ciudad.

Entonces no tuvo mejor idea que seguirlo para darle alcance. Por suerte, tuvo la precaución de dejar a sus dos hijos en su casa –que se encontraba en el mismo camino– y partió por el entonces llamado Carril Nacional a toda velocidad.

Bixio Tomba, quien murió en el primer accidente automovilístico en Mendoza.

En la ruta sobrepasó al coche de Carlos Alurralde, quien acompañado por su familia conducía a muy baja velocidad. Más adelante alcanzó a otro auto que era manejado por uno de los hijos de Alurralde.

La máquina de Tomba llevaba una velocidad alocada y la polvareda que levantaba por el camino impedía la visibilidad. En ese momento no se percató que un auto, conducido por Nino Borra, venía en sentido contrario.

Un terrible estruendo se escuchó e hizo estremecer al vecindario en varias cuadras a la redonda. Ambos vehículos habían chocado frontalmente con tanta violencia que sus conductores fueron despedidos por los aires.

Minutos después del accidente, vecinos del lugar y algunos automovilistas socorrieron a las dos víctimas.

Tomba quedó muy malherido en un costado del camino, con la mandíbula fracturada y una gran contusión en el pecho debido al tremendo golpe causado por el impacto contra el volante.

Su cuerpo fue despedido unos seis metros y golpeó contra un árbol, lo que hizo que su vida corriera mayores riesgos.

Mientras tanto, en otro sector, Borra sufrió varios golpes en todo su cuerpo por la violencia del impacto.

Los dos infortunados automovilistas fueron trasladados a la casa de Francisco Ferrari, quien les dio los primeros auxilios, pero unos minutos después Bixio Tomba falleció por las graves heridas recibidas, transformándose así en el primer fallecido en un incidente de automóvil en Mendoza.