|19/12/21 08:27 AM

Costumbres argentinas

La vida política de la Argentina sigue girando en torno a la provincia de Buenos Aires desde hace décadas y los diferentes líderes extienden el poder en un conglomerado de intereses propios 

La política nacional ha seguido girando alrededor de lo que pasa en la provincia de Buenos Aires y el resto del país. De poco sirvieron las batallas de Cepeda y de Pavón en las cuales se suponía que se resolvían las rivalidades entre los intereses porteños y el destino de las demás provincias que componían una entidad con pretensiones de constituir un estado nacional. 

Si bien la idea de una gran Nación unificada sobrevoló en el pensamiento de los hombres de Mayo y en los posteriores intentos fallidos de organización nacional, el choque siempre persistió,a pesar de la unificación entre confederación Argentina y Estado de Buenos Aires después del triunfo de Urquiza sobre Mitre, pues dos años después el general porteño vencía al entrerriano derribando a ese gobierno nacional que ya se había instalado en la ciudad de Buenos Aires.

A partir de allí la ciudad que se enriquecía con el puerto y el inmenso territorio que la rodeaba, crecieron desmesuradamente en comparación con las “hermanas del interior”, y el federalismo que creyeron imponer los constituyentes de 1853 se fue convirtiendo en un cascarón vacío.

Hoy un proyecto de país serio no puede serlo si no se cuenta con el apoyo y la comprensión de casi un 40% de la población argentina concentrada en unos pocos kilómetros alrededor de la hoy denominada Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), ese impracticable conurbano de 14 millones de habitantes con sectores de riqueza casi obscena -los menos- y en enclaves de pobreza y miseria comparables a los lugares más postergados de Calcuta en India.

Allí, la economía capitalista basada en la producción y el trabajo, como la soñó el Perón de sus primeras presidencias, después de más de 70 años es un fracaso total que castiga a millones de familias que viven en condiciones indignas y amenaza a otras tantas que ya no pueden mantener sus condiciones y se desbarrancan hacia condiciones misérrimas.

Entre las muchas causas que se le pueden encontrar a la interminable decadencia nacional, una de ellas ha sido el enorme desequilibrio social y económico originado en ese reducido espacio geográfico. Aquel viejo concepto de que la riqueza y las decisiones se concentraban en las 40 manzanas hoy está desactualizado, porque ya no es la voracidad porteña la que absorbe la sangre del país, sino la necesidad de. Por un lado, atender las acuciantes necesidades de tantas personas, y por el otro el rédito político que se obtiene de allí.

No es de extrañar entonces que, quienes hicieron del poder económico y político su objetivo principal, dejaran sus entrañable provincias, La Rioja primero y Santa Cruz después (Sólo son ejemplos), y se preocuparan por ganar el respaldo urgente e incondicional de los votantes del Conurbano Bonaerense. 

Pero no solo de las variantes del peronismo hay que hablar, pues dirigentes del radicalismo, del PRO, de la Coalición Cívica entre otros, saltan la General Paz o el Riachuelo en ambas direcciones,sin hacerse ningún tipo de planteo ético.

Es posible que a partir de esta semana surjan fuertes críticas internas, externas, planteos y reflexiones si esta situación puede continuar sin causar cada vez más daños al tejido social y político de la Argentina.

Esta semana fuimos testigos de episodios que evidencian que el país aún no resuelve el conflicto. Uno de ellos fue la cooptación que los Kirchner, madre e hijo, se desviven por valerse del poder que genera el peronismo bonaerense. Cristina fue hasta su asunción como vicepresidente, senadora por la provincia de Buenos Aires, cuando nunca pudo votar por sí misma porque siempre conservó su domicilio en Santa Cruz. El otro ha sido la avidez y a su vez logro de Máximo por presidir el PJ bonaerense, con ninguna tradición militante ni dirigente verdadera en ese distrito.

Hasta dónde se podrá extender el poder político del jefe de La Cámpora en un conglomerado de intereses poderosos, no es posible saberlo. Pero ya hubo señales que para encaramarse en los altos niveles del poder peronista hace falta gente de cuero duro y no voluntarismo ni liderazgos prestados.

La derrota en Diputados del proyecto de Presupuesto 2022 no debe preocupar a muchos por no contar con una ley que tampoco se iba a respetar, si no que en el verdadero debut en una confrontación parlamentaria real del jefe de la bancada oficialista, y ahora líder del peronismo de la provincia más grande y poblada, deja muchas dudas y temores acerca de una peligrosa dispersión del poder que, quiérase o no, va a terminar afectando a la ya lastimada Argentina.