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El presidente argentino que permaneció solo tres horas en el poder

Por su efímera permanencia a cargo de las Provincias del Río de la Plata, Francisco de Escalada bien podría figurar en el famoso libro de los récords

Desde 1809 la historia de nuestro país tuvo pronunciados vaivenes en lo que se refiere a los gobiernos que han regido en este territorio. A lo largo de más de 200 años tuvimos cientos de alzamientos, revoluciones y golpes de Estado, con mandatarios que gobernaron solo algunos días, meses o un par de años.

Esta situación la volvimos a experimentar en plena democracia, durante la crisis institucional y financiera del 2001, luego de la renuncia del presidente Fernando de la Rúa el 21 de diciembre de ese año.

Recordemos que después de su salida, asumió provisoriamente el presidente de la Cámara de Senadores, Ramón Puerta, sólo por un día, ya que convocó a una Asamblea Legislativa que eligió a Adolfo Rodríguez Saá como presidente, pero siete días después éste dimitió y fue sustituido por Eduardo Camaño, quien estuvo en el poder sólo dos días, hasta la asunción de Eduardo Duhalde el 2 de enero de 2002.

Pero todos estos hechos se quedan cortos si mencionamos que el 16 de abril de 1816, un mandatario llamado Francisco de Escalada ostentó el efímero poder por sólo tres horas al ser elegido como director de las Provincias Unidas del Río de la Plata por la Junta de Observación, que en ese momento era una especie de Poder Legislativo creado luego del derrocamiento del director Carlos María de Alvear en 1815. Si profundizamos más en este hecho es posible que este jefe de Estado posea el récord en el libro mundial Guinness.

 

Un personaje de Buenos Aires

Don Francisco Antonio de Escalada nació en Buenos Aires y fue bautizado el 27 de setiembre de 1749. Fue hijo natural de Manuel de Escalada, uno de los más acaudalados comerciantes de ese momento, y de doña Luisa de Sarria. Otro de los hijos de don Manuel fue Antonio José de Escalada, padre de Remedios, esposa del General San Martín.

Luego de la muerte de su progenitor, don Francisco heredó una parte de la fortuna familiar al igual que su hermano Antonio.

Ocupó varios cargos como funcionario público durante el virreinato del Río de la Plata y participó activamente durante las invasiones británicas al Río de la Plata en 1806 y 1807.

Se adhirió a la causa patriota y en 1815, fue elegido por primera vez por voto popular, primer alcalde del Cabildo. Después de su fugaz elección como director supremo, siguió ocupando cargos públicos.

Falleció en Buenos Aires el 5 de diciembre de 1835 y su tumba está en el Cementerio de la Recoleta de esa ciudad.

 

Aquellos convulsionados días

El 20 de abril de 1815, tras la renuncia y destitución de Carlos María de Alvear, se nombró como nuevo Director Supremo al general José Rondeau. Pero como éste se encontraba al mando del Ejército del Norte, el Cabildo de Buenos Aires designó en el cargo en carácter de interino al coronel Ignacio Álvarez Thomas, quien asumió el día 21.

Su gobierno duró menos de un año, pero fue determinante para la convocatoria de un nuevo congreso y la declaración de la emancipación de España en 1816.

A mediados de 1815 detuvo a una comisión del Congreso de Oriente de las provincias artiguistas, que llegó a Buenos Aires con el objetivo de establecer la paz entre las partes. Las tratativas fueron interrumpidas.

El flamante director supremo envió a Santa Fe al general Juan José Viamonte al mando del Ejército de "Observación" con unos 3.000 hombres para restablecer la subordinación de dicha provincia, que estaba en manos de los orientales de Artigas, al gobierno de Buenos Aires.

Viamonte aprovechó la confusión del gobierno santafesino para integrarlo al de las Provincias Unidas del Río de la Plata y, el 2 de setiembre de 1815, el cabildo de esa provincia designó a Juan Francisco Tarragona como teniente gobernador.

Pero la subordinación a Buenos Aires duró muy poco tiempo, ya que el 2 de marzo de 1816 los caudillos Mariano Vera y Estanislao López se sublevaron en Añapiré y sitiaron Santa Fe.

Veinte días después, el general Viamonte tuvo que capitular y Tarragona fue depuesto. Luego de este pacto, Vera y López proclamaron la soberanía de la provincia y su ingreso a la Liga de los Pueblos Libres, bajo la protección de José Gervasio de Artigas.

Mientras tanto, el director supremo invadió el territorio santafesino con tropas al mando del general Eustaquio Díaz Vélez, pero el 9 de abril de 1816, con el apoyo de sus oficiales, acordó con los federales un pacto en la ciudad de Santo Tomé y forzó al primer mandatario de las Provincias Unidas a renunciar.

El 16 de abril de 1816, Álvarez Thomas presentó su segunda dimisión ante una asamblea constituida por el Cabildo de la ciudad de Buenos Aires y la Junta de Observación. En su reemplazo fue elegido el brigadier Antonio González de Balcarce, quien cumplió esas funciones hasta julio de ese año.

La renuncia fue aceptada rápidamente en atención a la “urgencia de las circunstancias", y se decidió enviar al Congreso Constituyente que deliberaba en Tucumán los antecedentes de la cuestión.

 

Apenas unas horas de poder

A principios de 1816 ocurrió un hecho insólito en el gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata, cuando por diferencias con la Junta de Observación –que era el ente legislativo- el entonces director supremo Álvarez Thomas convocó a través de un bando al Ayuntamiento y al pueblo para explicar los motivos de su ruptura con ese cuerpo.

Ante este hecho, los miembros de la Junta y del Ayuntamiento, celosos de su autoridad, creyeron que el director había cometido una grave falta contra el Estatuto de 1815 al no dar aviso a sus miembros, lo que produjo la destitución del mando de Álvarez Thomas.

Inmediatamente los representantes de la Junta enviaron tropas al fuerte, que servía de residencia al director, y éste fue arrestado en la madrugada del 12 de febrero de ese año.

Por la mañana, los miembros de la Junta de Observación convocaron al entonces alcalde de primer voto don Francisco de Escalada y procedieron a designarlo nuevo director supremo.

Este nombramiento fue una gran sorpresa para el funcionario, pero a pesar de todo aceptó gustoso el cargo.

Ya en el fuerte, fue investido con la banda de director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata y se le dio el mando, previo hacer el respectivo juramento y firmar. Eran las 9 de la mañana del 12 de febrero de 1816.

Con posterioridad a este acto, el flamante mandatario partió con la comitiva para ser reconocido por las tropas militares. Pero todo esto había sido hecho sin conocimiento del síndico de la ciudad y sin la anuencia de los ciudadanos.

Al enterarse de este suceso, el síndico doctor Juan Cossio convocó súbitamente a los vecinos para realizar una reunión en el edificio del Cabildo para ese día a las 11 de la mañana.

Ya en la sala del Ayuntamiento, Cossio se manifestó duramente contra los miembros de la Junta y el flamante director supremo. Además, destacó que esa elección estaba fuera no solo del Estatuto, sino también del conocimiento del pueblo y del mandatario saliente, Álvarez Thomas, y la nula facultad que le asistía por sí solo sin conocimiento del pueblo para nombrar otro.

Al mediodía, el síndico Cossio, ahora sí con el apoyo del pueblo –que estaba en contra de esa elección– depuso a Escalada y fue convocado el coronel Álvarez Thomas para asumir nuevamente el mando como director supremo de las Provincias Unidas.

El acto de asunción se volvió a realizar y el militar fue reconocido por sus camaradas, la Junta de Observación y el pueblo.

Así, don Francisco Escalada se convirtió en ser el primer y único mandatario en la historia argentina que sólo gobernó tres horas.