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Día Nacional del Tango: las dos presentaciones de Carlos Gardel en Mendoza

El ‘Zorzal Criollo’ estuvo en nuestra provincia en 1917 y en 1933, y en ambas ocasiones su éxito fue arrasador, como lo fue en toda su carrera hasta que la muerte lo sorprendió en Medellín

El11 de diciembre de 1890 nacía en Toulouse, Francia, el popular cantor de tango Carlos Gardel, quien con su voz y personalidad hizo que la música ciudadana fuese conocida en todo el mundo.

Llegó a la Argentina con su madre Berta cuando era muy pequeño y se crió en el humilde barrio del Abasto, en donde surgió como una de las voces tangueras más prometedoras en los primeros años del siglo XX.

Su meteórica carrera hizo que viajara a varios países de Europa y por toda América, creciendo su fama hasta un punto inimaginable.

Grabó para grandes compañías discográficas internacionales y trabajó como actor para la productora cinematográfica estadounidense Paramount, donde participó en varias películas que recorrieron el mundo.

Gardel falleció trágicamente en un accidente aéreo en la ciudad de Medellín, Colombia, el 24 de junio de 1935.

Coincidiendo el día 11 de diciembre con el natalicio de Gardel y el de otro gran promotor del tango, el director de orquesta Julio De Caro en 1965, el compositor y productor musical Ben Molar tomó la iniciativa de declarar esa fecha como Día Nacional del Tango. Apoyado por varias entidades artísticas, doce años después gracias a un decreto nacional pudo cristalizarse este sueño, y desde 1977 se conmemora cada año.

 

Un zorzal en la tierra del sol

Gardel se presentó en Mendoza en dos oportunidades: la primera fue el 16 de noviembre de1917 y la última vez, el 29 de junio de 1933.

A mediados de noviembre de 1917, desde Santiago de Chile, Gardel, Razzano y Ricardo partieron en tren rumbo a Mendoza, después de realizar una extensa gira en Viña del Mar y en la capital trasandina.

Al llegar a nuestra provincia fueron recibidos en la estación del Trasandino por una importante cantidad de admiradores, quienes saludaron calurosamente a los recién llegados. Posteriormente, acompañados por un empresario local, se alojaron en el hotel céntrico ubicado en la planta alta del edificio de San Martín y Necochea –que en su momento fue la famosa confitería Colón y posteriormente sucursal de una popular tarjeta de crédito– los artistas estuvieron varios días en ese lugar.

Los afamados cantantes habían sido contratados en Mendoza para presentarse en el cine teatro Centenario, que pocas horas después de publicitar la presentación del dúo Gardel-Razzano, se quedó sin localidades antes de lo previsto.

 

La voz del centenario

Lentamente, la noche se asomó en la ciudad de Mendoza, y a las 21.30 del 16 de noviembre, cientos de personas se reunieron en el Centenario, ubicado en la calle Las Heras al 100, esquina 9 de Julio.

A aquella primera actuación de Carlos Gardel asistió un selecto público proveniente de la alta sociedad mendocina y con renombrados apellidos, como los Corvalán, los Reta y los Guiñazú, y también algunos políticos y bodegueros.

A las 22, los intérpretes, elegantemente vestidos con smoking de color negro, camisa blanca y moño, salieron al escenario dispuestos a deleitar con sus canciones a los mendocinos presentes.

La magia de la voz de Carlitos cautivó a la audiencia, en la que también se encontraban varias jovencitas que suspiraban al ver al Zorzal Criollo en el escenario.

El dúo inició su repertorio con Mi noche triste, tango de Samuel Castriota y José María Contursi que había sido grabado por el grupo en abril de ese mismo año. Luego cantaron Entre colores, El sol del 25, la zamba Ya canta el gallo, A mi morocha, Gaucha y Una rosa para mi Rosa. El auditorio ovacionó a Carlitos y al Oriental, quienes tuvieron que repetir algunas canciones.

Finalizada la función, varias admiradoras esperaron al joven Carlitos para que les firmara un autógrafo o simplemente para saludarlo. Ni Razzano ni Gardel se imaginaron el éxito del espectáculo brindado y su estadía en la ciudad se prolongó por varios días, para luego partir en tren hacia Buenos Aires.

 

El último tango en Mendoza

El 28 de junio de 1933, Gardel visitó por segunda y última vez nuestra provincia.

Aquella mañana, el Morocho del Abasto llegó a la estación del ferrocarril local y una multitud de rodeó el vagón e impidió durante varios minutos que Gardel pudiera bajarse. Después de hacer una brecha entre los admiradores, el cantante tardó mucho tiempo para poder llegar a la intersección del callejón Villalonga y la avenida Las Heras, en donde lo esperaba su automóvil.

Antes de subir al vehículo fue abordado por los periodistas para entrevistarlo, y con gran amabilidad Carlitos respondió las preguntas con su característica sonrisa. Finalizada esta improvisada entrevista, subió al auto y con la mano extendida saludó al público.

En 1917 Gardel se hospedó en un hotel de San Martín y Necochea.

 

Su fama ya era mundial y estaba trabajando en varios proyectos con la productora estadounidense Paramount Picture.

Desde el 18 de junio, los medios anunciaban la actuación de Carlitos Gardel en el cine Palace Theatre, de Ciudad. y en cuestión de horas, las entradas se agotaron y muchas personas se quedaron sin ver en vivo al famoso cantante.

La noche del jueves 29, el teatro –que se encontraba en la avenida San Martín casi esquina Godoy Cruz– estaba colmado de personas igual que en sus inmediaciones, donde se había cortado la arteria principal de la Ciudad.

Luego de ingresar y sentarse en los palcos y plateas, los espectadores estaban ansiosos por la presentación del Mago, como también muchos le decían. 

Gardel y sus cuatro guitarristas –Petarossi, Barbieri, Riverol y Vivas– fueron presentados en el escenario, e inmediatamente el cantante anunció algunas de las canciones que interpretaría y manifestó sus ganas de actuar “en la hermosa provincia de Mendoza”, por la que tenía una gran admiración.

Luego de la ejecución de los temas fue aplaudido por la multitud, que se puso de pie y felicitó al máximo exponente del tango, quien agradeció bajando su cabeza y extendiendo sus brazos hacia el público.

El éxito fue tan grande que Gardel tuvo tres presentaciones más en días sucesivos. El lunes 4 de julio, el Zorzal Criollo y sus músicos salieron del Plaza Hotel, donde cientos de personas se encontraban esperándolos en la vereda sabiendo que Carlitos nunca se negaba a saludar a sus admiradores y así lo hizo.

Después partió en automóvil hasta la estación ferroviaria para regresar a Buenos Aires.