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Amadeo Zorreguieta, bisabuelo de la reina Máxima y mendocino por adopción

Tuvo una valiosa actuación tanto en la vida pública como en la privada, destacándose por su interés en el progreso de la Ciudad de Mendoza

Poco se conoce sobre que la reina consorte de los Países Bajos, Máxima, argentina ella, tiene un lazo muy particular con Mendoza, ya que su bisabuelo Amadeo Zorreguieta, se radicó y se destacó como una de las personalidades con cierta influencia dentro de la sociedad de nuestra provincia.

Además de ocupar importantes cargos públicos, como los de concejal e intendente de la Ciudad en 1910, durante el gobierno de Rufino Ortega (h) fue ministro de Industrias y Obras Públicas y estuvo a cargo de una de las más grandes obras construidas en la provincia.

Pero conozcamos con más detalles su vida desarrollada en esta provincia.

 

Un brillante salteño

El bisabuelo de Máxima, don Amadeo, nació en la ciudad de Salta, capital de esa provincia, en 1868. Fueron sus padres Mariano Zorreguieta y Jesús Hernández.

Los Zorreguieta formaban una familia de la alta sociedad salteña, y Amadeo tuvo varios hermanos con quienes compartió las comodidades que les brindaba pertenecer a una clase distinguida.

En su ciudad natal cursó la escuela primaria y secundaria para luego partir hacia la ciudad de Buenos Aires y estudiar en la Facultad de Derecho, en la que obtuvo el título de procurador. Luego de recibirse, se casó con Máxima Bonorino –de allí que la reina consorte lleve su nombre–, una señorita perteneciente a la alta sociedad porteña de aquel entonces, cuyos parientes han tenido una gran participación en la vida política y militar de nuestro país.

Los jóvenes se afincaron en Caballito, un apacible sitio en el Oeste de la ciudad, que por aquel entonces estaba formado por hermosas casas quinta.

En aquel lugar, la pareja tuvo dos hijos: Berta –quien nació el 6 de octubre de 1896 y fue bautizada en la Iglesia de San José de Flores en mayo del año siguiente– y Juan Antonio –abuelo de la reina Máxima– quien vio la luz un 19 de setiembre de 1897.

A fines de 1898, don Amadeo Zorreguieta, a quien le iba muy bien con su profesión, fue invitado por algunos amigos para trasladarse con su familia a una provincia llamada Mendoza. Sin pérdida de tiempo, el salteño viajó y luego partieron su esposa e hijos.

 

Comprometido con los mendocinos

Al poco tiempo de llegar a nuestra provincia, Amadeo ocupó el cargo de secretario de la Municipalidad de la Ciudad y rápidamente se integró a la alta sociedad mendocina. Además del trabajo público que tenía, participó activamente como miembro del Tiro Federal Mendoza y del club de pelota vasca.

En 1905 fue elegido concejal y ese mismo año asumió en el cargo. De un carácter activo y comprometido con la sociedad, redactó importantes proyectos que beneficiaron a los vecinos de la ciudad.

Entre ellos, una resolución conjunta con el entonces edil Guillermo G. Cano, con la que lograron mediante una resolución la apertura y prolongación de la calle conocida en ese entonces como ‘Alto Godoy’, en el Noroeste de la ciudad, y que luego fue denominada Gobernador Tiburcio Benegas.

Un año después siguió su actividad profesional como procurador y se asoció con el reconocido abogado Juan Cruz Vera para establecer un estudio jurídico que se ubicaba en calle España 1169, de Ciudad. También fue procurador de asuntos legales del entonces llamado Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (BAP) – después denominado Gral. San Martín– que unía Buenos Aires con Mendoza.

Los Zorreguieta se instalaron en una casa ubicada en la manzana comprendida por las calles Las Heras, Perú, 25 de Mayo y Belgrano, y entre sus vecinos se encontraba el destacado traductor y profesor de idiomas Héctor Monneret de Villars.

La política fue también una de sus pasiones y durante la primera década del siglo XX fue miembro del Partido Liberal y ocupó una banca como legislador provincial, y por sus amplios conocimientos participó como legislativo en la Convención Constitucional para renovar la Constitución mendocina.

En 1910 juró nuevamente como concejal de la Ciudad y meses después fue nombrado intendente, y se desempeñó durante un breve período: desde el 26 de agosto hasta el 27 de diciembre del mismo año.

Durante su progresista gestión, ejecutó el adoquinado de la calle San Martín, desde Pedro Molina hasta el límite Norte de la Ciudad, además de hacer construir otras importantes obras públicas. También solucionó un eterno conflicto entre los vecinos de la calle Las Heras y los dueños del Mercado Central.

 

Zorreguieta monumental

En el gobierno de Rufino Ortega (hijo), el dinámico Amadeo Zorreguieta fue elegido ministro de Industria y Obras Públicas.

El gobernador Ortega se caracterizó por ser muy progresista y durante su actuación, el bisabuelo de Máxima se encargó de gestionar la construcción del monumento más importante de Mendoza: el Cerro de la Gloria.

En 1912, Zorreguieta y una comisión integrada por Francisco P. Moreno, Luis Lagomaggiore, Estanislao Gaviola y el escultor uruguayo Juan Ferrari –autor de la obra escultórica– decidieron elegir el entonces llamado Cerro del Pilar como el lugar en donde se levantaría el monumento en conmemoración a la gesta libertadora.

Inmediatamente, el ministro ordenó la construcción de este hito, la que llevó más de dos años y un costo de 120.000 pesos para la consolidación de la base y el tratamiento de la superficie en la que se destacó la obra de Ferrari.

Además, su impronta quedó plasmada en varios edificios escolares de la provincia y es recordado por incorporar el tranvía eléctrico en la Ciudad y zonas suburbanas.

Finalizada su gestión regresó a la vida privada, reincorporándose como asesor legal del Ferrocarril BAP, puesto en el que siguió trabajando hasta su jubilación, en 1936. Pero siguió activo socialmente participando como socio del Jockey Club y de varias entidades culturales.

Entre otras de sus participaciones institucionales, en 1920 formó parte de la comisión pro-monumento al aviador Benjamín Matienzo en el Parque Gral. San Martín, proyecto que se inauguró después de nueve años.

El 4 de julio de 1923, la familia Zorreguieta sufrió la pérdida de su hija Berta, a los 26 años, quien tiempo atrás se había casado con Enrique Richard.

A pesar de los años, don Amadeo siguió participando activamente en política y durante las elecciones para gobernador en enero de 1946, apoyó la candidatura del demócrata Ricardo Videla y se postuló a diputado nacional.

Otro de sus hijos, Juan Antonio, luego de vivir muchos años en Mendoza, partió hacia la ciudad de Buenos Aires, donde se estableció y se casó. De ese matrimonio tuvo un hijo de nombre Jorge, quien ocupó por varios años la función pública como subsecretario de Comercio durante la dictadura militar y fue el padre de la actual reina consorte de los Países Bajos.

Amadeo Zorreguieta falleció el 13 de abril de 1951 rodeado de sus seres queridos en su casa de Patricias Mendocinas 1765, en la ciudad de Mendoza, y sus restos fueron sepultados en el Cementerio de la Ciudad, donde todavía se conservan.