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La respuesta evolutiva a un contexto que necesita de más empresas cuidando el mundo que habitamos

El encuentro anual de dos instituciones que se dedican a cuidar el mundo que habitamos: VALOS y Banco de Alimentos

Hace poco, daba una clase sobre Responsabilidad Social Empresaria (RSE) a un grupo de alumnos que está terminando la carrera de economía. Cuando llegue al aula, me encontré con 6 futuros economistas que habían asomado su mirada al lado social de la empresa hacía solo unas pocas semanas. Uno de ellos me sorprendió con la pregunta sobre el origen de la RSE. En ese entonces me acordé de Clare Graves, quien luego de muchos años de investigación empírica, postuló que el desarrollo humano evoluciona a lo largo de 8 niveles de existencia.

Estos niveles de desarrollo han ido surgiendo como consecuencia de enfrentarse a diferentes condiciones de vida.

El ser humano, ya sea a lo largo de su historia personal o evolutivamente en tanto especie, ha ido enfrentando diversas condiciones de vida generadas por un entorno cambiante. La posibilidad de adaptarse equilibradamente a las condiciones de vida (CV) depende de las capacidades psico socioculturales (NPSC). Frente a cada nivel de condiciones de vida, estas capacidades generan una respuesta adaptativa o sistema de adaptación. Así, a un entorno amenazante con espíritus a aplacar (aparición del fuego, la muerte) la respuesta adaptativa son los rituales y la tradición.

Si el contexto es una jungla como enemigo a conquistar (choque entre grupos humanos) la respuesta adaptativa será organizarnos a través de la pirámide donde hay alguien que manda y otro que responde. El modelo es poder - sumisión.

Con el predominio de las religiones, aparece un poder superior que castiga el mal y premia el bien; aquí la respuesta adaptativa es la obediencia absoluta a las reglas. El orden, el control se priorizan en las organizaciones.

Con la revolución industrial el mundo se presenta lleno de oportunidades para prosperar. El éxito material y logro individual son característicos.

Tal vez por la presión de las condiciones de vida generadas por el estadio anterior (tengamos en cuenta tan solo la revolución tecnológica y su impacto ambiental) el próximo estadio da lugar a la RSE, un hábitat compartido por la humanidad en busca de la armonía. La empresa que pasan a este estadio ya no concibe la Tierra como un territorio a ser conquistado y explotado, sino como un hábitat donde la humanidad en su conjunto puede convivir en paz, alcanzando propósitos comunes a través de asociaciones y experiencias compartidas.

Las empresas hacen alianzas con las organizaciones sociales que se ocupan de diferentes problemáticas. En este contexto evolutivo nació VALOS y el Banco de Alimentos.

Entonces cuando se pregunten porque nació la RSE. La Responsabilidad Social Empresarial es la respuesta evolutiva a un contexto que necesita de más empresas cuidando el mundo que habitamos.

Valores que alimentan

Llega la IV cena anual de Banco de Alimentos Mendoza y Valos. Por cuarto año consecutivo las dos ONG mendocinas se unen para realizar su cena anual el próximo 1 de noviembre en Hotel Intercontinental.

El evento nació en 2016 con el objetivo de recaudar fondos para seguir trabajando, como lo realizan desde hace más 17 años, a través del accionar responsable y con la colaboración de empresas y voluntarios comprometidos con el bien común.

Las entradas se pueden adquirir a través de Kirih: (http://bit.ly/ValoresqueAlimentanKirih) o llamando al 261- 4295173 o llamando al 261- 4295173.