Mendoza, Argentina
Mendoza, Argentina

|11/09/20 07:20 AM

¿Puede Mendoza domar la disparada de la pandemia?

En estas circunstancias es mucho lo que el Estado puede hacer, pero así y todo no alcanza, ya que es necesario el consenso e imprescindible nuestra colaboración ciudadana con las medidas que se tomen

Días atrás leímos con preocupación un artículo publicado en la revista científica Science, la que cuenta con el apoyo del Centro Pulitzer y de la Fundación Heising-Simons,  respecto de si Europa estaba en condiciones de domar la segunda ola de la pandemia. 

En él, Kai Kupferschmidt, su autor, sostenía: “’Estamos en riesgo de perder nuestro éxito’, advirtió el virólogo Christian Drosten en el periódico alemán Die Zeit a principios de este mes. Su mensaje se refería a Alemania, pero podría haberse dirigido a toda Europa. Después de vencer al COVID-19 en la primavera, la mayor parte de Europa está experimentando un resurgimiento. España está notificando cerca de 10.000 casos por día, más de lo que tenía en el punto álgido del brote en la primavera. Francia ha vuelto a notificar miles de casos por día. En Alemania, las cifras siguen siendo bajas, pero están aumentando constantemente. La pandemia está afectando a países que vieron pocos casos en la primavera, como Grecia y Malta, pero también está repuntando en lugares que sufrieron terriblemente, incluidas las ciudades de Madrid y Barcelona”.

Hoy, salvando las distancias, nos preguntamos si Mendoza es la que estará en condiciones de domar su disparada de casos.

Si pudiéramos comparar a la pandemia con la propagación de un incendio de bosques, podríamos empezar diciendo que el fuego se inició en la CABA con gente proveniente del exterior durante el mes de enero, hasta que se cerraron los aeropuertos.

Luego, alcanzó su pico a finales de julio, pero las llamas avanzaron en dirección hacia el AMBA, tomando, sucesivamente, al primer, al segundo y al tercer cordón del conurbano bonaerense, donde creemos que en estos momentos se está alcanzando el pico, ya que los contagios se han estabilizado en los 10.000 casos por día.

Mientras tanto, el incendio avanzó por las rutas nacionales y provinciales hacia el interior. Así, las provincias de Córdoba, Santa Fe, Río Negro, Jujuy y nuestra Mendoza están entre las que más casos de COVID-19 registraron en las últimas semanas, ya que en ese período, al menos, duplicaron o hasta triplicaron su total acumulado de enfermos.

 

¿Qué pasa en Mendoza?

La situación de ocupación de las terapias intensivas en Mendoza se agravó en agosto por la suba de casos de COVID-19 a un promedio de unos 270 diarios.

Más recientemente, en las últimas horas del 5 de septiembre, Mendoza contaba con 10.182 casos positivos y 152 muertes confirmadas. De los casos, 61 se contabilizaban como importados (gente que ha llegado de otros países), 7.407 por contacto estrecho con alguien que vino de otro país o dio positivo de COVID-19, 196 por casos confirmados por nexo clínico epidemiológico y 2.518 deducibles de la denominada circulación comunitaria.

Por su parte, el gobierno provincial de Rodolfo Suarez asegura que el sistema sanitario podría responder aún con estas cifras. Sin embargo, fue necesario un aumento en el número de camas en hospitales, recurrir a la internación de pacientes leves en hoteles y hasta aceptar el ofrecimiento de una planta (totalmente aislada y monitoreada) de la empresa metalmecánica IMPSA.

A la par, se solicitaba el apoyo de la Nación. Concretamente, se le pidió al presidente  Alberto Fernández ayuda en insumos, tales como respiradores. “Le he pedido de todo: desde mayores fondos, adelantos del Tesoro de la Nación. También respiradores, mayores insumos, etcétera. Esperamos recibirlos”, planteó.

Efectivamente, un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina llegó el pasado 4 de septiembre a nuestro aeropuerto con 30 respiradores, 50 bombas de infusión y 40 monitores que permitirán armar 30 kits y completar otros con insumos provinciales; además de 18 palets con Equipos de Protección Personal (EPP), todo enviado por  la Dirección Nacional de Emergencia Sanitaria de la Nación. 

 

Colaborar es la clave

Llegado a este punto, hacemos una nota marginal. Nos preguntamos, no porque tengamos dudas al respecto, sino porque no queremos dejar pasar la oportunidad para interrogar a los sostenedores del #MendoExit: ¿cómo se sienten frente a esta situación? Parece que no es tan sencillo ser un Estado autónomo y mucho menos uno independiente. 

Podríamos seguir con los datos y con las especulaciones pero creemos haberlo hecho en forma suficiente y fundamentada. Vamos, pues, a las cuestiones prácticas y concretas. Las que hemos sabido siempre, pero que es preciso volver a recordar:

  1. La mayoría de los infectados tendrán una forma leve de la enfermedad. 
  2. Si la situación se complica, mientras haya un respirador disponible habrá chances de sobrevivir. 

 

Pero déjenme decirles que si bien es cierto que la mayoría sufrirá una forma leve, eso mismo implica que algunos, simplemente, no lo pasarán de esa forma.

Y cuando ese porcentaje de graves se traduzca en personas con nombre y apellido y con familias que ya no los volverán a ver, esos números fríos en una estadística cobrarán otro significado, ya que para el que se enferma y su familia, su estadística es un redondo 100%. 

Respecto al respirador, suponiendo que esté disponible y que haya un equipo de terapistas intensivos, kinesiólogos expertos en cuidados respiratorios y enfermería altamente capacitada, eso no garantiza en absoluto la supervivencia.  

Sepamos que un alto porcentaje de personas en asistencia ventilatoria simplemente no ganarán la pelea y que, en consecuencia, pasarán a mejor vida.

En Mendoza ya tenemos circulación comunitaria, disparada de contagios y sistema sanitario casi al máximo de su capacidad.

Llegado a estas instancias, es mucho lo que el Estado puede y debe hacer. Pero, así y todo, no alcanza, ya que es necesario no solo el consenso, sino también es imprescindible nuestra colaboración ciudadana con las medidas.

¡Cuidémonos por favor!

 

El Doctor Emilio Magnaghi es Director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional Santa Romana. Es autor de El momento es ahora y El ABC de la Defensa Nacional.